2 de julio de 2010 14:26 PM
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Etapa de Industrialización del huevo líquido y en polvo

Con la próxima inauguración de la tecnología para producir huevo en polvo habremos completado la última etapa del ciclo productivo-industrial que nos permite balancear toda nuestra organización, la que actúa como una suerte de reaseguro anticíclico frente al comportamiento que a veces adquiere nuestra actividad, además, obviamente de satisfacer necesidades de los mercados interno y externo.

Como ya estamos produciendo huevo líquido pasteurizado, con su base tecnológica, llegar al huevo en polvo significó extender nuestra inversión en la adquisición de un sistema ?spray? para el secado del huevo líquido, que estará en funcionamiento en los próximos meses".
Las afirmaciones pertenecen a Ricardo Cangelosi, titular de Granja San Miguel, quien afirmó que su establecimiento avanza hacia objetivos cada vez más ambiciosos, con una inversión sostenida destinada a crear valor agregado y posicionarse como un productor relevante de bienes alimenticios de origen avícola, basado en la calidad y en la diversificación de sus actividades.
Con este salto cualitativo y su escala de producción, Granja San Miguel se sitúa dentro del grupo de las 20 empresas avícolas más grandes del país, siendo una de las más equipadas tecnológicamente, ya que todos los galpones de producción son automáticos marca Zucami (seis en la actualidad) y están interconectados a una máquina clasificadora MOBA 4000 para 14 líneas de salida, recientemente adquirida, que permite ordenar 42.000 huevos por hora, seleccionados en seis tamaños diferentes. A ello, se suma la planta de huevo líquido pasteurizado.
"Esto nos convierte en la granja con mayor porcentaje de automatización a nivel país, y por consecuencia, una de las más eficientes", aseveró Cangelosi.
Este posicionamiento no es casual. Es fruto del esfuerzo sostenido de muchos años, (ha cumplido 40 años de trayectoria) y de poner a este establecimiento en perspectiva permanente de crecimiento.
Los datos de este crecimiento son claramente reveladores.
Granja San Miguel tiene una población actual de 225.000 ponedoras de alta postura, de las cuales 40.000 están en etapa de recría. Produce diariamente 160.000 huevos, es decir, 13.300 docenas, y una media por animal alojado de 300 huevos por año.
Está desplegada sobre 9.000 m2., entre las naves de cría, recría y de postura, además de la sala de clasificación, administración, logística, planta de huevo líquido pasteurizado, y de polvo, de acopio de cereal y autoelaboración de alimentos balanceados. Es una pyme que emplea a más de 20 personas.
Para octubre próximo prevee habilitar un nuevo galpón para alojar 60.000 aves en recría, que demanda su expansión productiva.

Huevo pasteurizado.
La producción de planta de huevo líquido, totalmente automatizada, que funciona desde 2008 –a la que se agregará la de huevo en polvo– está dirigida a atender la demanda de un amplio sector manufacturero de alimentos, como la industria fideera, restaurantes, repostería y servicio de catering.
Instalada sobre una superficie de 180 metros cuadrados, está dotada de tecnología de última generación, dentro de los parámetros bromatológicos exigidos para este tipo de actividad.
Alcanza a 1000 kilos por hora y el sistema articula varias etapas. Se inicia en una cascadora de huevos, cuya perfomance es de 5000 huevos-hora, que separa la yema de la clara, o produce la mezcla de ambas, según los programas de producción.
A través de una serpentina, el producto pasa a un sistema de enfriamiento, que lo lleva a una temperatura de 2 grados. Desde allí, siempre por cañerías se traslada a tanques refrigerados, donde aguarda hasta el momento de la pasterización.
Este proceso consiste en someter al huevo líquido a una temperatura de 62 grados, por un tiempo de 3 minutos, para en forma brusca, bajarlo luego a los 2 grados, lo que asegura eliminación de cualquier tipo de salmonela y una disminución de la carga bacteriana a los parámetros exigidos por el digesto, sin alterar las propiedades funcionales del huevo. Este proceso está controlado en un laboratorio existente en la misma planta, por un profesional bioquímico con protocolos de calidad.
Para su comercialización, el producto es envasado en forma aséptica, de acuerdo con distintas presentaciones (saches de 5, 10 ó 20 kilos, diseñados a medida y con cierre automático, y tanques de 1.000 lts.) que son depositados en cámara antes de su despacho como materia prima para la elaboración de productos alimenticios de consumo humano.

Garantía de calidad.
"Granja San Miguel, que ha sido la primera en incorporar la impresión de la fecha de vencimiento sobre el propio huevo, además de clasificarlo según su peso y tamaño, cuenta con la última tecnología disponible a nivel internacional. Desde que la ponedora lo deposita en la cinta de recolección, la primera persona que toca el huevo es el ama de casa, porque nuestro proceso de recolección, clasificación y empaque, totalmente automatizado, asegura que llegue a sus manos un huevo fresco, con la máxima calidad e higiene. Y esto, es muy apreciado por el consumidor", agregó Cangelosi.

Nueva cultura de consumo

Los hábitos de compra apuntan hoy a la tendencia del consumidor de tomar más en cuenta el peso y tamaño del huevo.
"Atento a esta necesidad, nuestra clasificadora diferencia básicamente hasta seis tamaños de huevo y está en línea, por ejemplo, con los requerimientos de uno de nuestros principales clientes –la cadena de la Cooperativa Obrera Limitada– que ofrece a sus consumidores tres tamaños de huevo: Super (más de 67 gramos), extra-grande (62 a 66) y grande (54 a 61 gramos). Al tomar como medida de comercialización el peso y no la docena se avanza en una nueva cultura de consumo, con un precio más justo y transparente", concluyó Cangelosi.

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