25 de junio de 2010 10:51 AM
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Relevan datos sobre biotipo de vaca de carne y su fertilidad

Buscando ponerse a la par de otros países con avanzada ganadería, Uruguay recaba información para tener sus propios datos sobre el tamaño de sus vacas, su fertilidad y el consumo de alimentos que precisa el animal para producir.

Desde hace 3 años, las Sociedades de Criadores de Angus y Hereford, con el apoyo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) vienen tomando mediciones objetivas de las vacas de la cabaña nacional, buscando generar datos de Diferencia Esperada en la Progenie (EPDs) sobre el consumo potencial de cada animal y sobre su fertilidad.

Los datos de Diferencia Esperada en la Progenie (EPDs) le permiten a los criadores predecir qué características le transmitirán los padres a sus hijos, mejorando los índices productivos al combinarlos, de tal modo de obtener un animal más balanceado.

La información del relevamiento se estima que estará disponible el año que viene y marcará la diferencia, porque aportará los primeros y los únicos datos nacionales adaptados a la realidad productiva del nuevo Uruguay ganadero.

Según explicó a El País Fabio Montosi, director regional de INIA Treinta y Tres y jefe del programa de producción de carne y lana de dicha institución, los datos que se generen en las mediciones, "van a estar acompañados de índices de selección que nos permitirán incorporar el componente económico en el proceso de selección. Eso es fundamental en una ganadería más moderna".

La ganadería uruguaya, históricamente, estuvo concentrando hasta ahora en EPDs relacionados con el crecimiento y con la calidad de canal (de la carne). La discusión sobre el biotipo de animal que hoy explota Uruguay en su ganadería de carne, formó parte de la temática analizada en el marco del reciente VIII Taller de Evaluación de los Diagnósticos de Gestación Vacuna, que año tras año organiza el INIA 33.

"La discusión se centró en si el tamaño de los animales que manejamos en Uruguay está de acuerdo con la nueva realidad productiva, donde tenemos las vacas de carne moviéndose a zonas más marginales y, supuestamente, son vacas que tienen una tendencia a ser más grandes en tamaño", explicó Montosi. Es que, como en otros países de la región que también son fuertes productores de carne bovina, la soja continúa desplazando a las vacas. Hoy se planta en cuanto suelo apto para agricultura se puede y el rodeo bovino, en menor espacio y en peores campos, tiene que ser más eficiente.

Para el investigador del INIA, los trabajos que se hacen con la meta de recabar los primeros datos nacionales, "son un aporte muy importante, donde los distintos actores, investigación, privados y las sociedades de criadores nos pusimos de acuerdo en que esa información tenía que estar disponible para la ganadería y eso ocurrirá el año que viene".

Con el relevamiento, una vez disponible, "tanto los usuarios de la genética, como los proveedores de la misma, van a tener la posibilidad de tomar decisiones de acuerdo con el sistema productivo que tengan y de acuerdo con el mercado al que colocarán sus productos. Podrán elegir la genética acorde con sus objetivos". La discusión sobre el tamaño del animal para producción de carne no es nueva y cada criador se maneja en base a experiencia pura.

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