5 de julio de 2010 13:24 PM
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Guía de manejo nutricional para una eficiente recría de vaquillonas

Criar una vaquillona no es barato. En general, representa el segundo gasto del tambo.

El intervalo entre el nacimiento y el primer parto es un lapso prolongado, que en nuestros sistemas excede largamente los dos años lo que acentúa los costos de alimentación, mano de obra, superficie, por la existencia de un compás de espera para el retorno de la inversión.

Muchas vacas se descartan con tres o menos lactancias, lo que significa que muchos animales invierten la mitad de su vida o más como vaquillonas.

Por todo esto, el resultado y la relación costo-beneficio en la recría de vaquillonas merecen una atención cuidadosa.

La meta en todos los sistemas desarrollados es la misma: producir vaquillonas de buen crecimiento que estén listas para parir a los 22 – 24 meses y que lo hagan de una forma eficaz en términos económicos, permitiéndoles maximizar su potencial de producción de leche durante su vida útil.

Etapa dieta líquida (Guachera) 55 a 60 días

Las recomendaciones básicas para aumentar la eficiencia de es es este momento son:

* Al nacimiento, dejar al ternero sólo unas 12 horas con su madre e inmediatamente llevarlo a la guachera.

* A todos los recién nacidos que se advierta que no calostran naturalmente hay que administrarles calostro en mamadera, previamente seleccionado y almacenado adecuadamente.

* Sanear en forma rutinaria el ambiente y si el sistema es de estacas, espolvorear el sitio con cal común y en lo posible rotar la ubicación cada semana.

* Alargar la cadena de cada animal, para darle más libertad de movimiento y que pueda beber y comer más cómodo.

* Evitar hacinamiento.

* Mantener limpios los baldes y de suministrar agua buena, fresca y limpia en forma permanente.

* Minimizar el impacto de vientos fríos, lluvias y calor intenso, manteniendo los terneros a reparo. Privilegiar siempre la hembra por sobre el macho.

* Con respecto al alimento (leche y concentrados) seguir exactamente las recomendaciones del fabricante del balanceado iniciador, sobre todo si se trata de sistemas de destete precoz. El suministro de leche o de sustituto (equivalente a 8-10% del peso corporal), el de balanceado iniciador (disponibilidad permanente) y el agua de bebida deben estandarizarse para producir terneros sanos y con buen apetito. El sustituto se debería seleccionar dentro de marcas reconocidas con pruebas confiables de calidad. El balanceado de esta etapa (iniciador) también debe ser de excelente calidad (3.48 Mcal/kg de MS; 18-19 % proteína de alto valor biológico; <10 % FDA; 3-4% lípidos, núcleo vitamínico-mineral y aditivos como ionóforos y levaduras) y muy palatable.

* Cumplir con todas las normas de manejo sanitario (vacunaciones).

* Revisar el estado de cada animal todos los días y tener siempre a mano el "equipo de hidratación".

* Si la genética es de tipo americana, al terminar esta etapa los animales deberían estar pesando entre 80 y 85 kg y con una altura a la cruz de 80 cm ± 2 cm (ver más adelante tabla de guía de crecimiento para vaquillonas tipo Holstein).

Recría I ("aprendizaje"):

* Esta etapa es de acostumbramiento a la dieta sólida y dura entre 20 y 25 días:

* Los terneros deben estar en un corral limpio y amplio, con facilidades para la alimentación (comederos, bebederos) y confortable (sombras).

* La dieta es de "transición" y puede formularse con una mezcla de grano seco de maíz (55%), harina de soja-44% (25%) y el balanceado iniciador que los animales venían consumiendo en la estaca (20% aproximadamente, no conviene cortarlo de golpe) más un núcleo vitamínico/mineral especial para terneros en crecimiento.

* La cantidad diaria de alimento debe regularse como para que no se queden con hambre (equivalente a entre 2.5 – 3.0 kg MS/animal/día)

* Sobre el final de esta etapa se recomienda comenzar a suministrar heno (rollo/fardos) de alfalfa de excelente calidad , sin hongos, no ardidos ni "mufados". La calidad del heno para terneras y vaquillonas en pleno crecimiento NO se negocia. Se recomienda utilizar heno de alfalfa con abundantes hojas y tallos finos, con 36.5% FDN; 28.5% FDA; 19-22 % PB; 5-6 % lignina; 8-9% cenizas.

* En la medida que progresa el crecimiento, se debe aumentar proporcionalmente la cantidad de comida, tratando de evitar el "empacho" (meteorismo gaseoso por exceso de ingestión de grano). La oferta de heno de calidad previene este problema.

* El uso de grano húmedo de maíz no se recomienda para estos animales ya que el tracto gastrointestinal no está preparado para un material tan ácido y pre-fermentado. Al terminar esta etapa los animales deberían estar pesando unos 95 a 100 kg.

Recría II

* Esta etapa es clave para el crecimiento, en especial de la glándula mamaria. También se puede desarrollar a corral pero separada obviamente de la anterior, por las competencias entre animales de diferente tamaño.

* Puede durar alrededor de 120-130 días, hasta que las terneras alcancen unos 160-180 kg, y para que logren ese peso (aumentos sostenidos de 700- 800 gramos/día) deben recibir muy buen forraje (alfalfa, pastura picada y heno de calidad similar a la sugerida en la etapa anterior)

* Continuar la suplementación. Los primeros 40 a 60 días se puede suministrar la mezcla anterior, pero sin el balanceado iniciador y siempre con el núcleo vitamínico-mineral. Si se va a adquirir un balanceado comercial, procurar que sea de muy buena calidad.

* Luego, hasta terminar la etapa pueden seguir solamente con de grano de maíz (aprox. 2 a 2.25 kg/cabeza) y el núcleo vitamínico-mineral.

* Ofrecer siempre buena calidad de pastura y heno de alfalfa (o heno solo, si no se puede dar pasto picado o en pastoreo). El heno no debería faltar en estas dietas, aún en pastoreo y sobre todo con pastos muy tiernos. En esta etapa todavía NO se recomienda dar silaje ni grano húmedo de maíz ya que el rumen no está suficientemente adaptado para alimentos pre-fermentados y pueden causar serios problemas digestivos.

Recría III (prepuberal):

* Esta categoría sigue siendo muy sensible. Puede ir al campo o a corral.

* Si va al campo, se sugiere trabajar con alta carga animal (pastoreo restringido, 80% eficiencia) con una pastura de alta calidad y suplementar con fibra efectiva (heno) y un concentrado energético (1-1.2% del peso vivo, base grano de maíz (70%) y expeller de soja ó semilla algodón (30%) regulado de tal manera que complemente estrictamente al pasto y se eviten los efectos de sustitución, tan comunes en pastoreo.

* Si va a corral se puede formular una dieta base silaje de maíz (con buen grano) a razón de 4 a 6 kg de material fresco/cabeza/día, mezclado con expeller de soja (0.350 g) y semilla de algodón (0.300 kg/animal/día), heno (fibra): 600 a 800 g/cabeza/día, preferentemente "picado" y mezclado con el silaje. Si el ensilaje no tiene buen grano, adicionar grano de maíz extra, pero no más de 500 a 600 g/cabeza. Si tiene mucho grano, disminuir o eliminar el grano extra.

NO se recomienda comenzar con el silo "de golpe". Al principio la dieta tiene que parecerse más a la de la etapa anterior (con más heno de alfalfa) y progresivamente ir incorporando el silaje hasta llegar a la cantidad necesaria. Utilizar un núcleo con minerales y vitaminas para esta categoría, puede ser el mismo de la etapa anterior.

A los 15-16 meses las terneras debieran pesar mínimo 340 kg (ideal entre 370-380 kg) y una talla de 1.25 mts a la cruz. Con ese peso y frame (tamaño), comenzar los servicios

Recría IV (Postpuberal):

Esta etapa incluye el grupo de vaquillonas servidas y/o preñadas hasta los 50-60 días pre-parto. Este grupo de vaquillonas se puede manejar como la anterior (pastoreo o corral), con el mismo tipo de formulación, obviamente incrementando proporcionalmente los suministros de cada ingrediente a los consumos más elevados de esta categoría, que se encuentran entre los 12 a 14 kg de MS/animal/día).

Si están en pastoreo no hay que descuidar el tema fibra efectiva y siempre trabajar con franjas reguladas para obtener una alta eficiencia de pastoreo. Con alta carga (3-4 vaquillonas/ha), se puede evitar la selección sólo de hojas y luego una dieta desequilibrada, hiperproteica. Además se previenen problemas de "empaste" o futuros problemas podales. Por estas razones, la suplementación en pastoreo de alfalfa es casi una necesidad.

Si el manejo es a corral con base ensilaje de maíz o sorgo, el nivel de proteína mínimo de la dieta debe respetarse (17-18%) y el aporte de expeller de oleaginosas (soja, girasol, etc.) o semilla de algodón es indispensable. En esta etapa y en las anteriores se deben chequear las posibles deficiencias de cobre, zinc y selenio para reforzarlas si fuera necesario.

Vaquillonas pre-parto (transición a la lactancia):

Las vaquillonas preñadas, 25-30 días antes de la fecha probable de parto, deberían conformar un grupo específico, separadas de las multíparas no sólo para evitar la competencia entre animales (las primíparas son más vulnerables) sino para que puedan recibir una dieta de transición a la lactancia más ajustada. Esta dieta (14-15% PB; 53-55 % FDN; 26-27% Carbohidratos no fibrosos; 2.15-2.20 Mcal EM/kg MS y 20 g/día Calcio, 19 g fósforo y 2.4 g magnesio, como totales "absorbidos") puede formularse sobre la base de silaje de maíz o sorgo, heno y un concentrado energético-proteico, con adecuado nivel de vitaminas y minerales (no se requiere sales aniónicas para esta categoría).

Si se utiliza ensilaje de maíz con mucho grano puede no ser necesario incorporar grano extra para evitar el sobre-engrasamiento. Vaquillonas muy delgadas o sobre-engrasadas resienten la producción y la eficiencia reproductiva en la próxima lactancia. Además, el exceso de grasa provoca también problemas de parto y otras alteraciones metabólicas (cetosis). Los problemas de edema de ubre suelen ser corrientes en esta categoría y se pueden prevenir con ajustes en la dieta. Al parto, la meta es llegar con una vaquillona de 24 meses y al menos el 80% del peso vivo adulto de la raza o biotipo (550 kg en biotipo holstein) y una condición corporal no inferior a 3.25 puntos (ideal, 3.5).

Recomendaciones especiales

* Para lograr las metas de crecimiento y desarrollo de una ternera de alto mérito genético es necesario cumplir estrictamente los protocolos de manejo sanitario, incluyendo la provisión de un lugar confortable para los animales: limpio, seco, con protección y sombras, buenos comederos y acceso al agua de bebida de buena calidad, a voluntad. La dimensión de los corrales debe contemplar una superficie de entre 15 y 30 m2/cabeza, dependiendo de la categoría. Los comederos en lo posible deben ser de tipo "lineal", con espacio equivalente a unos 45-50 cm/cabeza, lo suficientemente anchos para evitar desperdicios y no tan profundos para una fácil limpieza diaria (20-30 cm profundidad y 35-40 cm de ancho). Los corrales deberían rotarse rutinariamente para su limpieza y desinfección.

* Los suministros de alimentos deberían organizarse siempre a la misma hora. Si no se usa mixer, los suplementos concentrados se deberían ofrecer 2 veces al día para evitar una sobredosis de carbohidratos. La ración de la mañana (la 1ª) debería contener proporcionalmente más fibra, para preparar el rumen. Los comederos deben chequearse rutinariamente para ajustar los consumos y por supuesto, las formulaciones deben realizarse con ingredientes de buena calidad y con cantidades controladas (medidas-pesadas) Si van a pastoreo, se debe estimar bien el tamaño de franja para no ofrecer de más (alta selectividad y desperdicios) ni de menos (sobre-pastoreo, sub-alimentación, daño a la pastura)

* El monitoreo del crecimiento en las distintas etapas es fundamental para verificar el grado de cumplimiento de las metas y poder realizar los ajustes de manejo del caso. De este modo se podrán lograr de manera eficiente vaquillonas sanas y de alto desempeño productivo y reproductivo.

Ings. Agrs. Miriam Gallardo y Horacio Castro
INTA Rafaela- Argentina

Fuente:

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