19 de mayo de 2018 18:17 PM
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Uruguay : El agro y tres motivos para sonreír

Para muchos sectores, si el precio del combustible se mantiene, un dólar más alegre y mercados entonados en dólares son una oportuna bocanada de oxígeno mientras se resuelven deudas y se busca financiamiento para seguir

Para el agro uruguayo, de 2013 a 2017 fueron años de cambio brusco en las condiciones de trabajo y en las variables claves del negocio. Al empezar este año la situación era insostenible. Parecía irreversible una lógica de precios estructuralmente a la baja en el dólar, de los granos y, hasta cierto punto, del petróleo. Las tres tendencias parecen agotadas y, aunque no es seguro que la suba del dólar llegue para quedarse, el panorama en este mes de este año luce diferente al que había al empezar el mismo.

Particularmente la lógica del dólar cambia la perspectiva y pone el viento a favor de las exportaciones del agro. Solo falta el financiamiento agrícola y el cuidado para que los productores pequeños y medianos puedan ser parte de esta nueva etapa.

En números macro, la ganadería ya está en condiciones de empujar a la economía y los productores lecheros se la están jugando a producir mucho más de lo que se esperaba al empezar el año.

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Una variable central

Para el agro el dólar es una variable central, la moneda con la que se cobra todo lo exportado y que se traslada a los precios de la mayoría de los productos de Uruguay, desde la carne a los granos, con la excepción importante de los lácteos, frutas y verduras.

En términos de la superficie productiva, más del 90% del área genera productos que se cobran en la divisa estadounidense.

Dejando de lado volatilidades, un dólar estable en $ 31 (volver a la cotización del dólar de 2016), corregiría el desfasaje respecto a la inflación de los últimos meses y permitiría que la mejora en el precio que ha conseguido la carne uruguaya en el exterior se traslade al bolsillo del productor a la hora de pagar salarios e impuestos.

Hasta el mes pasado un mejor precio en el exterior era neutralizado por un dólar a la baja. Al salir esa traba principal, si está el crédito, la producción dará un salto.

Para la ganadería, con un precio del ternero sobre US$ 400 por cabeza, la estabilidad en dólares se ve ahora estimulada por un dólar 10% arriba del valor de hace un año.

Pero en el caso del novillo gordo, que cotiza a US$ 3,40 por kilo de carcasa, la mejora es tanto en dólares corrientes desde los US$ 3 por kilo de un año atrás como en la conversión.

Y lo mismo pasa en los granos, donde respecto a 12 meses atrás hay una mejoría en dólares que se ve potenciada por la suba de la divisa estadounidense, pero sobre todo por una muy escasa disponibilidad de grano local. Esa es la gran paradoja de la agricultura uruguaya, con buenos precios, pero pésima producción y altas deudas, también en dólares.

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Sube el petróleo y se afirman las materias primas

Otro cambio que se fue dando gradualmente, pero se ha acentuado en las últimas semanas, es el de la suba del precio del petróleo. La creciente tensión entre Estados Unidos e Irán y el crecimiento económico firme a nivel global, sumado a las persistentes restricciones de la oferta por parte de los países exportadores, ha llevado el precio del crudo Brent a las proximidades de los US$ 80, prolongando un ascenso que se viene dando desde enero de 2016, cuando el barril cayó a menos de US$ 30.

Eso significó un derrumbe para el precio de las materias primas todas, y de los granos y lácteos en particular. Ahora los lácteos exhiben una firmeza que ya se prolonga por dos años y que, de a poco, permite recuperar confianza en que la posibilidad de una baja de precios al productor aparece lejana.
Esa recuperación se fue haciendo gradual, pero consistente. Y el petróleo no solo fue ayudando a la firmeza de los lácteos, sino también a la de la soja.

A partir de allí puede deducirse que los granos tienen un piso más alto por mayor costo de producción y por mayor demanda para ser usados en las mezclas con combustibles.

En el caso de los lácteos, la suba del petróleo favorece la demanda proveniente de países como Argelia, que distribuye los lácteos en todo el norte de África, o Rusia, que es un ávido consumidor de manteca.

Directa o indirectamente, la suba del petróleo se ha dado y la de los alimentos en general y de los granos en particular también, porque además en el caso del grano que más se produce y comercia en el mundo, el maíz, la baja en las existencias es importante y el uso para etanol debe persistir.

La situación de precios de la agricultura como la del ganado es de un repunte que ubica las cotizaciones en dólares en los mejores niveles desde 2015, lo que acompañado de un dólar que recupera posiciones permite el escenario más favorable de los últimos tiempos.

En el caso de la agricultura sería el mejor comienzo de zafra en mucho tiempo, sino fuera por las abultadas deudas que dejó el doblete negativo de las últimas dos cosechas.

Está todo dado para sembrar, excepto el dinero necesario para hacerlo.

Ganadería
La actividad ganadera se ve estimulada con un dólar 10% arriba del valor de hace un año.
La actividad ganadera se ve estimulada con un dólar 10% arriba del valor de hace un año.

 

Recuperación ganadera

Aún con un precio alto para los granos, lo que aumenta los costos, el panorama para la ganadería de carne y leche ha mejorado no solo en los precios, también en lo productivo.

El otoño, tras la sequía, ha sido ideal para las pasturas. Todo el daño que las lluvias han hecho a los cultivos que estaban por ser cosechados, han sido beneficio para los pastizales que naturales o sembrados disfrutan de la humedad y el clima templado.

De esa forma la producción lechera en abril fue excelente y también lo será la de mayo, lo que asegura casi una producción muy buena este año. Tanto que el martes el gerente del Instituto Nacional de la Leche aventuró que la producción de leche enviada a las industrias en 2018 puede ser récord. Si las condiciones climáticas son las que se anticipan, con lluvias moderadas y temperaturas también moderadas, el pico de producción de octubre y noviembre puede marcar las mayores producciones mensuales de la historia.

Mientras tanto, la producción ganadera de carne también entra con los rodeos en buen estado corporal al invierno. Fue posible alivianar la carga de los campos con buenos precios y la industria sigue comprando en forma persistente y pagando más que el año pasado en dólares, lo que en la traducción a pesos con el dólar actual vuelve bastante más atractivo el negocio de lo que fue en 2016, 2017 y el comienzo de este año.

Los resultados del pasado entore están arrojando sorpresas agradables según comentan los veterinarios, es decir que la parición de la próxima primavera será mejor de lo que se suponía.
Con precios sostenidos por la exportación en pie por la cría y por una disponibilidad relativamente escasa de ganado gordo, que contrasta con lo firme de la demanda, la recuperación de precios del dólar plantea para la economía ganadera un cambio significativo en las perspectivas que puede augurar una buena zafra de reproductores en la próxima primavera.

Con este dólar, la ganadería es capaz de hacer uso de granos aunque sean caros y los sistemas pastoriles funcionan colocando vacas gordas para la industria frigorífica y terneros y novillitos para la exportación en pie.

Para muchos sectores del agro, si el precio del combustible se mantiene, un dólar más alegre y mercados entonados en dólares son una bocanada de oxígeno de mediano plazo, mientras se resuelven las deudas de corto plazo.

Los sectores más complicados

En cambio, para producciones como la lechera o la hortícola, también para los productores de quesos artesanales, la situación puede complicarse. Con ingresos atados al mercado interno, la suba de los dólares para quinteros y queseros artesanales pega en los costos y no en los ingresos.

Por otra parte, como el dólar ha subido más en Brasil que en Uruguay, el ingreso de productos como la cebolla de Brasil, de contrabando, significa un problema para los productores locales.

“El almacenero o el bolichero tiene que cobrar caro las frutas y verduras para cubrir los tan altos costos que tiene” y, por otra parte, el consumo se ha frenado y algunos granjeros de mayor tamaño se han pasado a la ganadería, explicó un productor de Canelones.

Lo mismo cabe decir de la quesería artesanal, que tiene tanto dificultades para colocar su producto como una presión persistente sobre los costos y posiblemente también sobre los precios de los lácteos, mientras el pasivo en dólares crece.

Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

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