5 de julio de 2010 09:58 AM
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Fuerte mejora de la rentabilidad del campo, aunque no es pareja

Si fuera como aquel aviso que ofrece soluciones mágicas contra la calvicie, la evolución de la actividad agropecuaria podría sorprender a cualquiera. Antes: sequía. Ahora: lluvias abundantes. Antes: precios deprimidos. Ahora: precios históricamente altos. Antes: números en rojo. Ahora: productores con una sonrisa que va de oreja a oreja.

Es realmente visible la recuperación de la principal actividad pampeana respecto de la foto previa, tomada a mediados de 2009. En aquel momento, la sequía más intensa que se recuerde arrasaba con la cosecha, que caía de 90 a 60 millones de toneladas. También provocaba fuertes quebrantos a ganaderos y tamberos, que además cobraban por la carne y la leche los precios más bajos en dólares de toda la historia documentada.

Hoy, un año después, los volúmenes de producción agrícola se recuperaron y la cosecha 2009/10 volvió a niveles razonables, de casi 95 millones de toneladas. Los precios de los principales granos, además, lograron mantenerse. Y la mayor productividad por hectárea permitió a los productores volver a tener números positivos en sus balances. Más claro: si el año pasado un chacarero perdió, por culpa de la sequía que achicó su producción a la mitad, unos 200 dólares por hectárea, hoy podría obtener un margen bruto de entre 290 y 462 dólares si logró una cosecha normal, de 28 o 38 quintales por hectárea respectivamente.

Los datos provienen del último informe de Reynaldo Muñoz, especialista del INTA Pergamino. Y se limitan a aquellos casos es que los productores son propietarios del campo. Es decir, a una minoría, pues se estima que 60/70% de la agricultura se desarrolla sobre predios alquilados. Así, para el caso de un arrendatario que paga 18 quintales por el campo, Muñoz calculó que los márgenes brutos siguen siendo negativos, salvo que obtenga el rendimiento más elevado. En ese caso, obtendrá 61 dólares de margen bruto.
Riqui Negri, investigador de AACREA, coincide en que el principal sujeto productivo del negocio agrícola todavía está tambaleando. “En la agricultura, la foto de hoy es indefectiblemente mucho mejor. Pero no alcanza a compensar las pérdidas del año pasado,

porque no se recuperó la rentabilidad sino el rendimiento”, explicó el experto. Y agregó: “Para recuperar lo que perdió el año pasado, una empresa va a necesitar tres o cuatro años como este”.
En la ganadería de carne la recuperación es mucho más visible, debido a la fuerte suba de los precios que se registró desde diciembre pasado. Un novillo colocado en Liniers, por ejemplo, ahora vale 80% más que un año atrás. Según el analista Ignacio Iriarte, la escalada comenzó a calmarse recién en junio. Y fue producto de la más grande liquidación del stock que se recuerde. Es decir, hay precios inusualmente altos, pero con un negocio que se achicó 20% de golpe y porrazo.

Algo parecido sucede con la lechería, cuyos precios mejoraron 50% en pocos meses, como producto de una crisis de rentabilidad que arrasó con miles de tambos.
Según Negri, en ambos rubros “el resultado es muy bueno, pero sólo para los productores que sobrevivieron y lograron mantener sus stocks. La mayoría los perdió y ahora repoblar sus campos es muy difícil, porque el capital requerido es muy alto. Y por eso no estamos viendo grandes inversiones”.

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