4 de julio de 2010 19:01 PM
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El capital argentino "asusta" a Uruguay, que busca limitar venta de tierras a extranjeros

El Ejecutivo oriental evalúa poner en discusión parlamentaria un proyecto que, de resultar aprobado, limitará la adquisición de territorio por parte de extranjeros en zonas fronterizas. Más del 25% del suelo productivo del país está en manos foráneas. Los argentinos dominan la escena agrícola.

El frenético y permanente desembarco de capitales argentinos en suelo uruguayo terminó, finalmente, por encender una luz roja en el tablero político del vecino país.  
En esa dirección, el Ejecutivo oriental tiene previsto poner en discusión parlamentaria un proyecto que, de resultar aprobado, limitará la compra de tierras por parte de extranjeros en zonas fronterizas.

La propuesta que comenzaría a discutirse del otro lado del Río de la Plata, aseguraron a iProfesional.com fuentes del Ministerio de Ganadería local, establece que ningún inversor no residente podrá adquirir campos y lotes en una franja de 25 kilómetros, que va de los límites territoriales hacia el centro del país.

El proyecto en cuestión, explicó a este medio Andrés Berterreche, presidente del Instituto Nacional de Colonización (INC), “retoma los lineamientos de una propuesta que fuera analizada el año pasado, y que obtuvo media sanción pese a no ser totalmente aprobada en instancias posteriores”.

“El planteo establece, justamente, una franja fronteriza protegida. Hay que tener en cuenta que la presencia de empresas argentinas y brasileñas cada vez es mayor, y ya poseen demasiada superficie”, indicó.

El resurgimiento de esta posibilidad ya causó un verdadero revuelo mediático. Y en virtud de las opiniones aparecidas durante las últimas horas en los medios del país limítrofe, el subsecretario del Ministerio de Ganadería uruguayo, Daniel Garín, accedió a dialogar con iProfesional.com para aclarar hacia dónde se dirige la iniciativa del gobierno que encabeza José Mujica.

“Consideramos que es un tema que debe volver a la agenda para ser tratado en el parlamento. La posesión de las tierras en la frontera es una preocupación que persiste en Uruguay“, aseguró a este medio.

Garín no precisó la fecha en que la iniciativa será tratada a nivel legislativo. Sin embargo, destacó que "se retomaría lo que fue el antiguo proyecto, con el ajuste de algunas partes, dado que el tema del acceso a la tierra en el Uruguay cambió fuertemente en menos de dos años”.

Al respecto, el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Manuel Lussich, dijo el lunes que si esta iniciativa sigue adelante “sería un retroceso porque el derecho a la propiedad privada quedaría bajo cuestionamiento”.

La necesidad de hacer efectiva una medida de este calibre también cuenta con el respaldo del INC. Berterreche destacó la preocupación de la avanzada de capitales extranjeros, en lo que hace al dominio de la superficie productiva de Uruguay.

Se puede hablar de un poco más del 25% del territorio productivo del país en manos de no residentes. Las empresas argentinas son las que más se hacen sentir en el área de la agricultura, mientras que los brasileños son especialmente fuertes en el norte, con la ganadería. También están las compañías forestales, que pertenecen a diversos países”, precisó el funcionario.

Berterreche comentó que los capitales foráneos son propietarios de aproximadamente cuatro de los 16 millones de hectáreas productivas que posee hoy Uruguay.

Las firmas agrícolas, dominadas por los argentinos, concentran cerca de un millón de hectáreas. Otro millón poseen las empresas forestales y una cifra similar acumulan los arroceros y ganaderos brasileños que operan a nivel local. El resto de las explotaciones sumaría el millón restante”, detalló.

De acuerdo al funcionario, otro punto a “ajustar” en Uruguay es la concentración de la tierra en muy pocas manos.

“Las grandes compañías en el sector agrícola no son más de media docena y lo mismo puede decirse de los sectores ganadero y forestal. En todo Uruguay existen apenas alrededor de 100 empresas que son las que controlan todas las superficies a las 5.000 hectáreas“, puntualizó.

El avance silencioso
El alerta de Uruguay ante el avance de los extranjeros en la compra de tierras, como es ya evidente, tiene su fundamento. Así, en los últimos meses los productores argentinos profundizaron fuertemente su poderosa estrategia de “colonización agrícola silenciosa".

Con capital fresco disponible y todo el know how logrado a nivel doméstico, pooles de siembra y empresarios particulares no sólo cruzaron el charco, sino que directamente edificaron un poderoso puente productivo entre la Argentina y Uruguay que prácticamente “borró” las fronteras virtuales de producción.

Los datos son contundentes: la “legión argentina” con la que deben convivir los ruralistas uruguayos ya es mayoría.

No es para menos, en los últimos tres años, prácticamente cada nuevo centímetro de tierra que se incorporó al ciclo agrícola y pasó a estar disponible para ser cultivado fue o comprado o arrendado por argentinos que, ahuyentados por la inestabilidad política local y entusiasmados con el nuevo perfil del presidente José Mujica –que invitó abiertamente a los empresarios a invertir en su país- no dudaron en profundizar sus negocios en ese territorio.

En diálogo con iProfesional.com, Gustavo López, director de la consultora Agritrend, especializada en el mercado granario, aseguró que la participación de productores argentinos en Uruguay comenzó en 2003; se intensificó en 2008, con la crisis desatada entre campo y Gobierno, y volvió a crecer fuertemente en los últimos meses.

“Hoy estimamos que cerca de un 55% de todas las hectáreas que se cultivan allí están en manos de argentinos“, disparó López.

En la misma línea, desde sus oficinas en Montevideo, Eduardo Blasina, director de Blasina & Tardáguila, una de las principales consultoras en agrobusiness, confirmó que “más de la mitad de nuestra tierra ya la están trabajando argentinos. Es más, ya no queda un solo inversor importante que no esté instalado aquí”.

En este contexto, la célebre frase “nadie es profeta en su tierra” cobra más vigencia que nunca en el país vecino. Sucede que, a partir de esta “avanzada colonizadora”, sumado a la fuerte presencia de empresarios brasileños –que apuestan más que nada por el arroz-, se fue "corriendo" del mapa a los productores uruguayos, a tal punto que hoy trabajan apenas 35 de cada 100 hectáreas.

También la preocupación es brasileña
Pero el control de la tierra no es sólo una preocupación uruguaya. Así, esta semana el presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, resolvió impulsar una reforma constitucional para prohibir la compra de tierras por parte de extranjeros.

Preocupado por lo que considera un abuso del mercado, Lula conformó un grupo de ministros y colaboradores para elaborar una propuesta de enmienda constitucional.

De acuerdo a la información revelada el domingo por el diario Valor Económico, la norma en discusión incluso habilitaría la anulación de algunos títulos de propiedades que ya están en manos de extranjeros.

En la actualidad, los principales tenedores de tierras brasileñas son inversores y empresas japonesas, libanesas, chinas y, ya en cuarto lugar, uruguayas

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