27 de junio de 2010 09:50 AM
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Trigo  –   Los últimos pueden ser los primeros

Qué hay que ajustar en el planteo técnico si se atrasa la siembra de trigo, para apuntar igual al mejor rinde.

Cuando por alguna causa se atrasa la fecha de siembra, las variedades de trigo de ciclo intermedio a largo tienden a desplazar su espigazón más allá de los primeros días de octubre, ubicando la etapa de llenado de grano en un período con mayor probabilidad de altas temperaturas. La posible consecuencia de esto es un acortamiento en la duración de la etapa de llenado de los granos, reduciendo su peso individual y afectando el rendimiento.
Estos conceptos forman parte de un informe del Grupo de Mejoramiento de Trigo de INTA Marcos Juárez difundido recientemente, que sirve para tomar decisiones en estos momentos en que muchos se ven ante la obligación de cambiar sus planes originales de siembra, por la demora que provocan las constantes lluvias. Ante esta situación, la recomendación es cambiar de variedad, eligiendo ciclos más cortos para las siembras de fines de junio y principios de julio, por ejemplo en la Zona Núcleo del país, dice el informe. Y agrega que las variedades de ciclo más corto ubicarán su etapa de espigazón y llenado de grano en un período más favorable y, en buenos ambientes, tendrán igual posibilidad de rendimiento que las variedades de siembra temprana. El trabajo recuerda, además, que el cultivo de trigo es tolerante a las bajas temperaturas aún cuando se registran varios grados por debajo de cero. Sin embargo, suelen verse síntomas de daño de heladas debido a cambios importantes de temperatura que pueden afectar la implantación. Si bien los daños producidos en las primeras hojas son rápidamente superados por las plantas de trigo bien establecidas, hay que tener en cuenta que la situación puede ser distinta cuando las plántulas provienen de semilla que quedó entre los residuos de cosecha y no en el suelo. En lotes de siembra directa con buena cobertura de rastrojo es común que las siembras tempranas realizadas con elevada humedad ambiental y en los rastrojos, los elementos de corte y abresurco de las sembradoras tiendan a no cortar adecuadamente los residuos, dejando un porcentaje de semilla sin el necesario contacto directo con el suelo. El trigo es poco exigente en humedad y temperatura para germinar y, en esta situación, la exposición del nudo de macollaje y de las raíces primarias de la plántula de trigo sin la protección del suelo, puede ocasionar daños importantes y hasta la muerte de la pequeña planta. Esta situación deberá ser tenida en cuenta en la siembra de variedades de ciclo corto que se realiza en este momento, caracterizado por una mayor frecuencia en la ocurrencia de heladas.

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