30 de mayo de 2018 01:07 AM
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¿De qué hablamos cuando hablamos de la industria de los caballos de carrera?

CompartiremailFacebookTwitterSe acerca la discusión en la Legislatura bonaerense del proyecto de ley enviado allí por la gobernadora María Eugenia Vidal para erradicar lo que ella llama “subsidios” a la actividad hípica, pero lo que que quienes dependen de ese dinero definen como “una compensación histórica” por el daño que le provocó a ese juego la […]

Se acerca la discusión en la Legislatura bonaerense del proyecto de ley enviado allí por la gobernadora María Eugenia Vidal para erradicar lo que ella llama “subsidios” a la actividad hípica, pero lo que que quienes dependen de ese dinero definen como “una compensación histórica” por el daño que le provocó a ese juego la irrupción de los benditos tragamonedas.

Nadie discute lamentáblemente si esas maquinitas deben ser prohibidas y erradicadas del país. Se discute en cambio si le corresponde a la actividad del turf seguir recibiendo unos 1.000 millones de pesos anuales, que son los que Vidal necesita para otras cosas.

Cuando lanzó su propuesta (quitar los subsidios a los hipódromos), la gobernadora preferida del macrismo encontró a la gran familia de la hípica desarmada y casi sin argumentos para hacer frente a una ofensiva que fue mediática antes que legislativa. Primero instaló el tema en lo de Lanata y después mandó el proyecto a la Legislatura, que así funcionan bien las cosas…

Luego de unos meses de conmoción, el sector de la hípica encomendó a la consultora de Orlando Ferreres y Asociados un informe sobre la situación real de la industria, y el por qué de su alta dependencia a los fondos que provienen de Lotería de la Provincia de Buenos Aires.

Puede descargar ese trabajo completo desde aquí

Bichos de Campo obtuvo una copia de dicho informe, elaborado con cifras finales de 2016 (de entonces son las últimas series completas de datos chequeables). Lo que surge a primera instancia de ese trabajo no es la postal que presentó la justiciera gobernadora Vidal: es decir que más o menos al subsidiar a los hipódromos se estaba entregando dinero a unos ricachones que criaban caballos de carrera y perdían el tiempo apostando su dinero.

Por el contrario, al parecer se está sosteniendo con esos aportes a una industria muy deficitaria, que a nivel nacional genera empleo para 81.700 personas.

   “La industria hípica Argentina tiene bajo nivel de ingresos, es estructuralmente deficitaria y está caracterizada por desequilibrios en todos sus niveles. Los principales actores de la industria conviven con importantes pérdidas”, así de entrada comienza el informe de Ferreres y Asociados.

La Argentina, según este informe, es el primer productor de SPC (Sangre pura de carrera) en Sudamérica y el cuarto a nivel mundial. “La industria del caballo es generadora de empleo intensivo por excelencia, por su rol en actividades deportivas que de ella se desprenden, y por ser un segmento significativo de la producción agropecuaria, de la cual dependen 327.000 personas de forma directa e indirecta”. A esta cifra se llega sumando la cifra de empleos directos por cuatro integrantes promedio en cada familia.

“Un aspecto particular del empleo en la industria es la alta proporción de personal que trabaja en roles a tiempo parcial y no registrados, esto encaja con el objetivo de proporcionar oportunidades de empleo para ciertos grupos de población tradicionalmente menos propensos a incorporarse en el mercado laboral”, advierte el trabajo.

Ferreres comparó la política actual para el sector en la Argentina, que como suele suceder es la “no política” o al menos no una política consistente, con la de otros países. “Sudáfrica, Francia, Irlanda y el Reino unido conocen la importancia de la industria hípica y fomentan su desarrollo a través de diferentes formas como: desgravaciones impositivas, mejoras en los costos laborales, redes de comercialización y prestigio de una marca país de la industria”.

En este sentido, destacó que los países con mayor nivel de ingresos del turf son los que restringen otras formas de juego y le dan prioridad al turf, los que tienen buen posicionamiento de la marca y en los que el Estado fomenta la actividad.

La Argentina no pertenece a ese grupo de países sino que aquí no hay restricciones a otros tipos de apuestas, sino todo lo contrario; existe una administración descentralizada de la actividad; no hay buen posicionamiento de la marca; la industria es estructuralmente deficitaria, etcétera.

Así las cosas, mientras en los países que protegen a su hípica la recaudación por apuestas en las competencias hípicas constituye el 4,57% de la recaudación total del juego, en la Argentina esta cifra se reduce al 0,82%. “La diferencia se debe a que en Argentina no se han desarrollado las apuestas por internet y el simulcasting con commingle internacional”, afirma el trabajo. Desconocemos por completo con qué se come eso último.

En medio de la crisis lúdica, otras vetas del negocio tampoco son bien explotadas. De la producción local de 7.405 equinos al año (siempre tomando cifras de 2016), las exportaciones de SPC significaron ingresos por exportaciones por 3,56 millones de dólares

En esta industria renga de negocios, pero rica en trabajo, es dónde empieza a tallar el Estado. El Decreto 1170/92 del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, en su artículo 23, establece la creación del Fondo Provincial del Juego (FOPROJUE), que administra el Instituto Provincial de Loterías y Casinos. Dicho Fondo está conformado, esencialmente, con recursos provenientes de la explotación del Juego en la Provincia. Los hipódromos Bonaerenses reciben subvención a través del Fondo y se utiliza tanto para el pago de premios como para inversiones.

El hipódromo de Palermo, en cambio, depende de la Nación y recibe subvenciones de la explotación de las máquinas tragamonedas instaladas en su predio, algo que a los hipódromos bonaerenses les prohíben para que no compitan con los Bingos. Palermo recibe un 5% de la recaudación de los tragamonedas que operan en sus instalaciones., unos 200 millones de pesos en 2016.

“No existe en Argentina un marco regulatorio exhaustivo y único de hecho ni de derecho que integre y coordine todas las actividades del Turf a nivel nacional. Esta situación genera convivencia de diferentes condiciones comerciales e impositivas según la provincia, además de falta de reciprocidad entre las mismas”, explica Ferreres.

 

 

Veamos algunas conclusiones de este extenso trabajo:

  • La industria de los SPC (Sangre Pura de Carrera) genera aproximadamente 81.700 puestos de trabajo y posee gran capacidad para generar empleo, inclusive no calificado, a diferencia de otras actividades económicas.
  • En Argentina la industria hípica se sostiene principalmente mediante apuestas, subvenciones del estado provincial y transferencias de tragamonedas.
  • La industria se encuentra concentrada en la provincia de Buenos Aires y la ciudad de Buenos Aires (Palermo).
  • La etapa de competencia presenta desequilibrios debido a premios elevados en comparación con los ingresos por apuestas (alcanzan el 115% de los ingresos por apuestas). Esto permite un buen desempeño de la industria en la etapa de Cría y Training (entrenamiento), en comparación con otros países, ya que los que cobran los premiso son los propietarios de caballos, que distribuyen el dinero hacia abajo en la cadena.
  • En Argentina se apuesta poco en comparación con otros países y existe una tendencia declinante de los montos de apuestas en valores reales (-33% período 2003-2016). Por otra parte, existe un mercado de apuestas clandestinas significativo.
  • En la etapa de Training los premios que perciben los propietarios no cubren sus gastos (los premios cubren solamente 7 meses de la cuida).
  • El modelo hípico argentino se caracteriza por tener competencia de otras apuestas deportivas o juegos de azar, no tiene buen posicionamiento de la marca, posee administración descentralizada de la actividad, no se han desarrollado las apuestas por internet ni otras formas modernas.
  • La cantidad de SPC exportados, otra fuente de ingresos del sector,  ha caído fundamentalmente por la caída en la demanda de Uruguay y EE.UU. La industria diversificó las exportaciones hacia nuevos mercados: Perú, Chile, Paraguay y Singapur.
  • El mercado mundial de SPC no está creciendo, debido a la merma en las apuestas en competencias hípicas.
Fuente:

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