3 de julio de 2010 07:43 AM
Imprimir

Cristina Kirchner puede seducir al campo con armas nobles

¿Estará el Gobierno dispuesto a dar una señal al campo? Hay quienes creen que sí, porque empezó una etapa de seducción al sector con vistas a las elecciones de 2011. Afirman que el kirchnerismo necesita entre diez y quince puntos para ganar los comicios y que esos votos están en el interior.

Hay dos caminos posibles para conseguir ese objetivo. Uno es el tradicional, con marketing político -discursos y dinero- y otro es el de mediano plazo, menos efectista, pero más eficiente. Se trata de liberar el potencial productivo del campo que hoy está aletargado. Curiosamente, pese a todos errores, las oportunidades para hacerlo se siguen presentando. Veamos, si no, lo que ocurrió con el maíz. Esta semana, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, en sus siglas en inglés) sorprendió al mercado al ajustar la estimación sobre las existencias del cereal (ver página 4). La consecuencia inmediata fue una suba de los precios del maíz, pese a que el contexto era bajista. Más allá de las diferentes explicaciones que ofrecieron los analistas, lo que demuestra este movimiento es que las perspectivas del maíz siguen siendo inmejorables. En los últimos diez años el consumo mundial aumentó un 37 por ciento, según estimó el USDA. Y se prevé que continúe creciendo por varios factores. La población de los países en desarrollo seguirá mejorando su dieta porque sus economías seguirán en ascenso. Eso quiere decir que habrá más consumo de diferentes tipos de carne. Los países desarrollados, además, siguen apostando a las energías renovables para reducir la dependencia del petróleo. El mayor productor mundial de maíz, Estados Unidos, sostiene el etanol. Aquí, mientras tanto, el Gobierno tiene una política conservadora con el maíz, pese a que la presidenta Cristina Kirchner dice en cuanto discurso puede que se debe agregar valor a los granos. Si en verdad quiere seducir con armas nobles al campo, Cristina Kirchner podría decidir la reducción o la eliminación de los derechos de exportación al maíz, que hoy tienen una alícuota del 20 por ciento. Hay quienes creen que esto sucederá el mes próximo para ganarle de mano a la oposición que pretende derogar el uso de las facultades delegadas del Congreso al Poder Ejecutivo que, precisamente, vencen en agosto. Por ese motivo, algunos partidos de la oposición, como la Coalición Cívica, se apuraron a presentar proyectos de ley para eliminar las retenciones al trigo, al maíz y al girasol. En el Ministerio de Agricultura son conscientes de que pueden devolverle competitividad al agro con una reducción de las alícuotas de derechos de exportación, pero se chocan con la línea conservadora del Gobierno, que no quiere desequilibrios fiscales. Lo que no tienen en cuenta quienes sostienen este criterio es el impacto positivo en toda la cadena de la producción del cereal. Según estima la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), este año la exportación de maíz generará divisas por 2310 millones de dólares. "A esta cifra hay que agregar los saldos positivos de las balanzas comerciales de las carnes y de otros productos que utilizan maíz para su producción", añade el informe de la BCR. La rebaja o la eliminación de las retenciones provocaría un estímulo inmediato para el aumento de la producción en la campaña 2010/2011 . La posible merma de los ingresos fiscales por retenciones podría compensarse con una mayor recaudación de otros tributos, como Ganancias, debido a que se generará un incremento de la actividad económica. Con la intervención de los mercados y las trabas a las exportaciones, el Gobierno ha dejado pasar de largo demasiados trenes. Esta semana se confirmó que el país no pudo cumplir con la cuota Hilton del período 2009/10 tal como se venía vaticinando desde hacía varios meses. Se perdieron ingresos por 120 millones de dólares por no haber exportado 10.000 toneladas de cortes vacunos de alto valor debido a errores en la política de instrumentación del reparto del cupo. Otro tren que sigue pasando de largo es el de la soja. Siguen prácticamente paralizados los embarques de aceite a China. Hasta el momento, no se lo ha visto al flamante canciller Héctor Timerman interesado en el tema, pese a que se trata del principal conflicto comercial que tiene el país con la mayor potencia económica emergente del mundo. El ministro parece más preocupado en pelearse con los periodistas en la red social Twitter que destrabar exportaciones que reportan divisas al país por más de 1400 millones de dólares anuales. Como embajador en los Estados Unidos no consiguió la apertura del mercado norteamericano ni para los limones ni para los cítricos dulces. Y mucho menos aún para la carne vacuna. Quizá descanse en su militancia virtual y reaccione en estos días, antes de que la Presidenta viaje a China.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *