2 de julio de 2010 19:34 PM
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Carne a pasto en San Salvador

Planteo mixto: un ciclo completo, en paralelo con agricultura, utiliza Gatton panic como único recurso forrajero

Capilla de Sitón. El establecimiento San Salvador conserva todavía la geografía que caracterizó hasta hace algunas décadas a esta zona del departamento Totoral: el monte nativo y la ganadería pastoril. Desde que su propietario, José Castro Garayzábal, lo adquirió hace más de 40 años y comenzó con la incorporación de infraestructura, la producción de carne mantiene un lugar privilegiado. Es que fue creado para eso, asegura su precursor. "Vengo de tradición de productores ganaderos y por esa razón, cuando me decidí por comprar el campo, lo armé desde cero para la cría bovina", sostuvo el productor, quien también acumula una vasta trayectoria gremial-empresaria en varias instituciones nacionales y de la provincia.Con la irrupción de la agricultura en la zona, de la mano del paquete de la siembra directa, el campo acomodó su esquema para recibir a la producción de granos. Pero sin perder su basamento ganadero. A tal punto que hoy las 1.400 hectáreas que ocupa el establecimiento están repartidas en partes iguales para la hacienda y la producción agrícola. Del total, alrededor de 130 hectáreas son reservas de bosque nativo con algarrobo, quebracho y mistol.Todo a pasto. Si bien nació como campo de cría, San Salvador ha sumado con el tiempo a todos los eslabones de la cadena ganadera. A partir de un desmonte selectivo, el área de producción bovina está poblada por un plantel de 1.400 cabezas en ciclo completo. "Hay un total de 450 vientres y es todo hacienda marca líquida. Sale pero no entra ningún animal. Hacemos cría, recría y engorde", precisó Luis Zambrano, encargado del establecimiento.La gran estrella del modelo de producción es el Gatton panic ; la pastura megatérmica es la única responsable de que los novillos se terminen con 460 kilos. "Hace más de 30 años que tenemos los servicios de esta forrajera y los resultados están a la vista", afirmó Garayzábal mientras invita a observar el buen estado de los terneros recién destetados con 212 kilos.Durante su estadía en el campo, casi tres años, los novillos sólo se alimentan con Gatton y, en menor medida, de los frutos que aporta la flora nativa. Hasta hace dos años, el menú invernal incluía algo de verdeos, pero se dejaron de hacer por cuestiones climáticas. Lo mismo ocurrió con el triticale."Tenemos una ganancia promedio de 850 gramos por día con el Gatton ", aseguró Zambrano. El aporte de energía y de minerales se cubre a través del suministro de vacunas, una práctica que también incluye un estricto control sanitario del rodeo. Al nacer, el ternero recibe una aplicación contra la neumoenteritis y una dosis periódica de antiparasitario hasta los dos años. A partir de ese momento, el control sanitario es dos veces al año. En el caso de las madres, el calendario de vacunación antiparasitaria tiene dos fechas: a la entrada del invierno y al inicio de la primavera.Bajo este sistema, los costos son mínimos. "No hay ningún tipo de suplementación. Es un modelo económico que ahora es rentable, pero que tiempo atrás era complicado; los números no cerraban. Es más, muchos me decían por qué seguía con las vacas en esta zona que se ha convertido en agrícola", reconoció Garayzábal, actual titular de la regional La Posta-Capilla de Sitón de la Sociedad Rural de Jesús María, y ex presidente de la Unión Industrial de Córdoba.Manejo orgánico. En su interacción con el monte, el Gatton requiere de cuidados mínimos. "La pastura se aprovecha todo el año. La hacienda se rota según la receptividad de los lotes, con el criterio de que haya animales en todos los potreros", aclaró Zambrano, un correntino que acumula una amplia trayectoria en establecimientos ganaderos y que trabaja en San Salvador desde el 2001.El manejo del renoval en los lotes ganaderos es simple. Al menos una vez al año los potreros con la megatérmica reciben la visita del rolo. "Para no desperdiciar comida, primero se pastorean los lotes y luego se lo rola", aclaró Garayzábal. La práctica mecánica no sólo mantiene al suelo libre de flora, sino que además remueve la semilla de la pastura y potencia su rebrote. De no ser por la convivencia que tiene con la agricultura, la ganadería en San Salvador reúne todo los requisitos para una certificación orgánica.Fábrica de terneros. Con sangre mayoritaria Angus, el plantel de vacas tiene una vida útil de hasta nueve terneros. Las que se van quedando vacías son engordadas y vendidas para consumo. Los servicios están estacionados. "Para que la parición no comience en agosto, que es un mes complicado, está corrida para que se inicie con las primeras lluvias de la primavera", observó Zambrano. Los toros (que representan el 3,5 por ciento del total del rodeo) comienzan su labor en diciembre con las vaquillonas de primer servicio y luego siguen con el resto de los vientres hasta febrero, con un refuerzo durante los primeros 21 días de marzo para las vacas que hasta ese momento quedaron vacías.Nueve meses más tarde comienzan las pariciones con el arribo de la primavera, entre setiembre y noviembre.El porcentaje de destete oscila entre 87 y 88 por ciento. Los terneros conviven con la madre hasta junio. Según el encargado del establecimiento, con esta estrategia se busca aprovechar toda la lactancia de la madre y así evitar complicaciones por mastitis y descartes de vientres en el servicio posterior por problemas en las ubres.De las terneras que nacieron en la última zafra, varias pasarán a integrar el plantel de futuras madres.”Estamos con 350 madres en servicio y la idea es reforzar ese plantel”, anunció Zambrano.Signos de suplementación. Cuando Garayzábal tomó la decisión de incorporar a la agricultura, lo hizo bajo el criterio de preservar los mejores lotes con Gatton panic para la ganadería.El arribo de la siembra directa y su paquete tecnológico impactó en el rodeo bovino, que vio reducida su magnitud. “Llegamos a tener más de dos mil cabeza en el campo”, recordó el productor.Con la misma velocidad que la agricultura ganaba lotes, la ganadería iba haciendo las valijas. Una tendencia que se generalizó en todo el norte de la provincia. Como resultado de este éxodo, en los últimos siete años el departamento Totoral perdió la mitad de sus vacas, según cifras del Senasa y del Inta. En 2002, en la jurisdicción había 63 mil vientres (datos del Senasa), pero el año pasado había sólo 30 mil (Inta).Mientras en la fracción agrícola del campo aún hay lotes con maíz por trillar, a la espera de que se reduzca su humedad, el cereal cruzará este invierno el alambrado y comenzará a ser parte integrante de la dieta ganadera. “No lo hará como grano, sino como picado”, advirtió el productor.La materia verde que fue confeccionada hace unos meses tendrá como destino el refuerzo de la ración de invierno que consumirán las vacas y vaquillonas que van a servicio. “Lo vamos a probar este invierno”, manifestó Zambrano.El arribo del picado puede ser interpretado como el primer paso para el advenimiento de un proceso de intensificación de la producción de carne.A tal punto que la empresa familiar (un hijo de Garayzábal administra la parte agrícola del establecimiento) tiene en carpeta concentrar en menos superficie la actividad ganadera y liberar lotes para la agricultura. “Pero aún está por verse”, parece resistir el jefe de la familia.

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