25 de junio de 2010 09:48 AM
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En qué invierte el agro

Aunque ya se lanzó la nueva campaña 2010/11, los negocios agropecuarios se mantienen todavía a un tercio de marcha, sin que quede muy en claro qué es lo que podrá forzar un cambio de ritmo. «No se vende, no se compra, no se paga», afirma un contratista norteño, quejoso por las deudas aún pendientes de los productores. ¿Tierras, insumos, combustibles, instalaciones, hacienda, dólar? Como nunca, todas las opciones son válidas. O ninguna.

Igual que en el fútbol, cada empresa tiene su receta, aunque la mayoría no sale aún de las «jugadas de pizarrón», y se ensayan más negocios «virtuales» que concretos. La disyuntiva madre se centra en apostar a la producción o jugar a la especulación de corto plazo y, hasta el momento, parece ir ganando esta última.

Para los principales operadores de cualquier rubro, la falta de previsibilidad es lo que está frenando los negocios, aunque sí hay una certeza: la inflación se va a ubicar entre el 20% y el 30%. Pero ni siquiera esto destraba operaciones. Por otro lado, aunque la mayoría coincide en que el dólar está atrasado, son pocos los que creen que el Gobierno vaya a animarse a devaluar en los próximos meses. Por lo tanto, los que apelan a la moneda estadounidense lo hacen más para mantener el valor que como jugada contra el peso.

En granos, tal como se preveía, las ventas de la cosecha 09/10 están siendo muy lentas, aunque las condiciones del mercado hoy no muestran un eventual salto alcista en el precio internacional que justifique retener. Todavía hay mucho guardado. Los que adoptan esta actitud creen que si se cumplen los pronósticos de un nuevo proceso de La Niña (sequía) la plaza internacional se va a tonificar, arrastrando los precios locales.

Otros especulan con que por las elecciones 2011 el oficialismo podría apelar a una baja de las retenciones que lo reconcilie con el interior del país. En voz baja señalan, además, que con la soja se puede pasar de un ejercicio a otro, y que no se declara cómo hay que hacerlo con la compra de dólares.

Mientras, en la vereda de enfrente están los que ya vendieron la última cosecha, y hasta parte de la próxima, en el convencimiento de que los precios seguirán en el nivel actual (y hasta algo menos), entre otras cosas debido al debilitamiento de la economía europea y a la devaluación del euro.

Tecnología

En todos los casos, los menores márgenes esperados respecto del último ciclo también frenan la adopción de tecnología y, mucho más, las compras adelantadas ya para la campaña gruesa, dado que la falta de definiciones oficiales sobre el trigo (quita de retenciones, regularización del mercado, eliminación de trabas para comerciar, etc.) siguen pesando en el cereal de invierno, limitando su producción.

En ganadería la situación no es menos extrema. Entre los que siguen vendiendo hay dos grupos bien contrapuestos: los productores más chicos, que tienen que seguir liquidando (por eso aún es alto el porcentaje de hembras en la faena) pues no tienen liquidez, y tampoco están en condiciones de reponer debido a los altos valores actuales, y los que están del otro lado. Son los que venden más ahora que antes, convencidos de que los muy altos valores actuales son irrepetibles, y convierten los activos hacienda a la espera de que el mercado se calme un poco. Nadie duda, sin embargo, de que la plaza ganadera mantendrá firmeza, con oscilaciones, en los próximos dos años, pero para el corto plazo la «toma de ganancias» es la respuesta.

Pocos son todavía los que, mientras tanto, apelan a estos fondos para inversiones productivas, desde alambres hasta galpones, o desde mangas hasta tranqueras, pasando por renovación de pasturas que, en gran porcentaje, quedaron diezmadas tras la larga sequía, o para reproductores. Por ahora, todo parece quedar circunscrito al corto plazo. Naturalmente, con excepciones.

En lo que respecta a máquinas y combustible, el interés está, y la última Agroactiva en Córdoba lo demostró cabalmente, pero los contratistas siguen siendo muy prudentes. Los resultados de la última campaña fueron entre magros y negativos, y en más de un caso todavía les adeudan los trabajos realizados.

Esto, y los menores resultados económicos previstos para 2011, determinan que todavía haya poca reacción en maquinaria y tractores aunque, como lo hizo saber recientemente la cámara que nuclea a los industriales -CAFMA-, se prevé una nueva consolidación variable de ventas tras la suba que se registró el año pasado después de la caída del 20% en 2008.

De todos modos, y aunque el parque local de maquinaria ya tiene 15 años de antigüedad, las previsiones no hablan de un salto de ventas, sino de mantenimiento de la tendencia a la recuperación, y señalan la falta de financiación como una de las limitantes.

Tampoco se están registrando grandes compras de combustible, a pesar de las subas continuas que se vienen registrando.

En campos, si bien los valores de la tierra productiva volvieron a sufrir un reacomodamiento a la suba que los ubicó, incluso, por encima de los precios récord de 2008 (con valores de hasta u$s 12.000 por hectárea en áreas maiceras y u$s 6.500 para zonas de ganadería de invernada), esta situación en las zonas centrales, más caras, no respondería a inversiones de los productores locales sino, más bien, de inversores extrasector del país, o extranjeros.

De hecho, los grandes grupos agropecuarios eligen especialmente Uruguay para invertir hoy en tierras (producen allí sin retenciones, igual que en Brasil), y hasta Estados Unidos, antes que la Argentina.

Lo que sí está ocurriendo, al igual que en ganadería, debido a los muy altos precios, es que algunos productores comienzan a desprenderse de campos en zonas centrales y compran extensiones mayores en áreas a desarrollar.

Otro cantar se está dando en el mercado de arrendamientos, donde están quedando muchos potreros libres, básicamente en ganadería, por un lado, porque los propietarios no quieren bajar las condiciones a pesar de la extraordinaria suba de precios y, por otro, por la imposibilidad en muchos casos de repoblarlos.

Mientras, en las tierras agrícolas, donde se registraron nuevas subas en el inicio de la campaña, da la impresión que ahora, con los números en la mano, se frenó el ímpetu y también el mercado se paró, ya que con los márgenes por hectárea que se prevén ese nivel de arrendamiento no se puede afrontar.

En síntesis, hasta ahora, ante la duda, poco gasto y menor inversión, lo que da una sola gran seguridad: se alejan las posibilidades de crecimiento productivo.

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