28 de junio de 2010 18:55 PM
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La lana, un producto natural y bastante olvidado

A pesar de poseer un gran número de atributos positivos, la lana es, tal vez, el producto de origen animal menos valorado y debido a su bajo precio de mercado es probable que cada vez menos ganaderos se dediquen a producirla en el futuro. La industria lanera necesita ser conocida y apoyada para remediar esta amenaza.

La lana es una fibra natural bien conocida y probablemente la más antigua empleada por los humanos. Posee una serie de características que la hacen única; su compleja estructura celular permite fabricar tejidos que absorben y eliminan humedad, lo cual permite sentir abrigo, pero no calor. Su elasticidad y resistencia favorecen una enorme capacidad de modos de procesado y su estructura porosa facilita la tinción. Su contenido elevado de agua y nitrógeno hacen de la lana un retardante del fuego, cumpliendo con muchas de las regulaciones internacionales sin necesidad de tratamientos químicos. Además, la lana absorbe emisiones tóxicas del entorno, contribuyendo a purificar el ambiente en los espacios en que se emplea como aislante.

Por ello, la lana ha sido utilizada en muchos sectores: vestimenta y moda, ropa deportiva, alfombras y usos interiores, aviación, arquitectura, sector manufacturero, uso médico y prendas de protección.

Producción mundial estable

La producción mundial de lana se mantiene estable desde 2002 en 1.200.000 tn de lana limpia, cantidad que representa una reducción cercana al 30 por ciento respecto a la de los años 70, debido al notable avance del algodón y de las fibras químicas.

De hecho, éstas últimas representan el 59,3 por ciento de todo el mercado de fibras, seguidas del algodón (37,3 por ciento) y a mucha distancia por la lana (1,7 por ciento).

La industria lanera mundial está dominada por Australia, China y Nueva Zelanda, que producen algo más de la mitad del total mundial, pero en todo el mundo se sustenta en más de 1000 millones de ovejas, propiedad de varios millones de productores.

El comercio lanero genera anualmente 75 mil millones de euros en productos al consumidor final y es fuente de empleo para millones de personas en las fases de producción, recolección y a través de todas las etapas de su procesamiento. Solamente en la Unión Europea, existen miles de compañías industriales que trabajan con lana como materia prima.

Sin embargo, a pesar de todo ello, la producción lanera mundial está amenazada por la competencia con fibras artificiales, el progresivo abandono de los sistemas de cría tradicional de ovino y el desconocimiento de los consumidores. El consumidor actual no está dispuesto a pagar el sobrecoste de la lana, que triplica el de las fibras sintéticas o es cuatro veces superior al del algodón.

El mercado español

España, que durante siglos constituyó una potencia mundial en la producción de lana de alta calidad, no es ajena a esta tendencia.
Un reciente informe del Centro del Innovación Tecnológica (CTF) encargado por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, MARM evalúa la situación actual y las perspectivas de la producción nacional de lana y pieles.

La Unión Europea produce cerca del siete por ciento del total mundial de esta fibra y dentro de ella, España aporta un 30 por ciento de la lana limpia europea, destacando como segundo productor, por detrás del Reino Unido, y seguida por Rumania y Francia.

En España, con un censo de ovino cercano a los 22,5 millones de cabezas la producción, ronda unas 6.000 tn anuales de lanas finas, 18.000 de entrefinas y 6.500 de bastas. Las lanas negras representan sólo unas 270 toneladas. Se exportan en torno a las 13.000 tn y se importan unas 6.000.

Aplicaciones

Las principales aplicaciones de las lanas españolas son diferentes.
Las lanas merinas y algunas lanas de raza talaverana, -con finuras comprendidas entre las 24 y 27 micras- se emplean para indumentaria, tanto de tejidos de punto como de calada y para lanas de labores, fabricadas con hilos obtenidos por el proceso de hilatura del estambre o del semiestambre (proceso reducido con referencia al del estambre, adecuado para hilos gruesos). Es habitual su mezcla con lanas de importación y/o con poliéster y/o acrílico. En la hilatura de carda es habitual el empleo de estas lanas para obtener tejidos de punto, especialmente del tipo franela y melton, por su buena capacidad de filtrado.

Por su parte, las lanas entrefinas se destinan a hilos para tejidos de punto, mantas, tweeds y cheviots.
Las lanas procedentes de razas con finuras superiores a las 27 micras van destinadas a la fabricación de alfombras debido a su esponjosidad. Esta propiedad es una característica de las lanas españolas y uno de sus puntos fuertes.

No todas las lanas tienen un mismo interés para la industria y ello repercute en consecuencia en su apreciación económica, ya que en muchos casos se consideran un subproducto que debe ser eliminado.
Por otra parte, la producción nacional no puede competir en precios ni en calidad con lanas merinas de otras procedencias, siendo éste un hecho que repercute negativamente en la economía rural y también en la competitividad del sector textil español.

En este sentido el informe mencionado destaca la necesidad de investigar y desarrollar nuevos usos, por ejemplo como aislante térmico y acústico en la construcción, o en paneles de filtración, con una capacidad de filtrado que mejora substancialmente a los productos convencionales.

También la necesidad de asociar la lana con una imagen de producto ecológico y natural con propiedades únicas.
Entre los puntos débiles identificados en el sector de la producción de lana destacan que la información entre los diversos eslabones de la cadena textil lanera, (incluyendo a los productores de la lana) no es lo suficiente clara y fluida.

En España hay muchos colectivos relacionados con la lana y el ingente patrimonio material e intangible que ha originado a lo largo de los siglos. Ganaderos, fabricantes, artesanos, los oficios relacionados con el pastoreo, las cañadas, los lavaderos, constituyen un gran potencial, tanto de prestigio para el producto final como de cara al turismo cultural.

Por otra parte resultaría necesario ordenar y reglamentar los aspectos referentes al marcado de animales y embalaje de lanas, y regular los aspectos económicos que lo afectan.

Asimismo, el informe destaca la conveniencia de crear una red de datos de ganaderos ibéricos y destaca el gran potencial que tiene España para impartir formación textil, ya que en sus universidades, centros de investigación, públicos y privados y otras instituciones formativas existe un gran nivel de conocimiento poco aprovechado.

Una fibra orgánica

Una de las bazas que la lana puede y debe jugar es la de ofrecer una imagen de fibra ecológica. Los artículos de lana van destinados a un segmento de mercado y a un perfil de consumidor que valora las características del valor añadido que acompañan al producto.

La Organización Internacional del Comercio de Lana (IWTO) está trabajando en potenciar los distintivos de lana ecológica y lana orgánica. Estos distintivos pasan por reglamentar los pesticidas permitidos, de eficacia probada y que cumplan con los criterios para establecer el etiquetado ecológico.

Por otra parte, es preciso potenciar la idea de que la lana es una fibra natural que interacciona con el cuerpo humano, en la línea de lo que hoy se llaman "textiles inteligentes" y evidenciar sus efectos saludables (protección UV, baja electricidad estática, absorción de la humedad del cuerpo, transpirabilidad) y ecológicos (se produce en base a sistemas de bajo impacto ambiental).

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