25 de junio de 2010 10:41 AM
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La diputada Saldaña quiere a Santa Fe sin glifosato

Muchos y reiterados son los planteos y reclamos particulares e institucionales sobre los efectos nocivos sobre la salud humana, animal y vegetal que estaría causando el uso descontrolado de glifosato en el ámbito rural.

Para tratar de dar respuesta a este reclamo de la comunidad, la diputada provincial Claudia Saldaña presentó un proyecto de ley en la Legislatura santafesina proponiendo la prohibición del uso de este agroquímico en todo el territorio provincial.

“Empezamos a dar cuenta de los casos de cáncer, malformaciones y erupciones en la piel, con múltiples indicios y certezas de que están relacionadas con las aplicaciones de plaguicidas y herbicidas en la producción, que bombardean a las poblaciones con aviones que pasan fumigando arriba de la gente. Las consecuencias en la salud de la población son notables, como así también el compromiso al medio ambiente, por lo tanto nosotros planteamos un proyecto de prohibición de la aspersión aérea para que en el término de dos años se prohíba el glifosato y otros agroquímicos similares, considerando la necesidad de darle tiempo a los científicos para que obtengan una tecnología que no sea tan nociva para la población”, argumentó la legisladora en Venado Tuerto, donde defendió su iniciativa legislativa.

Tras puntualizar que cuenta con investigaciones científicas que describen la incidencia del glifosato en las células humanas y otras que marcan la presencia del DDT en la sangre de varios vecinos, pese a que este producto está prohibido desde hace varios años en el país, Saldaña precisó: “Nosotros planteamos esta cuestión para tomar conciencia y no usar los agroquímicos como si fueran agua bendita”, y en el mismo orden cuestionó a los productores agropecuarios que “dominados por la avaricia no permiten que se discuta este tema que genera grandes costos para quienes padecen las enfermedades, que son los trabajadores rurales y de transportes de carga, como así también la salud pública y las obras sociales. En función de no permitir un área de protección hacia los centros urbanos, la avaricia lleva a que ni siquiera se deje una distancia adecuada para proteger a las poblaciones”.

La diputada provincial también trazó un paralelismo entre el crecimiento del área sembrada con soja y la utilización masiva del glifosato: “En 1974 había 370 mil hectáreas sembradas en Argentina; en 1979 eran 2.100.000; en 1989 5.100.000 hectáreas; en 1999 8.800.000 y ahora llegaron a 17 millones de hectáreas. La soja antes era el 1,8 por ciento de la superficie y hoy es el 50 por ciento del área total sembrada”.

En base a estos números la legisladora santafesina concluyó: “Planteamos la prohibición a partir del principio precautorio. La discusión está en la Legislatura con respecto a la ley fitosanitaria, donde la novedad es un fallo del juez de San Jorge que determinó una franja de 800 metros para proteger un barrio de esa ciudad, lo apelaron la provincia y el municipio, y en segunda instancia vuelven a plantear la misma prohibición otorgándole seis meses a la provincia para que exprese las investigaciones científicas que hablen de la inocuidad de estos productos”.

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