1 de julio de 2010 07:47 AM
Imprimir

Las exportaciones del nuevo agro uruguayo

Para unos, pese a la transformación notable que ha tenido el sector agropecuario en los últimos años, continuamos produciendo sólo commodities y perdiendo oportunidades en cuanto a la industrialización y la generación de puestos de trabajo. Para otros, hemos avanzado hacia un modelo diferente, de agronegocios integrados por cadenas de valor.

Para discutir el tema, la Tertulia Agropecuaria reunió a los ingenieros agrónomos Rodolfo “Catalán” Irigoyen y Guillermo Villa, tertulianos habituales, a Luis Bértola, doctor en Historia Económica y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, y a Gustavo Bittencourt, economista, coordinador del área de Estrategia de Desarrollo y Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. Como es habitual, la mesa fue coordinada por Rosanna Dellazoppa y conducida por Emiliano Cotelo.EMILIANO COTELO:
Ya en la escuela nos enseñaban que Uruguay es un país exportador de materias primas. Es decir, un país que elabora productos que otros países industrializan. Esto es, un país productor de commodities.
 
Desde que existe La Tertulia Agropecuaria, hace cinco años, venimos debatiendo sobre un agro que se ha transformado fuertemente, que ha invertido, que se ha modernizado y tecnificado, que ha aumentado su productividad, que ha generado empleo.
 
Pero ¿esos cambios han venido de la mano de un mayor valor agregado? Esta pregunta ha sobrevolado varias de nuestras mesas y ha estado presente en los mensajes de la audiencia. Por ejemplo, el mes pasado cuando trasmitíamos desde Nueva Palmira, por donde sale buena parte de nuestra producción agrícola, un oyente advertía: “Casi el 100% de las cargas que salen por las terminales portuarias tiene poco o nulo valor agregado –y agregaba, provocativamente–. Parece, entonces, que cuando hablan de agroindustria, en esa expresión sobra la palabra ‘industria'”.
 
Entonces, ¿cómo es la cosa? ¿La producción del nuevo agro uruguayo sigue siendo solo de commodities?
 
***
 
EC – Vamos a presentar a nuestros tertulianos de hoy.
 
ROSANNA DELLAZOPPA:
Gustavo Bittencourt, economista, coordinador del Área de Estrategia de Desarrollo y Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.
 
Luis Bértola, doctor en Historia Económica y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.
 
Y Rodolfo “Catalán” Irigoyen y Guillermo Villa.
 
***
 
RD – Esta invitación es un segundo intento de conversar entre campo y ciudad, esto fue provocado en su origen por un artículo del semanario Búsqueda cuyo título era “Uruguay cambió poco su perfil exportador durante el boom de precios”. Por eso nos pareció interesante invitar gente que mira de fuera al sector y a los integrantes del cuadro fijo, Guillermo Villa y el Catalán.

El perfil agroexportador varió en los últimos cinco o seis años. Ingresaron nuevos rubros y hubo cambios en la “tabla de posiciones”.

Por ejemplo:

– la agricultura ahora empata con la ganadería
– la forestación, que antes no aparecía, ocupa hoy lugares muy destacados.
– y la lana, que en otras décadas estaba en los primeros lugares, últimamente se ha desplomado

¿Ustedes creen que esta transformación que viene mostrando el agro, con crecimientos inéditos en algunos sectores, provocó cambios significativos en cuanto a la incorporación de valor a los productos de exportación?

GUSTAVO BITTENCOURT:
Sería interesante ver de qué hablamos cuando hablamos de agregar valor, qué significa agregar valor, porque la producción agroindustrial y la producción de base primaria en Uruguay tienen una productividad, un producto por trabajador, un valor agregado por trabajador muy alto, que es la base de su competitividad. Pero ese gran valor agregado por trabajador radica en que en general es de producción extensiva, con muy poca ocupación de mano de obra con relación a una gran cantidad de tierra, a una gran cantidad de capital, o de vacas o de diferentes componentes. Lo que me preocupa, y lo hemos planteado en algunas cosas que hemos escrito con Luis Bértola, por ejemplo, es cuál es el impacto del crecimiento agroindustrial del país, un crecimiento muy significativo, que ha diversificado la producción, que ha implicado más crecimiento por diversificación, por incorporar nuevos rubros que por cambiar la naturaleza de esos rubros agregando inteligencia, por ejemplo. Es decir, seguimos produciendo un conjunto de bienes que son poco diferenciados; agregan valor porque su valor agregado por trabajador es muy alto, pero son poco diferenciados, siguen siendo básicamente el tipo de productos, desde la lógica de ser commodities, que ocupa la mayor parte de nuestra estructura de exportaciones.
 
EC – Que son poco diferenciados quiere decir que cuando salen de Uruguay ya pierden la identidad, pasan a sumarse a grandes bolsas, la soja se suma a grandes bolsas de soja, la celulosa se suma a otras grandes bolsas de celulosa. ¿Cómo es?
 
GB – Uno puede encontrar en el sistema de comercio mundial bienes que son altamente diferenciados, que van a demandas específicas y en las cuales se puede generar precio. Si uno genera un bien que es innovador, que tiene fragmentos específicos, nichos de mercado y de demanda, puede acceder a más valor, a más precio por unidad. Hay espacio para generar más precio por unidad aun en la estructura de exportaciones que tiene Uruguay hoy, pero eso tiene un límite a largo plazo. Esa es la principal preocupación.
 
RODOLFO IRIGOYEN:
Con todo respeto, Gustavo, creo que esa es una percepción prejuiciosa o antigua de la realidad. Se agrega valor de muchas formas, no solo cambiando el producto, porque hay tecnologías de producto y tecnologías de proceso. Y si con los mismos insumos pasamos a producir el doble de producto, aumentamos enormemente la eficiencia del proceso, es una incorporación que hace el sector primario a inversiones y valores introducidos por otros sectores, ya sea de pre como de posproducción, y esa duplicación –por decir algo– del producto con los mismos insumos es un enorme agregado de valor.
 
RD – Un ejemplo por favor Catalán, cuando nombrás esa duplicación, poné un ejemplo concreto.
 
RI – Uruguay el año pasado produjo ocho toneladas de arroz por hectárea. Otros países con la misma dotación de recursos o similares o marginalmente diferentes, producen tres. Uruguay ha incorporado al proceso productivo una cantidad de valores generados en la investigación agropecuaria, en la investigación agronómica, e incluso en valores institucionales de coordinación de procesos y demás, que hacen que la producción se duplique, haciendo un uso por lo tanto muchísimo más eficiente de todos los insumos.
 
EC – ¿Eso es agregar valor?RI – Para mí eso es agregar valor. La contabilidad convencional sólo visualiza como agregado de valor el agregado de producto, si en vez de arroz en bolsa exportamos croquetas de arroz ahí se reconoce el agregado de valor, pero si en vez de una bolsa exportamos tres con los mismos insumos, no se reconoce el agregado de valor. Ahí radica gran parte de la discusión.
 
LUIS BÉRTOLA:
Para ponernos de acuerdo, ¿qué decimos cuando hablamos de commodities? ¿Acaso hablar de commodities quiere decir que no hay agregado de valor? No es esa la idea, nunca ha sido, siempre hemos exportado commodities, y ¿quién puede negar el agregado de valor que hubo en la industria frigorífica, que fue un cambio revolucionario a fines del siglo XIX? Exportábamos commodities, pero ese commodity tenía un gran cambio tecnológico, cambios de organización industrial, todo lo que vivimos en la expansión de la posguerra, cuando vivimos una enorme expansión del sector agropecuario, porque a veces creemos que la sustitución de importaciones fue pura industria, y olvidamos que hubo un enorme respaldo al sector agroexportador y a la agroindustria con un montón de mecanismos de estímulo. Ahí también hubo agregado de valor, hubo cambio tecnológico.
 
EC – ¿Cuál es la cuestión? ¿Si podríamos agregar más valor?
 
LB – El agro puede agregar valor, el agro puede experimentar aumento de la productividad. El aluminio es un commodity, el acero es un commodity, y ¿quién puede negar que hay una enorme cantidad de tecnología y de inversión de capital detrás de la producción de esos commodities? Ni Gustavo ni yo somos agraristas, la focalización que tenemos es decir: ¿cómo se produce el cambio estructural que está detrás de todos los procesos de desarrollo?
 
GUILLERMO VILLA:
La Tertulia está orientada a lo que plantea la gente, cuando la gente dice “agregado de valor” lo que plantea es avanzar más adelante en la cadena entre el productor primario y el consumidor final.
 
A lo que plantea el Catalán, yo más que agregado de valor le llamaría agregado de inversión en aras de mejorar la eficiencia, pero como agregado de valor me refiero a si el producto final de ese proceso cambia y es distinto.
 
EC – Concretamente, si en vez de exportar soja, procesamos la soja, producimos aceite y después exportamos el aceite.
 
GV – Y después exportamos expeller o aceite, o en su defecto seguimos avanzando y exportamos combustible, aceite refinado para comer o raciones, y podríamos seguir avanzando hasta exportar el chancho.
 
LB – Y hacia atrás.
 
GV – Por supuesto. En cuanto a la pregunta, la gente plantea que Uruguay creció en la producción de commodities y se olvidó de agregarles valor a esos commodities. Yo no comparto ese planteo, todos los procesos llevan tiempo. Nosotros tenemos dos formas de hacerlo filosóficamente, una es: creo la industria que va a hacer el aceite, el expeller, lo que sea, y a partir de esa industria fomento la producción de los commodities –muchas veces ha pasado y son más las que han fracasado que las que han sido exitosas–, y la otra es lo que está pasando en Uruguay: a partir de una demanda externa de esa materia prima, de ese commodity, se genera un gran estímulo en la producción, se produce mucho. Pero ahora tenemos que entrar en la segunda etapa, que es plantearnos: ya que estamos en la etapa de producción, ¿no tenemos que empezar a avanzar y procesar esos productos que está procesando otro?
 
EC – Tú decís que no es automático, que no por querer simplemente pasar a la etapa siguiente de elaboración se puede hacer.
 
GV – El crecimiento de los granos se dio en los últimos cuatro o cinco años; aunque hubiéramos querido instalar las industrias, posiblemente hoy no estarían productivas.
 
RI – Insisto: esa es una visión antigua. Podemos ser muy eficientes y agregar muchísimo valor produciendo commodities. Es más, si fuéramos los más eficientes del mundo en la producción de cinco o seis commodities, seríamos un país desarrollado y viviríamos todos muy bien, con un gran nivel de vida y muy buena distribución del ingreso. El agregado de valor no es un buen indicador para un sector productor de bienes intermedios. El valor agregado proporcional del sector agropecuario porcentual es cada vez menor, en Australia no llega al 5%, y es un país de base agropecuaria. Porque el sector agropecuario, aun produciendo commodities, o quizás por producirlos, genera una gran dinamización hacia atrás, hacia delante, en procesos de todo tipo, en servicios, que son dinamizadores del conjunto de la economía. Crece el conjunto de la economía, y el sector agropecuario, que es el motor de ese crecimiento, proporcionalmente explica un agregado de valor menor. No quiere decir que sea menos importante, todo lo contrario.
 
GB – De ninguna manera ignoro la capacidad de cambiar los procesos productivos en el agro y generar mucha mayor eficiencia. La verdadera preocupación es la capacidad de seguir aumentando la generación de valor a largo plazo. Estos cambios de procesos son en sectores que tienen una tecnología menos dinámica que otros sectores, entonces nosotros nos especializamos en sectores cuyo cambio tecnológico a largo plazo es más lento que en otros sectores. El caso de Finlandia es sumamente claro, Finlandia tiene una brecha de productividad en muchos sectores primarios y de manufacturación de recursos naturales mucho más productiva que nosotros –nosotros tenemos una brecha a cubrir ahí–, pero su gran crecimiento se debe a Nokia, no a Botnia. Esta es la cuestión.
 
RI – En la producción del mismo grano de trigo o el mismo grano de maíz, que en lo esencial es el mismo desde hace 2.000 años, hay la mayor incorporación tecnológica del mundo, tenés toda la genómica, toda la ingeniería hidráulica, toda la ingeniería mecánica para seguir produciendo lo mismo. Es una falacia eso de que si no vas a un nivel de industrialización mayor, no vas…
 
EC – …¿Tú querés decir que detrás de un grano de soja hay tanto conocimiento o tanta inteligencia como la que puede haber detrás de un teléfono celular?
RI – Es infinitamente más que transformar el grano de soja en aceite, que es apretar una prensa. Pasar de dos a cuatro toneladas de soja por hectárea requiere muchísima más inteligencia, más incorporación de valor, más pienso que pasarlo a aceite. Sin embargo, si se pasa a aceite se reconoce como un agregado de valor, pero si se pasa de dos a cuatro toneladas se dice peyorativamente que seguimos produciendo un bien primario.
 
GB – Pero esa inteligencia no es la nuestra.
 
RI – ¡Cómo que no! ¡Cómo que no es la nuestra! Por supuesto que es la nuestra, en gran medida.
 
GB – El desarrollo de la genética de las semillas no.
 
RI – No del evento transgénico, que es una cosa de última generación; en todo lo demás tuvimos mejoramientos genéticos durante décadas producidos totalmente en Uruguay.
 
GB – No tengo ninguna duda. Si somos capaces de generar un sistema de innovación que genere nuevos procesos sobre la base de genética, de biotecnología, que terminen en un producto agropecuario, me importa poco que ese producto sea agropecuario, me parece bárbaro, y eso agrega valor.
 
RI – Esa es la situación.
 
GB – No es la situación hoy.
 
RI – Es la situación.
 
GB – Ahí tenemos un…
 
RI – …Podría ser mucho más, de acuerdo.
 
GV – Lo que tú planteás es correcto, pero no hace a la discusión de hoy, la discusión de hoy es si yo tengo un grano de trigo, el mundo no come trigo, come pan.
 
RI – ¿Cómo hacés pan sin trigo?
 
GV – La discusión de la gente es si Uruguay debe invertir en el procesamiento del trigo a pan o no. Yo estoy totalmente de acuerdo contigo, pero lo que vos planteás hace a la rentabilidad de la producción primaria. Te pongo un ejemplo, el caso del petróleo; el petróleo es un commodity, cuando pinchabas la tierra y saltaba el chorro de petróleo, producías petróleo a 10 o 20 dólares; cuando los números no te empiezan a dar o no tenés petróleo, tenés que empezar a meter tecnología que te permita sacar petróleo de altísimo costo con muchísima más tecnología, entonces vos me vas a decir “no, el petróleo este porque salió de 6.000 metros abajo tiene un valor agregado”. Sí, si no, no es rentable, pero en definitiva es petróleo, alguien lo tiene que convertir. Nadie dice que esté mal lo tuyo, Catalán, es otra la discusión de hoy.
 
EC – ¿La discusión es cuántos puestos de trabajo más podemos generar en Uruguay?
 
GV – La discusión es que la gente percibe que si Uruguay exporta trigo o exporta soja está perdiéndose de apropiar…
 
RI – …Percibe mal, ese es el punto.
 
GV – No digo que esté bien, digo que percibe la gente eso.
 
RI – Uruguay no debe industrializar la soja, por ejemplo.
 
GV – Ese es un análisis económico posterior.
 
RI – No lo debe hacer, por un análisis económico elemental: la industrialización de la soja requiere escalas de producción 10 veces mayores de las que puede hacer Uruguay.
 
GV – Perfecto, esa es la discusión que tenemos que tener.
 
RI – Uruguay tiene que pasar de producir 2.000 a 4.000 kilos de soja, ese es el agregado de valor que tiene que hacer.
 
GV – Una cosa no quita la otra, tenemos que producir 6.000 kilos, no 4.000. La otra es una discusión económica, la relación costo-beneficio de Uruguay metiéndose en la etapa industrial, si lo que le va a agregar de valor va a justificarse con los nuevos puestos de trabajo, con el nuevo ingreso, con la nueva rentabilidad.
 
RD – Quisiera saber si Luis y Gustavo tienen la misma percepción que Guillermo?
 
RI – Esa es la visión industrialista de las décadas de los cincuenta y los sesenta. Está superado eso.
 
LB – Me da la idea de que si cuando nosotros decimos que hay valor agregado, dónde se genera ese valor agregado, cuando se habla de los commodities lo que importa son los encadenamientos hacia delante y hacia atrás.
 
RI – No necesariamente es así.
 
LB – El asunto es que si cuando decimos que este agregado de valor depende de un conjunto de actividades, y ese conjunto de actividades de investigación, de logística, de todo, son exactamente actividades del sector agropecuario, estamos necesariamente hablando de alguna forma de cambio estructural, de la necesidad de desarrollar otro tipo de actividades que se circunscriben al plano agropecuario. Cuando discutimos estas cosas tenemos que ubicarnos en el contexto de que son una reacción ante una tradición muy larga de fundamentalismo agropecuario que también se ha vivido en el país.
 
EC – “Fundamentalismo agropecuario”… ¿Qué quiere decir ese término?
 
RI – El país de los fisiócratas.
 
LB – El país de los fisiócratas, en parte. Es muy difícil imaginarse que haya actividades productivas competitivas en Uruguay que no tengan una base exclusivamente agropecuaria. Eso es negar un futuro, decir que el país vive con el agro o con él perece. Muchas de las reacciones que ha habido contra eso han sido a partir de que ha habido un fundamentalismo muy fuerte, como que Uruguay no tiene otro destino, no tiene otra posibilidad de desarrollar actividades.
 
RI – Nadie niega eso, pero no puede ser un dogma: necesariamente tenés que avanzar en la cadena; no necesariamente.
 
LB – Hace tiempo que el debate no es entre agro o industria o servicios. 
 
RD – No lo estamos planteando así. Al menos en esta mesa no se parte del fundamentalismo agropecuario, partimos de números de la estadística nacional.
 
LB – Pero cuando el Catalán dice “Uruguay puede ser un país desarrollado haciendo exclusivamente producción agropecuaria y exportando solamente producción agropecuaria…"
 
RI – O puede ser un país subdesarrollado que tiene una industria.
 
LB – Totalmente, puede tener una industria horrible, protegida, autárquica. Pero de eso ya salimos, me han llamado mucho la atención las preocupaciones que hay por revivir el modelo de sustitución de exportaciones de los años cincuenta, hasta Mujica lo dijo en su discurso presidencial. No entiendo de dónde sale ese tipo de cosas, como que los que hablan de la necesidad de diversificar la economía están hablando de la sustitución de importaciones de los años cincuenta.
 
EC – Tú decís que no es eso.
 
LB – Para nada, no creo que nadie esté planteando que haya que reinstaurar ese modelo.GB – Para mí la pregunta importante es: ¿cuánto le aporta cada sector productivo a la tasa de crecimiento de largo plazo del país? Si aporta por agregar valor subiendo en la cadena, bien; si aporta porque agrega valor incorporando conocimiento y somos capaces de generar un núcleo endógeno que aporte conocimientos al sector primario y mejore eso, bien. Es claro que hay sectores que crecen más rápidamente en el mundo que otros.
 
RD – Gustavo, me interesa compartir el ejemplo que tú mencionabas antes de ingresar aquí, el de la madera; tu preocupación y la diferencia.
 
GB – Una de las preocupaciones básicas es no tener claro cuánto del valor que generan esas empresas va a permanecer como nuevos proyectos de inversión a largo plazo, a futuro dentro del país.
 
EC – Si lo bajamos a tierra con un ejemplo concreto, ¿de qué estamos hablando?, ¿de qué viene este planteo?
 
GB – Viene de cuál es la proporción del tamaño de las plantas que se están instalando.
 
EC – Plantas de celulosa, concretamente.
 
GB – Plantas de celulosa; sin duda que aumentan el valor que se agrega respecto a la exportación de rolos. Esa no es la discusión, pero una discusión en el sentido de lo que decía recién –una de las tantas, porque además está la discusión ambiental, que es muy relevante–, desde la óptica en la que yo me paro y la que me preocupa, es cuánto de eso, si son rolos, son 150 millones de dólares, si es celulosa son 800, cuánto de esa diferencia entre 150 y 800 permanecerá a largo plazo, a futuro, como nuevas inversiones, y cuánto será remitido como utilidades al exterior.
 
RI – Ese problema surge del hecho de que los finlandeses fueron capaces de hacer Botnia, no los uruguayos. Si no, ese problema no existiría. Entonces la comparación es con Botnia y sin Botnia, no Botnia versus una hipotética Botnia uruguaya, que la podemos hacer, tenemos el dinero, está la tecnología disponible en el mundo, ¿por qué no ponemos otra planta nosotros?
 
GB – No, mi pregunta es si podemos hacer algo más para maximizar el aporte que pueda hacer ese tipo de inversiones al proceso de desarrollo.
 
RI – Ahí entra el mismo ejemplo que con la soja, podemos hacer más, por supuesto, pero de repente en el análisis microeconómico de ese hacer más no es rentable pasar de la celulosa al papel, y es mejor, tiene todo el derecho del mundo Botnia a exportarlo como celulosa.
 
GB – No estoy planteando eso como alternativa. Yo trataba de ubicarme en un lado que me parece que es el que importa para un país que históricamente crece muy poco, que tiene problemas de crecimiento. Ahora estamos en un período en el que parece haber un quiebre estructural respecto al pasado, pero el problema básico de la estructura de exportaciones y de la estructura productiva tiene que ver con cómo esa estructura productiva dinamiza la economía a largo plazo, cómo hacemos para pasar de ser un país pobre a ser un país de ingresos medios mucho más altos.
 
***
 
EC – Los oyentes se están enganchando con la discusión. Gustavo dice lo siguiente: “Los críticos, los que dicen que no agregamos valor, tienen la oportunidad de su vida: que hagan ellos el agregado de valor. Siempre desde la vereda de enfrente ven las cosas tan fáciles. Por ejemplo, problemas tan delicados como escala y mercados”.
 
***
 
RD – Voy a provocar a Bértola con una frase de su autoría que fue una de las cosas que me provocaron a mí en el artículo de Búsqueda que mencionaba al inicio.
 
EC – Una frase del propio Bértola.
 
RD – Dice: “El tren de los desarrollados pasa por acá, se aprovisiona y continúa su marcha, y nosotros seguimos igual que siempre”. A partir de ese disparador, quería saber si esta es la imagen que tienen ustedes del sector agroexportador uruguayo.
 
LB – Esa es una frase sacada de mi tesis de doctorado, que tiene 20 años y que estudiaba el fin de la sustitución de exportaciones, la crisis del modelo de sustitución de importaciones y la dificultad que había tenido Uruguay para diversificar competitivamente su estructura productiva.
 
El problema es que hay un límite de lo que le podemos pedir al agro, y corremos el riesgo de pedirle que haga cosas imposibles. ¿Que podemos diversificar la producción exportadora? No lo tengo del todo claro, no hay esquemas a priori, es un problema de capacidades, a veces de escala; a veces no es tanto de escala sino de encontrar nichos, de diversificar en algunos mercados específicos la producción, no todo pasa por la escala para diversificar.
 
RD – Gustavo me apuntaba que sólo al sector lácteo le podemos pedir eso.
 
LB – Bien. Pero lo otro es todo lo que pasa para atrás, los encadenamientos hacia atrás. Ahí se puede generar una gran diversificación, una gran cantidad de actividades y de investigación que no necesariamente son específicas del sector agropecuario. El problema mayor es que en este momento tenemos el 20-25% de la población económicamente activa (PEA) directa o indirectamente vinculado al sector agropecuario.
 
RI – Indirectamente yo diría que es el 100%.
 
LB – No tanto así.
 
RI – Siendo un poco elásticos.
 
LB – Pero directamente vinculado a actividades agroexportadoras, agroindustriales, tenemos más o menos el 25-30% de la PEA.
 
RD – La otra opción es mirar las exportaciones y ver el porcentaje que ocupan.
 
RI – Hay un trabajo de OPYPA de 2000 que le da al agronegocio el 22% del empleo y el 24% del producto. Seguramente eso ha aumentado en estos 10 años.
 
LB – El problema es qué pasa con el resto de la población. Hace poco salió un trabajo del Banco Interamericano de Desarrollo que compara los logros del período de sustitución de importaciones en América Latina con todo el período del Consenso de Washington. Dice que hay una brecha enorme de competitividad y de productividad, que mientras que en la época de la sustitución de importaciones las transferencias, los cambios de la estructura laboral se iban hacia sectores de mayor productividad, lo que estamos experimentando ahora es un proceso casi inverso.
 
RI – Eso es un prejuicio, está mal eso. ¿Por qué la industria es de mayor productividad que el agro? Y ¿por qué los servicios son de mayor productividad que el agro? El servicio puede ser un commodity; si vos a un tren de 10 vagones le enganchás otros 10, estás duplicando el volumen de servicios ofrecido y es un commodity.
LB – No es necesariamente el servicio, cuando uno mira la estructura productiva lo que ve es que tenemos primero la paradoja de que en el agro está ocupada la gente con mayores niveles de informalidad, con menores niveles de educación, relativamente, y a su vez se va la gente y los sectores que tienden a crecer tienen también bajo nivel de formación, bajo nivel de formalidad.
 
RI – En el agro uruguayo actualmente no hay desempleo; al contrario, hay una demanda de empleo insatisfecha, sobre todo de personal con un nivel de calificación de medio a alto.
 
RD – El tema de la informalidad también ha cambiado rotundamente.
 
LB – Pero yo no estoy hablando del agro, estoy hablando de lo que pasa en el resto de la economía, en el resto de la sociedad. ¿Qué hacemos con el resto, con ese 80 o 70% que no está estrictamente vinculado al sector agropecuario? ¿Qué oportunidades de empleo, qué oportunidades de ubicación productiva y demanda de capital humano tienen esos sectores? ¿Qué estamos siendo capaces de hacer con el resto de la economía? ¿Qué capacidad tiene el agro de absorber todo eso?
 
RI – No, el agro no, pero sí la dinamización que surge del aumento de la productividad del agro.
 
LB – ¿No le estarás pidiendo demasiado al agro si querés que ocupe a todo ese resto?
 
RI – Le pido mucho más al agro, pero no se vincula con el agro. Si la gente va más al cine porque tiene mayor empleo en los servicios o en la industria, y esos servicios y esas industrias, aunque no estén directamente vinculados, funcionan cuando funciona el agro, tenés un aumento del producto, tenés un aumento del bienestar; lo ves muy lejano en el agro, pero la locomotora que lo genera es el aumento de la eficiencia de los procesos agropecuarios, sean o no con un determinado nivel de industrialización.
 
Te pongo un ejemplo concreto con el caso de la lana para una variable que es muy sensible: con el dólar a 18 pesos Uruguay exporta lana sucia, con el dólar a 21-22 exporta lana peinada, con el dólar a 28 exporta prendas y con el dólar a 30 exporta prendas y casimires, por decir cualquier cosa. Son variables que determinan el análisis microeconómico de hasta dónde se llega en los procesos productivos; no es que le digas al agro que está mejor o peor, capaz que produce la lana con la misma eficiencia –la parte primaria del proceso– en todos los casos, pero después depende de otros determinantes totalmente ajenos al agro que inciden en el análisis microeconómico, que en general no se hace; acá parece que la Facultad de Ciencias Económicas es la facultad de ciencias macroeconómicas, los análisis microeconómicos no se toman en cuenta. Yo le pido más al agro, no tengo ningún problema, pero le pido lo que pueda dar en función de las decisiones microeconómicas que toman los agentes económicos, no a partir de intenciones macroeconómicas, “me gustaría que las cosas fueran así”.
 
RD – Sobre ese punto Gustavo decía algo del trabajo.
 
GB – A mí y a un equipo que trabajamos en cuestiones de planificación de largo plazo nos parecía que hoy nuestra estructura de exportaciones tiene un componente de base agropecuaria que es fundamental, 75% de las exportaciones más o menos, y se ha profundizado. Va a seguir siendo así, al menos en los próximos 20 años, y eso tiene posibilidades de crecer. La pregunta es: ¿el crecimiento de largo plazo depende exclusivamente de eso? Si depende exclusivamente de eso, nos provee un crecimiento limitado.
 
RD – Tú decís que ese crecimiento tiene un techo y que por lo tanto aparecerían otros sectores que estarían dando otra posibilidad de crecimiento.
 
GB – Es necesario desarrollar otros sectores.
 
RD – ¿Cuáles?
 
GB – Por ejemplo, un sector de biotecnologías que provea biotecnologías al agro pero que también a un sector farmacéutico y a otros productos propiamente alimenticios, que se mejore la fase industrial de producción de alimentos con este tipo de conocimientos. Pero para eso tenemos que crear capacidades humanas, que están fuera de los recursos naturales. Un sector que se apoye en los desarrollos en la nueva informática, en las nuevas capacidades informáticas que genera el Plan Ceibal, y sobre eso utilice las capacidades que ya tenemos en informática e incorpore un sector que está creciendo mucho, que es el de audiovisuales e industrias creativas. Si uno compara la capacidad de crecimiento que pueden aportar estos sectores, que no tienen límite, no tienen techo, y les provee los recursos humanos capacitados, esos sectores inducen mucho más crecimiento que por ejemplo la ganadería. ¿Cuánto puede ser el stock máximo ganadero, la ganadería extensiva, la carne, sin pasar a una ganadería intensiva, con todo un conjunto de problemas, siendo natural? Hoy son 12 millones de cabezas, podrán ser 14, 15, 16 millones. Eso es un tope a la cantidad de carne que podemos producir. Podemos meter más precios, pero… Estas son las cosas que me interesa discutir, nosotros situamos esos topes, los escribimos y los pusimos ahí porque los queremos discutir, no porque pensemos que son exactos.
 
RI – ¿Tenés idea de la cantidad de informática que se requiere para pasar de tres a ocho toneladas de arroz por hectárea? En todos los procesos previos y posteriores que hacen posible eso hay incorporación masiva de informática, el sector agropecuario y agroindustrial es el gran demandante de informática actual. La carne cada vez es menos en función –relativamente– del stock, Uruguay ha aumentado enormemente su producción de carne disminuyendo la superficie destinada a la carne, porque la agricultura avanza y la ganadería se restringe frente a la agricultura y la forestación, y además perdiendo las mejores tierras que van a la agricultura. Con el mismo stock y con menos tierra, porque aumentó la eficiencia del proceso, se pasó a producir más carne y de mejor calidad acelerando el proceso, bajando la edad de faena de cuatro años a dos años y medio. Ese proceso es cada vez más eficiente.
 
RD – Él dice que está topeado.
 
RI – No está topeado, porque es demandante de todos esos procesos que vos querés estimular y yo también y que el agro demanda.
 
RD – Pero hay un punto interesante, él dice que eso está topeado. Disminuimos la edad de faena y agregamos grano en la terminación o en el inicio del proceso productivo, pero hasta un punto, llega un punto en que si no crece más…
 
RI – ¿Por qué está topeado si tenemos tecnología disponible para producir el doble o el triple de la carne que producimos?
 
RD – Estoy de acuerdo, pero son las dos visiones que están en la mesa…
 
***
GV – Contrariamente a lo que hago siempre, en esta tertulia he intervenido muy poco. Vine a una tertulia, le erré de oficina y me metí en otra. Yo vine a una tertulia que tenía en el temario ver si el agro uruguayo estaba tomando una actitud cómoda exportando commodities, si no debería invertir y avanzar en el proceso hasta llegar al producto final, y me encontré en una tertulia con dos posiciones encontradas, se está discutiendo el agro contra otros sectores, si el agro debe ocupar toda la mano de obra desocupada o debe pasar del 20 al 100% de la mano de obra, que creo que no.
 
Quiero cerrar mi exposición con lo siguiente. Indudablemente en los productos agropecuarios partimos de un producto primario, y de ahí al consumidor final, sea el ser humano o un animal o un vehículo, hay un montón de procesos; la percepción a priori es que a lo largo de todos esos procesos alguien gana plata, alguien ocupa gente, alguien invierte. Bárbaro. ¿Por qué vamos a permitir que lo haga otro país y quedarnos en el primer escalón en vez de seguir avanzando en ese proceso?
 
Eso es válido no solo para los productos agropecuarios, sino para la inmensa mayoría de los commodities. Para avanzar en ese proceso tienen que pasar varias cosas. Primera cosa, que haya una política, una conciencia de país, de gobierno de que se debe transitar ese camino. Si existiera esa conciencia de país, de gobierno –no digo que no exista, estoy haciendo un análisis ejemplificando el problema–, deberíamos empezar a analizar aspectos macroeconómicos que fomenten eso. Por ejemplo el tipo de cambio que decía el Catalán sin duda es una cosa, no sé cuál tiene que ser, pero incide.
 
EC – Porque para dar ese paso, para subir un escalón en ese proceso productivo, el primer requisito es ser competitivos, no se puede decretar “vamos a producir aceite a partir de la soja” si después ese aceite no se puede vender en el mercado internacional.
 
GV – Exacto, entonces política de tipo de cambio, políticas de inversiones, políticas de mano de obra, de cómo funcionamos con productividad, no productividad. Otra cosa, no subestimemos a los inversionistas: si en Uruguay se dan las condiciones para que avancemos en el proceso, cuando se cumpla la otra premisa –que seamos capaces de abastecer de materia prima a esas industrias en la escala que precisan–, así como vino Botnia van a venir otras, van a venir aceiteras o lo que sea. Indudablemente nadie está en una posición de no avanzar en el proceso, porque es una posición cómoda y me sirve el negocio; cuando se den las condiciones para avanzar en el proceso, los inversionistas lo van a hacer y el país lo va a hacer.
 
LB – Habría mucho para decir, pero quiero señalar que tenemos que estar muy alertas a los cambios de escenarios. Podemos encontrar muchas coyunturas en la historia donde nos ubicamos, proyectamos lo que pasó en los cinco años anteriores, obtenemos unos escenarios de futuro maravillosos y fallamos fuertemente, porque vivimos en un mundo de muchos cambios. En este momento se está viviendo también un cambio, una revolución tecnológica, cambios de paradigma muy importantes que nos pueden dar sorpresas muy interesantes para el futuro y abrir posibilidades hoy insospechadas. Entonces, no nos fijemos solamente en lo que ha pasado en estos cinco años, tenemos que imaginarnos un futuro con muchas más oportunidades, con mucha diversificación tecnológica, que va a abrir enormes espacios para muchas actividades, tanto de base agropecuaria como de base no agropecuaria.
 
GB – Simplemente quería rescatar el punto que me parece principal, que es cuál es el rol que diferentes sectores productivos, que requieren de diferentes factores para desarrollarse, juegan en el crecimiento de largo plazo de la economía. Ahí el agro y la agroindustria tienen un rol muy importante a jugar, pero si nos quedamos exclusivamente con eso, que es a lo que nos conducen las fuerzas de mercado básicamente, si no hacemos un esfuerzo deliberado y consciente por desarrollar otros sectores que en el mundo tienen más dinámica, nuestro proceso de crecimiento va a ser mucho menos de lo que podría ser.
 
RI – Total acuerdo con lo que decía Luis, hay que estar muy atentos a los cambios de escenario, porque son muy dinámicos y determinan todo. Lo que decía Gustavo, yo lucho desde hace años por demostrar con escaso éxito que no es una dicotomía, que se puede avanzar simultáneamente y en paralelo, y es más, con simbiosis y sinergias entre el sector agropecuario y los de tecnología de punta, porque el sector agropecuario es un demandante de esos sectores de economía de punta.
 
Como final: hace 50 años Uruguay estaba más industrializado que hoy. Vivíamos en plena crisis, en pleno estancamiento, con desocupación y en un conflicto permanente; hoy hemos mejorado el ingreso, hemos mejorado nuestra ubicación internacional y somos más primarios, como se dice en términos peyorativos. No le tengo ningún temor a eso, si es resultado del aumento de la eficiencia de los procesos. Tenemos que exigirle más al agro, y no me preocupa para nada que pierda participación en el valor agregado global, siempre y cuando ese valor agregado agropecuario siga creciendo en términos absolutos.
 
***
 
Apoyaron esta Tertulia: SUPERAGRO, MARFRIG-FT, UPM, BARRACA ERRO, ZUCCHINO HERMANOS

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *