1 de julio de 2010 01:00 AM
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Ganadería uruguaya : dinamismo y buenas perspectivas

Secuela de la sequía y merced al fracaso de la parición y a una alta extracción, se registra una baja significativa en el stock, en especial de los vientres. Sin embargo, todo indica que habrá de recuperarse rápidamente, y que la producción y los ingresos del sector seguirán subiendo, continuándose la tendencia iniciada en el ejercicio recién finalizado.

La faena del ejercicio 2009–2010 rondará los 2.420.000 reses, de las más altas de la historia. Fue casi 17% superior a la del ejercicio anterior, muy cercana a la de 2006-2007, y sólo superada con holgura por la del ejercicio 2005–2006, que se acercó a las 2,6 millones, un récord forzado por una severa sequía. Lo destacable en el ejercicio que finaliza es la baja participación de los novillos, que no llegan ni a 1,05 millón de cabezas en los 12 meses, lo que equivale a un escaso 43% del total de la faena. En el primer semestre de este año representan apenas 41%, un porcentaje desusado por lo bajo. Hace tres meses, en la edición de marzo de esta revista, suponíamos que la faena de novillos iba a aumentar en los meses sucesivos, ya que había una gran cantidad de estos animales en los campos, y en la medida en que el frío fuera restringiendo la disponibilidad de forraje en volumen y calidad, la oferta de ganado para faena crecería y los precios se ajustarían a la baja. Como era previsible, la faena otoñal fue voluminosa: en el trimestre abril–junio acumulará unas 655 mil cabezas, pero no aumentó la participación de los novillos ni bajaron los precios de ninguna categoría. La relativamente baja extracción de novillos en el ejercicio deja en los campos un número importante de animales de esta categoría, dado que al inicio del período se contabilizaban casi 2,6 millones, de todas las edades, según la declaración de Dicose, y sólo salieron alrededor de 1,1 millón, contando la exportación en pie y también la mortandad promedio en un año climáticamente favorable. Los vientres y el stock La faena de vientres adultos (vacas y vaquillonas) en el ejercicio alcanza a 1,33 millón aproximadamente, lo que representa casi 55% del total de la faena, sin que eso represente una liquidación de vientres; tampoco puede inferirse que los productores estén en una actitud de desprenderse o achicar sus rodeos de cría (ver páginas 18 y 19). En este ejercicio también se registró una elevada exportación de vientres en pie, para faena y para engorde o reposición. Asimismo, puede estimarse una mortandad de alguna significación, todo lo cual puede sumar otras 300 mil cabezas, con lo que la salida total de vientres en edad de procrear puede haber alcanzado 25% del stock inicial de estas categorías: alto, pero no destructivo. Pero el péndulo osciló en sentido favorable: en una inflexión abrupta a partir de la primavera avanzada de 2009, pasamos de un ejercicio desastroso, con los campos resecos, a un vergel rebosante de tiernas pasturas, regadas por las lluvias frecuentes. Los ganados, que hacia el fin del invierno pasado cruzaban las patas, se acomodaron rápidamente y entraron a meter kilos una vez que empezó a llover. El panorama cambió radicalmente, pa-ra bien: se esperaba un nuevo fracaso en los entores, dado que los vientres estaban muy lejos del estado óptimo para preñarse, en especial las vacas que criaban a los pocos terneros que nacieron, y, al revés, la recuperación fue asombrosa por lo rápida, y los servicios fueron –aparentemente, en general– exitosos, con alto porcentaje de preñeces logradas en todas las categorías de vientres. La importancia del manejo No obstante esa visión optimista preliminar, los técnicos destacan la gran variabilidad que se registra en los casos concretos. El veterinario de Rocha, Emilio Machado, por ejemplo, señaló algunos aspectos esenciales: los ganados venían bastante castigados por la larga sequía, las vacas que parieron lo hicieron tardíamente, pero, como mejoraron rápidamente de estado en el verano, muchos productores se confiaron y no cumplieron con las medidas de manejo básicas, como el uso de tablilla para el destete temporario y la revisación de toros, y además sacaron los toros muy temprano, entre otras cosas, y al final terminaron fracasando, con muy bajos porcentajes de preñez. Esto está induciendo a un entore e inseminación de otoño-invierno mucho mayor a lo normal, aprovechando el buen estado de los campos y los ganados. Al cierre de esta nota se realiza el tradicional taller organizado por la Ing. Agr. Graciela Quintans (INIA), que convoca a un nutrido número de veterinarios que realizan diagnósticos de preñez en las diversas regiones del país, en lo que constituye un adelanto válido de la completa investigación que anualmente realiza DIEA sobre este mismo tema. Ambos trabajos anticipan estimaciones sobre el número de terneros que nacerán en la primavera próxima, adelantando en un año y medio los datos de Dicose. Quintans también destaca la importancia del manejo: "Es más importante que el clima para obtener buenos resultados", afirma. Las decisiones que toman (o dejan de tomar) los productores respecto a la carga, los destetes, los manejos sanitarios y alimentarios, definen los resultados, y eso varía de productor a productor, no por zona. Con todo, en estos momentos, si bien hay muchos productores que no lograron buenos índices, el promedio final podría ser muy bueno y la preñez del presente ejercicio podría ser la más alta de una larga serie de años. Si así fuera, y se igualara, por ejemplo, lo ocurrido en el año 2002, cuando se registró una preñez de 83% de los vientres servidos –lo que finalmente se traduciría en una cifra de terneros a declarar 11% inferior al porcentaje de preñez–, tendríamos un número de terneros que nacerán este año y serán declarados en junio de 2011 equivalente a 72% del total de vientres servidos. Si en el último entore se sirvieron nada más que 3,9 millones de vacas, como se calcula, nuevamente se declararían 2,8 millones de terneros, cifra alta, aunque tal vez insuficiente para reponer una extracción de los niveles que se perfilan actualmente. En la declaración jurada de Dicose que habrá de realizarse el próximo mes se confirmará una caída de cierta significación en el número de vacunos, debida básicamente a la menor cantidad de terneros, los que no nacieron el año pasado. Estimaciones expertas, como la proveniente del Instituto Plan Agropecuario, suponen que la baja respecto a la declaración previa (junio 2009) sería de unos 800 mil terneros y la caída total en el stock alcanzaría casi a las 900 mil cabezas, contando todas las categorías. El rodeo al 30 de junio próximo rondaría los 10,8 millones de vacunos, pero se estaría iniciando un proceso de recuperación, sostenida en una mayor eficiencia del rodeo de cría. Los precios Contrariamente a lo que habíamos previsto, los precios de los ganados gordos no han bajado en este otoño, aunque la oferta a frigorífico y el volumen de faena fueron abultados. La entonación de los mercados de la carne, sumada a la abundancia forrajera en una temporada benigna, aportó al mercado de haciendas una firmeza inusual para esa época del año. Es más, en las dos últimas semanas antes del cierre de la nota los valores de los ganados de embarque, que habían sufrido una ligera baja, tienden a repuntar, a pesar de que la industria contrajo su actividad, buscando enfriar el mercado (ver página 46). Los ganados de reposición también se mantienen en valores entonados, con una oferta relativamente restringida. Exportación e ingresos En el primer semestre del corriente año, los volúmenes de carne exportada superan en más de 15% a los del año pasado, el precio promedio también es 15% más alto (en mayo y junio es bastante más alto) y, como expresión de ambas subas, la recaudación en dólares es 32% superior a la del mismo tramo de 2009. Con datos hasta mediados de junio, se puede anticipar que en este semestre los montos de exportación rondarán los U$S 600 millones, cifra sólo superada por el anómalo ejercicio 2008. Recientemente, los operadores del mercado externo informan de dificultades en la concreción de negocios en Europa, de la baja de los precios, de la debilidad de la demanda en esa zona –que constituye nuestro principal mercado de exportación–, debido a la crisis financiera que rebrotó con inusitada fuerza en los últimos meses. Sin embargo, los precios de los embarques siguen siendo interesantes, muy por encima de la misma época del año anterior, cuando la crisis económica jugaba un papel decisivo en los negocios. Por otra parte, nuestro país cuenta con una ventaja relevante por razones sanitarias y comerciales, al tener un gran número de mercados abiertos para la colocación de la carne (incluido el abasto interno), que pueden sustituir a cualquier destino que se retire o afloje su demanda, sin que queden remanentes que no puedan venderse ni haya que hacer demasiados ajustes en los precios. También importa la valorización de los recuperos de la faena: menudencias, subproductos y, sobre todo, cueros, que han seguido subiendo firmemente, semana a semana; el cuero fresco de industria ya vale más de U$S 1 por kilo, cuando el año pasado era casi invendible. Pero lo más importante para la ecuación de ingresos sectoriales tiene que ver con la valorización del dólar, que venía cayendo sostenidamente hacia un pozo insondable, y, gracias a algunas reacciones oficiales, dejó de caer y recuperó algo de lo perdido. Insuficiente, muy lejos de lo óptimo, pero esperanzador en cuanto a que sugiere cierta atención de los responsables políticos a un factor esencial para la actividad productiva exportadora.

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