26 de junio de 2010 06:44 AM
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China: entredicho por las ventas de aceite de soja

Para Agricultura se normalizó el comercio; empresarios lo niegan

La novela por las trabas de China al aceite de soja argentino sumó un nuevo capítulo: la confusión. Ayer, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, en diálogo con Canal 7, anunció que se comenzaron a normalizar los embarques a ese país, frenados por las autoridades asiáticas en represalia por las restricciones argentinas al ingreso de unos 400 productos de ese país. Sin embargo, pese a la palabra oficial, fuentes empresariales expresaron lo contrario. "La noticia no es correcta; no está resuelto [el conflicto] ni se empezó a embarcar", dijo una fuente ligada a la actividad industrial. Con sólo cinco palabras, y sin mayores precisiones, Domínguez habló directamente del fin de las trabas chinas. "Se empezaron a liberar embarques", señaló el funcionario a la televisión pública. Un vocero del Ministerio de Agricultura reforzó los dichos del funcionario. "Sabemos que los embarques están llegando y que se regularizó la situación. En realidad, nunca fue afectada la exportación, sino que hubo un retraso en estos últimos dos meses", señaló la fuente consultada por LA NACION. En abril pasado, ante el freno al ingreso de sus productos por parte del gobierno argentino, China advirtió que iba a tomar represalias. De hecho, implementó una nueva normativa sanitaria que limita la entrada en ese mercado de aceite de soja que contenga más de 100 partes por millón de hexanos (disolventes). Después de la amenaza, finalmente ese país le puso un candado al aceite argentino. Las compras chinas de aceite de soja argentina rondan los 2 millones de toneladas por año a un valor de 1500 millones de dólares. El 45 por ciento de este producto que la Argentina le vende al mundo venía teniendo como destino precisamente China. Para el Estado, una restricción permanente al aceite de soja significaría la pérdida de unos 480 millones de dólares de recaudación en concepto de retenciones a la exportación. La Argentina es un referente mundial en el mercado de este aceite. "Sigue todo como antes", dijo una fuente empresaria sobre el comercio con China, pese a que Domínguez anunció la normalización de las ventas. "No hay novedades; no cambió nada", añadió, por su parte, el ejecutivo de una multinacional. En cambio, además de ratificar las declaraciones del funcionario, un vocero de Agricultura afirmó que las misiones oficiales que el Gobierno realizó a ese país tuvieron "resultados positivos" en cuanto a la reapertura del comercio. En este punto, la fuente ponderó el "trabajo articulado" entre el Ministerio, el Senasa y la Cancillería. En plena pelea con China, el ex canciller Jorge Taiana llegó a citar de urgencia al embajador chino, Gang Zeng, para transmitirle la preocupación del gobierno argentino. Según el analista agrícola Pablo Adreani, de AgriPac, la estrategia de China de suspender las compras de la Argentina representó una baja en las exportaciones en mayo pasado del 78% con respecto a igual mes de 2009. "En el análisis acumulado del periodo enero/mayo de este año la baja de las importaciones de aceite provenientes de la Argentina fue del 74%, llegando a 144.000 toneladas de aceite contra casi 200.000 toneladas embarcadas en igual período del año anterior", comentó Adreani (Más información en suplemento Campo, página 4). Competidores En este contexto, la represalia china tuvo dos beneficiarios: los Estados Unidos y Brasil, competidores directos de la Argentina. Hace unas semanas, China decidió adquirir 80.000 toneladas de aceite de soja de los Estados Unidos. Fue un mensaje a las autoridades argentinas. Según distintos especialistas, pese a las trabas del gigante asiático, en algún momento el producto argentino volverá a estar en ese mercado debido a que no podría suplir toda la mercadería que antes adquiriría en el país.

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