2 de julio de 2010 07:00 AM
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Productores: Cautela y Optimismo

Asimilan los precios como más cerca del piso que del techo, especialmente los criadores

Con una oferta que continúa siendo escasa, la probabilidad de utilizar la mitad de la capacidad teórica de faena se aleja cada vez más, que según el IPCVA en 2008, era de alrededor de 21,9 M de cabezas. Con este panorama poco alentador para la industria, se suman distorsiones en la comercialización interna de la carne; los comentarios no son aislados, y afirman que abastecedores logran hacerse de carne ofrecida por los frigoríficos que terminan colocando a precios de mercado, carne que debía venderse a los precios pactados con el gobierno. Aunque no hay estadísticas sobre este problema, hay carniceros molestos que luchan por mejorar los magros márgenes que obtienen para vender su producto. En cuanto al clima en el sector ganadero, prima la cautela y el optimismo. Precios sostenidos y un comienzo de invierno benigno, acompañado de buenas lluvias en la mayor parte del territorio. Por otro lado, los productores empiezan a confiar en estos precios y asimilan estos valores como más cerca del piso que del techo, en especial los criadores. Así, con precios en el mercado que comenzaron a mostrar un comportamiento serrucho con altas y bajas, tal como avizoramos que iba a suceder este año en febrero, ya se comienza a consolidar. El efecto de baja oferta, lluvias que mermen el arribo de ganado, relación de precios entre los animales de baja calidad con respecto a los de buena gordura, tiempo propicio o no para los asados, y comportamiento estable o de crecimiento de la economía provocarían alzas y bajas continuas. Con la salvedad, y como redundamos siempre, que la oferta crezca sustancialmente y estabilice en el tiempo a los precios del gordo. En tanto, creemos que mientras la invernada sea escasa y la oferta de carne no mejore el efecto serrucho tenderá a ser alcista, y la intervención del gobierno difícilmente evitaría que los precios de la hacienda acompañen a la inflación. Sostenemos esta idea en que gran parte de la clase media y alta no retraerá su consumo si obtiene calidad, en todo caso se abriría la brecha de los precios entre los animales con terminaciones buenas frente a las regulares. Invernada Con una oferta en franco retroceso, los terneros de clase cuyo estado corporal indica que se los puede embalar rápidamente en un proceso de engorde óptimo, alcanzan valores que oscilan entre 8 y 8,5 pesos el kilo dependiendo de la extensión del plazo para el pago. En los remates es evidente la gran proporción de lotes heterogéneos, típicos de terneros de cola de parición, que sumado al escaso número de animales los promedios de los precios son 15% más bajos que los alcanzados hasta comienzos de junio. Cría El 1º de julio, estuvimos en un remate de toros y vientres Angus de la cabaña “Buen Retiro” en Chascomús. Fueron 90 toros y 95 vientres de la cabaña, sumando 210 vacas para segunda parición marca líquida de una estancia de Trenque Lauquen, toda hacienda de excelente genética, muy buen estado y lotes parejos. Los toros se colocaron en un promedio de 7.240 pesos, sin venderse ninguno por debajo de los 7.000 pesos. El precio máximo fue de 8.000 pesos. Once toros que no alcanzaron 7.000 pesos se colocaron por fuera de la subasta en ese valor. Aunque es prematuro decir que en estos valores rondará el precio promedio de los toros, los primeros días de agosto culminarían por definir la tendencia. Los vientres de parición julio-agosto y agosto-noviembre se vendieron entre los 3.000 y 3.400 pesos. El plazo corriente fue de 60 días, mientras que un banco privado ofrecía por medio de su tarjeta 180 días de plazo con un interés del 14%. En operaciones particulares, comisionistas y consignatarios nos refirieron que lotes de vientres nuevos generales cuesta colocarlos a 2.500 pesos.

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