2 de julio de 2018 01:30 AM
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Chile : Falta de datos actualizados complica al agro

Con el Censo Agropecuario postergado tres años, surge la preocupación por la calidad de las estadísticas. Datos que surgen a partir de entrevistas a expertos más que por procesamiento de datos primarios, son parte del diagnóstico. Reorganizar la gestión de datos del SAG, por ejemplo, asoma como una tarea urgente. También se apunta a introducir tecnologías geoinformáticas, siguiendo el camino de los países desarrollados

Andreas Köbrich va directo al punto.

-La situación es dramática. Como agricultores, no sabemos cuánto trigo hay en la actualidad. Tampoco las autoridades a cargo de esa área conocen la cifra -sostiene al teléfono el secretario general de la Sociedad de Fomento de Temuco (Sofo).

Köbrich explica que lo mejor que pueden hacer son presunciones a partir de algunos datos sueltos. Cifras simples como las de cuánta superficie de trigo se sembró en el último año o cuántas toneladas se cosecharon se construyen en base a percepciones de los actores de la cadena, no por la extracción de datos duros en terreno.

La posibilidad de que las apreciaciones caminen por un lado y la realidad por otro está latente.

El dirigente temucano recuerda el remezón que significó el Censo Agropecuario de 2007. Köbrich explica que en esa ocasión el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) tuvo que corregir a la baja en 100 mil hectáreas sus proyecciones de superficie de los cultivos anuales.

-Han pasado más de diez años del último censo. En las primeras reuniones con las nuevas autoridades del Ministerio de Agricultura le hicimos ver que necesitamos estadísticas de mejor calidad. Por un lado, los agricultores necesitan tener datos fiables para sus decisiones de producción, pero también el Estado los requiere para tomar buenas decisiones -afirma Köbrich.

El reciente anuncio del INE de que el Censo Agrícola se postergaría para 2020 cayó como un balde de agua fría en el sector. Numerosos análisis toman como base la última “radiografía” existente y de ahí lanzan proyecciones periódicas, que van desde el número cabezas de ganado vacuno lechero hasta la superficie con manzanos.

-A medida que se acumulan más años, la base de análisis se va deteriorando -sostiene Alberto Valdés, economista agrario.

El retraso del Censo Agrícola trajo a colación la cobertura y calidad de las estadísticas del rubro agrícola. Desde la necesidad de una mayor periodicidad e introducción de nuevas tecnologías, hasta cambios en la gestión de organismos como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para darle un uso público a los datos que recolecta son parte de las tareas más urgentes.

 

Ensayo para un censo en 2019

La tradición indicaba que cada diez años se debía realizar un Censo Agrícola. 2007 fue el último que se ejecutó. Llegó 2017 y no se siguió con la costumbre. En el INE argumentan que la realización se retrasó debido a la ejecución del censo de población de 2017.

-Este año el foco ha estado en que los equipos técnicos definan requerimientos operativos que aseguren su desarrollo adecuado. Esto obliga además a revisar los recursos financieros asignados al proyecto. El VIII Censo Agropecuario se encuentra en la etapa de planificación estratégica y operativa, en conjunto con la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), la cual permite resguardar una adecuada preparación y ejecución de las actividades, lo que significa en términos prácticos definir responsables, actividades, plazos, recursos y métodos, estableciendo los elementos presupuestarios, administrativos, jurídicos, organizacionales y comunicacionales involucrados -sostienen en el Instituto Nacional de Estadísticas.

En la institución explican que el Censo Agropecuario debería ser ejecutado en el 2020, entre marzo y mayo. Para esto realizarán el próximo año un ensayo operativo censal, que permita replicar las condiciones que habrá al momento del levantamiento.

-Este ensayo es importante, porque el censo se realizará con dispositivos móviles de captura, tablet, herramienta que obliga a repensar todo el sistema de seguimiento y control de la cobertura, así como implementar un sistema de procesamiento en línea, robusto y estable -explican en el INE mediante una comunicación oficial.

En el sector agrícola, eso sí, preocupa el paso del tiempo.

-Si se realiza en 2020, los resultados van a estar en 2021, un año de elección presidencial. Vamos a perder un año de instalación de la nueva administración. Estamos hablando de que recién va a tener impacto en las políticas públicas a partir de 2023 -advierte Andreas Köbrich.

Mejor gestión de datos existentes

Gerardo Martínez hace patria mediante la ganadería en Aysén. A Martínez le gusta tener claridad en los números, por algo su campo ha sido uno de los mejores de Chile. A pesar de la lejanía, está preocupado de la calidad de las cifras de su sector, pero no cree que sea necesario gastar muchos recursos para mejorar su elaboración.

-Necesitamos saber cuál es el universo efectivo de ganado en las regiones y a nivel nacional. Lo que manejamos son estimaciones a partir de encuestas y de informaciones que se consiguen de manera privada más que oficial. Nos interesan datos como las existencias de ganado y su evolución, así como el porcentaje de parición o la cantidad de terneros disponibles en el mercado.

Martínez explica que los organismos del Minagri no le sacan provecho a datos que habitualmente tienen.

El experto pone el ejemplo de que el SAG recibe constantemente de los productores la información de cuántos terneros se les colocó un aro identificador -“areteo” en la jerga ganadera-, como parte del sistema de trazabilidad animal exigido por la legislación.

-Muchas veces no se hace pública esa información. Uno podría decir “este año se ‘aretearon’ más o menos terneros y hacer una estimación de crecimiento o decrecimiento de la parición o de la masa ganadera en general. Más que agregar nuevas herramientas, necesitamos usar mejor las que tenemos. Hay que gastar recursos y energías en mejorar la gestión. Esa es la clave.

 

Más tecnología

Otro elemento que se pide en el agro es pisar el acelerador de las tecnologías de la información.

-El nivel de uso de tecnologías geoinformáticas en instituciones oficiales encargadas de las estadísticas del agro en Chile es bajo -sostiene Carlos Mena, director del Centro de Geomática de la Universidad de Talca.

El investigador sostiene que la recolección de datos primarios utiliza metodologías y canales tradicionales, basados en formularios de declaración de actividades y otros registros tabulares.

En algunos casos puntuales, como la realización de catastros frutícolas, se utilizan imágenes satelitales y sistemas de posicionamiento global para apoyar la recolección de datos referenciados que se acompañan de la aplicación de encuestas en campo, los que se procesan e integran en un sistema de información geográfica.

Estos procesos demandan gran esfuerzo y costos asociados, por lo que su periodicidad está condicionada a la disponibilidad de recursos, restringiendo la disposición oportuna de datos del agro y desfasando con ello la oportuna respuesta y toma de decisión en un mercado cada vez más dinámico y reactivo a los cambios y tendencias globales.

Mena sostiene que en países como Alemania, Holanda, Francia o Estados Unidos la implementación de sistemas de información, que prefiere denominar “infraestructuras de datos espaciales”, particularmente en el agro, permite un catastro “continuo”.

-Puede servir como una plataforma de visualización de mapas o como una ventana de búsqueda y consulta de datos específicos. En otro nivel puede servir de mecanismo de control y gestión de sectores productivos. También puede ser una una herramienta de apoyo para la planificación de políticas y programas de acción (…) este esquema de trabajo implica un alto nivel de coordinación y esfuerzo conjunto.

2017
ERA el año en que correspondía hacer el censo. Se postergó para el 2020.

100
MIL HECTÁREAS más que las estimadas dejó el censo de 2007.

“Tener datos productivos actualizados es una materia tremendamente postergada. Lo que hacen las cifras que tenemos en la actualidad es desorientar en la toma de decisiones de los agricultores y de las autoridades”.
ANDREAS KÖBRICH
SECRETARIO GENERAL SOFO.

“Necesitamos información de forma más periódica. Que alguna institución estatal haga informes de mercado cada tres meses no es de gran ayuda para los agricultores pues el mercado avanza muy rápido”.
EDUARDO SCHWERTER
PRESIDENTE AGRO LLANQUIHUE

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