26 de junio de 2010 07:33 AM
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Ganadería : Un laboratorio a pura tecnología

En Avia Terai, en el centro oeste chaqueño, Miguel Rodríguez casi triplica la producción de carne de la zona: intensifica con altas cargas, incorporó el engorde a corral y utiliza los granos del propio campo

Chaco.- Como nunca antes, la ganadería del Norte se está preparando para ser protagonista de un ciclo que vuelve a tener precios que hacen atractiva la actividad. No hay que dar demasiadas vueltas aquí para confirmarlo. El aire fresco que sopla sobre el sector impulsa a muchos productores a invertir y a diseñar estrategias para ganar con el cambio de escenario. Para muchos, más que la escala en hectáreas o cabezas, lo que valen son las herramientas que se aplican para no dejar de sacarle provecho al "veranito" ganadero. A 200 kilómetros de Resistencia, en el centro oeste provincial, Miguel Rodríguez, miembro del CREA Chaco, encaja en un perfil de productores de chico a medianos que están haciendo una revolución en su campo apuntando a la ganadería. Rodríguez, que tiene 350 hectáreas destinadas a la actividad, utiliza las siguientes herramientas: recurre a altas cargas, intensifica con una herramienta estratégica como el encierre a corral y lleva adelante un proceso de integración con la agricultura donde los propios granos producidos en el campo se transforman en carne. En líneas generales, en esta zona un campo bueno con gatton panic tiene una producción de carne de entre 150 y 170 kilos por hectárea. Con cargas arriba de 4,5 cabezas por ha, en su establecimiento Las Curiosas, donde tiene hacienda Braford, Rodríguez ya tocó los 500 kilos de carne por hectárea durante los 6/7 meses de alta producción estival del gatton. Esto es, pasó a triplicar la media zonal. Antes, en un modelo productivo con gatton que se usaba todo el año, no había una carga promedio anual mayor a dos cabezas por hectárea. Y, considerando el pasto y algo de corral, la producción de carne rondaba los 280 kilos por hectárea. Entre otras decisiones, Rodríguez empezó a poner altas cargas de más de 4,5 cabezas por hectárea en el período estival, desde noviembre. Con ese cambio, empezó a observar que la ganancia podía llegar a superar los 500 kilos, sin considerar el corral, pero no quedaba pasto diferido para el invierno. ¿Qué hizo entonces? Rodríguez se puso a hacer engorde a corral de los terneros de 170/180 kilos (tras el destete), encerrándolos en mayo con una ración a base de silo de maíz, sorgo, semilla de algodón y un núcleo proteico. Así, con una ganancia diaria de no más de 700 gramos, esos animales llegan con 300 kilos en noviembre. Cumplida la etapa a corral, los novillos pasan a campo para la terminación en pasturas. Y ese animal que antes estuvo a corral hasta los 300 kilos finalmente se va de las pasturas con 400/420 kilos en mayo. Como se puede observar, el corral llegó para potenciar el model pastoril. Un dato: la "cola" de la producción suele volver al corral. En pocas palabras, el esquema del productor es un mix de recría a corral y terminación a pasto entre noviembre y abril/mayo. El modelo de Rodríguez tuvo un cambio significativo por otro costado. "Antiguamente se hacía una invernada de dos inviernos y ahora de uno solo", comentó. El gatton juega un rol clave en el campo. Con gatton se hacen pastoreos rotativos y se sostienen las altas cargas de prácticamente cinco cabezas por hectárea. Gatton y granos En rigor, fue en un ensayo realizado en 30 hectáreas con gatton y leucaena (ver aparte) durante tres años con 140 novillos por año donde se lograron las altas producciones de carne. En esa experiencia, en 2008 incluso se alcanzaron 510 kilos por hectárea. "El gatton nos da una muy buena receptividad", señaló. Otro eslabón clave está en los granos producidos en el campo. El silo que se usa es producido aquí. "Nosotros usamos un tercio de nuestro campo todos los años -en total, el establecimiento de 1450 ha tiene 800 para agricultura- en la rotación con gramíneas, especialmente sorgo o maíz. Esto tiene que ver con la complementariedad con la agricultura y la ganadería", precisó. Por un lado, aquí el grano se produce a un costo razonable, pero si se lo vende a Rosario el flete se lleva más de 100 pesos por tonelada. Por eso, conviene transformarlo en carne. El cambio de escenario en los precios de la ganadería ayudan. Antes, con un kilo de carne se compraban siete u ocho de maíz. "Hoy con un kilo de carne compro el doble", dijo. A futuro, Rodríguez piensa en un esquema donde todo el grano producido se pueda hacer carne. Sin duda, otra pata clave del planteo de este productor está en los corrales. Ya tiene diez corrales con una capacidad para 800 animales y está ampliando a 20 corrales el sistema. "La idea es que, una vez que tengamos todo engranado, poder tener una producción de 1000 novillos por año", dijo. Hoy la producción total ronda los 600. En el campo vienen reduciendo el plantel de vacas de madre para ir sustituyendo con novillos. Márgenes atractivos A Rodríguez no le gusta hablar de ganadería versus agricultura, ya que su planteo es de complementariedad entre una actividad y la otra. Pero admite que antes la ganadería no llegaba ni a acercarse a los márgenes de la agricultura. La soja le ha reportado en campo propio un rinde promedio de 2800 kilos por ha en los últimos diez años. Si se considera que el costo de la soja en su planteo es de 1000 kilos, quedan 1800 kilos que, traducidos a plata, representan un margen bruto de 1500 pesos por hectárea. Contra esto, la ganadería, con una producción de carne de 280 kilos por hectárea antes ofrecía menos del 40/50 por ciento de lo que dejaba la soja. "Hoy los márgenes son bastante equiparables", indicó. Para Germán Opacak, asesor del CREA Chaco, el modelo de recría a corral más terminación a pasto entre noviembre y mayo -como el de Rodríguez- presenta un mayor margen bruto versus otros modelos ganaderos "debido a que toda la producción de pasto se transforma en carne durante la estación de crecimiento entre noviembre y mayo. El bache forrajero invernal se cubre con corral de recría en base a silaje de sorgo o maíz". Según Opacak, este modelo hoy puede arrojar un margen bruto de 1464 pesos por hectárea. Permite competir "razonablemente con la agricultura en zonas marginales con rindes promedio de 25 quintales de soja. Al margen de la tecnología aplicada, un tema no menor es el recurso humano vinculado a la actividad. Esto porque se requiere trabajar con nuevos conceptos para buscar la máxima eficiencia posible. En el caso de este campo, el responsable de la parte ganadera es Angel Ministroni, que se ocupa de ejecutar las decisiones que toma Rodríguez.

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