1 de julio de 2010 00:18 AM
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Uruguay  –   Ganadería  Alta faena no es liquidación

Al cierre de un nuevo ejercicio ganadero se destaca el papel de la vaca en dos aspectos: su función reproductiva (cría) y la función productiva de carne (industrial).

El rodeo de vacas de cría, al iniciarse la parición de la primavera de 2009, era de 4,5 millones de animales y dejó, según diferentes opiniones y cálculos, una cifra de aproximadamente 2 millones de terneros/as, que en poco tiempo veremos reflejarse en las cifras de la Declaración Jurada que se inicia en estos días. Esta "pobre" gestión tiene su explicación en un factor netamente coyuntural, como lo fue la seca, que no permitió que el animal estuviera en condiciones físicas y biológicas de aparearse y gestar una nueva cría. Diferente –muy diferente– será la situación en la próxima primavera, por cuanto el clima en la primavera/verano pasados permitió que las vacas (entre las cuales había muchas "vacías") llegaran al entore en excelentes condiciones físicas y biológicas, por la abundancia en cantidad y calidad de las pasturas. En lo que tiene que ver con el aspecto "carnicero", la confluencia de varios factores ha hecho que se destinaran más vacas a la faena. ¿Por qué? Como se describe en líneas anteriores, la oferta de vientres "vacíos", más la excelente primavera/verano con pastos abundantes y de calidad, más la propia condición de ser una categoría que engorda y se "termina" más rápido que el novillo, más las necesidades de "caja" por venir de un año de baja productividad, a lo que se suma al valor de la renta ganadera equivalente a U$S 50/há (no se puede tener a la vaca esperando un año más en el campo, a ver qué da). No se trata de una fase del ciclo ganadero –liquidación versus retención– que no existe o está "desdibujada"1 desde hace una década, sino que se trata de un ajuste netamente productivo y racional desde el punto de vista económico. La cría no es un mal negocio, necesita de ajustes importantes –entre ellos el adecuado uso de la genética para que la ganadería comercial produzca sobre vientres cruzas (F1)–, y así lo ven los productores que por primera vez le dan más valor económico al vientre que a la vaca gorda. Destino industrial Aunque parezca obvio, vale la pena reiterar que el ideal sería que la extracción (faena y exportación en pie) fuera 50% de machos (terneros + novillos de todas las edades + toros) y el otro 50% de hembras (terneras + vaquillonas + vacas), pero la realidad indica que casi siempre hay más machos que hembras y podría explicarse por una mayor mortandad de las últimas, al tener vicisitudes en el proceso de cría y mayor edad al llegar a la industria. De todas maneras la composición de la faena por sexo y edad ha tenido en los últimos años cambios estructurales importantes, que hablan a las claras de una ganadería más eficiente. Se reitera desde hace años la mejora en la extracción a partir de una importante reducción en la edad de faena de los novillos y, si bien la información disponible sobre las hembras es más reciente (desde 2000), se puede concluir que se trata de un proceso similar. Consideramos que a partir de la imposición de la trazabilidad y del pasaje de los animales por la "caja negra" que hay en toda la industria frigorífica podremos tener con mayor aproximación el sexo y la edad de todos los animales faenados. Este ejercicio se cerrará con una alta faena de hembras y bien vale la pena analizar la estructura por edades y su extracción, para darnos cuenta de que el crecimiento de la faena total –esa cifra de 3 millones de animales para la cual la industria estaría preparada– se hará efectivo con cerca de 1,5 millones de hembras y dicho crecimiento se podrá realizar sin poner en peligro el stock. ¿Cómo? Se trata de un proceso que se retroalimenta. Con un stock total de 10 millones de cabezas, un rodeo eficiente debería tener 40% de vacas de cría que produzcan 80% de terneros/as destetados. Este final equivale a 3,2 millones de cabezas que entran al rodeo para que salgan por faena 3 millones de animales objetivo. Los 1,5 millones de hembras corresponden a 800 mil de vacas falladas + 700 mil de vaquillonas y terneras que son parte de la reposición. ¿Qué se necesita? Alimentación. Se está en un proceso de agricultura que permite tener en todo el país acceso a granos y forraje para un esquema de suplementación que logre ganancias diarias de 600/700 gramos, frente a los 300 gramos de la actualidad. Genética. En el país hay dos razas britá-nicas (Hereford y Angus) con importantes rodeos que determinan un muy buen nivel de calidad y que naturalmente se potenciarán, cruzándose entre sí, para que a esa F1 con mayor habilidad materna se le entore, por ejemplo, con una raza continental, como el Limousin, de reconocida aptitud carnicera. El resultado de la heterosis acumulada (maternal y de crecimiento) determina mayores producciones en el orden de 20/25%. Precio. Hay probadas y contundentes ra-zones para que la vaquillona gorda en la faena tenga el mismo o mayor precio que el novillo. l Fuente consultada: "El desdibujamiento del ciclo ganadero en la década de los 90", Ec. Matías Mednik Abeijón.

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