27 de mayo de 2018 14:02 PM
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Abejas, insectos milenarios con microchips

CompartiremailFacebookTwitter“Sin las abejas la vida en la tierra no duraría más de cuatro años”. Es una aseveración en la que coinciden científicos de todo el mundo, quienes basan su teoría en la importancia que tienen estos insectos para la naturaleza en su conjunto. La actividad apícola se realiza desde la antigüedad, sin embargo los mayores […]

“Sin las abejas la vida en la tierra no duraría más de cuatro años”. Es una aseveración en la que coinciden científicos de todo el mundo, quienes basan su teoría en la importancia que tienen estos insectos para la naturaleza en su conjunto.

La actividad apícola se realiza desde la antigüedad, sin embargo los mayores avances se tienen a partir de la explotación industrial. Actualmente la apicultura enfrenta importantes retos — entre otros — la creciente mortalidad de las colmenas sin causas aparentes, el aumento de enfermedades y depredadores, el uso de químicos sintéticos en la agricultura, de transgénicos y el abandono del sector rural.

Ahora bien, las innovaciones realizadas en las últimas décadas están basadas en perfeccionar o adaptar técnicas en zonas concretas, mejorar herramientas o hacer el trabajo de apicultor lo más rápido y llevadero posible. Pero hasta ahora no se ha alcanzado ninguna innovación que marque un antes y un después. Es decir, los materiales y los procesos son los mismos que en el siglo pasado.

Afortunadamente hoy en día, existe interés en el tema por parte de un organismo internacional, la Organización para la Investigación Industrial y Científica de la Mancomunidad de Australia. La Iniciativa Global para la Salud de las Abejas Melíferas busca conocer las causas de su declive y para ello serán colocados microsensores o microchips en el tórax de 10 mil abejas, proyecto en el que participan expertos de México, Brasil, Nueva Zelanda y Reino Unido.

Explican que se trata de colocar en las abejas microchips que pesan 5.4 miligramos, miden 2.5 milímetros y contienen una batería que genera su propia energía por la vibración. Entre los muchos datos que registra esta tecnología se encuentra la distancia recorrida desde que sale de la colmena, dieta, exposición a pesticidas, datos del clima y del hábitat.

En fin, la apicultura ha demostrado que puede transformarse en una herramienta idónea para el desarrollo territorial, fundamentalmente en la agricultura familiar sobre la base de modelos asociativos, actividad que requiere ser valorada por la importancia milenaria que la antecede y rescatada en beneficio de todos los habitantes del planeta.

(F) Heidy Wagner Laclette

(T) @heidyDiario

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