5 de julio de 2010 05:23 AM
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La compleja situación del maíz en Chile

Más que ayuda estatal, hay alternativas para solucionar la falta de competitividad de los pequeños productores.

Los pequeños maiceros de la zona central están preocupados: el Indap suspendió a fines de mayo un bono que les otorgaba desde el 2006. Mientras el sector reclama porque la medida les parece arbitraria, el Indap defiende la moción porque los montos se obtenían de reasignaciones de fondos de proyectos para otros rubros.El problema dicen los maiceros, es que el programa les abría perspectivas de desarrollo y que ahora darán un salto atrás.Es una situación compleja. Los fondos del bono del maíz equivalente al 20% del total del presupuesto del Indap para las regiones del Maule, O’Higgins y Metropolitana. Y el 60% de eso iba sólo a la VI Región. Las asignaciones partieron el 2006 con $1.836 millones llegando a un peak el año pasado de $5.994 millones."Era injusto, porque iba en desmedro de sectores no favorecidos. Además, los fondos nunca estuvieron en el presupuesto, entonces tuvimos que hacer reasignaciones. Para dar cuenta de la inequidad, con la reasignación de $800 millones que se tuvo que hacer el año pasado desde La Araucanía, se podrían haber cubierto y habrían sobrado fondos para financiar proyectos en Magallanes. Suspender el bono no es dejarlos solos, pero sí ser más justos con la distribución", afirman desde Indap.Según cifras de la institución, un productor beneficiado con el bono obtuvo en un año en promedio $1.300.000, y un maicero de un programa tradicional de Indap, $280.000.La difícil competitividad"No pedimos bono porque sí, sino por la poca competitividad del sector y los bajos precios internos. Abastecemos el 30% del consumo nacional. Lo demás viene de EE.UU. y Argentina, que tienen subsidios de hasta 40% y producciones transgénicas más baratas.Entonces, la competencia es desleal", explica Gloria Paredes, vocera del Movimiento del Valle Central.Antes de negociar la entrega del bono, se solicitaron estudios a Fundación Chile y a Cotrisa para contextualizar la situación."El bono se constituyó a partir de estudios sobre distorsiones y transgénicos, cuyo escenario no ha cambiado, por eso queremos que se vuelva a entregar", explica Alejandra Sepúlveda, presidenta de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados.Así lo demostraron los análisis. "Había distorsiones en el mercado internacional del maíz que afectaban el precio y las decisiones que se tomaban al respecto", explica Flavio Araya, director del Programa Sistemas Agroindustriales de Fundación Chile, al referirse al estudio.El estudio sobre transgénicos realizado por Cotrisa, también dio cuenta que la situación afectaba la competitividad del sector. "Todas las muestras importadas correspondieron a maíz transgénico. En cambio, el nacional no tenía muestras de transgénicos. La transgenia puede constituir una señal potencial de falta de competitividad o distorsión a la competitividad nacional, porque permite incurrir en menos gastos productivos para el control de plagas, por dar un ejemplo", sostiene Walter Maldonado, gerente de Desarrollo de Cotrisa.Pero para los dirigentes, todo se desmoronó. "Las zonas que representamos fueron algunas de las más afectadas por el terremoto, y hoy sentimos que hubo un segundo terremoto, en el que se derrumbó, además, todo lo avanzado en el programa de maíz", indica Gloria Paredes.¿Bono o subsidio?La pregunta que surge es si es posible mantener al sector sin el bono. Para el Indap la respuesta es sí."Pueden subsistir tal como otros que no reciben bono. Además, a través de la institución hay una serie de servicios a su disposición", recalcan.Para el Movimiento del Valle Central, la subsistencia está supeditada a cómo progresen los temas pendientes.
"No es posible que ingrese agricultura de otros países sin control respecto a la producción nacional", sostiene Paredes.
Cambiarse a otras explotaciones tampoco es solución.Según cifras del Movimiento del Valle Central, existen cerca de 130 mil ha que sería imposible de reconvertir. Pero además, la reconversión podría afectar el equilibrio de precios de las hortalizas nacionales."Cuando se disminuyen las hectáreas de maíz, la opción de los productores es producir hortalizas para el mercado interno, lo cual podría desconfigurar todo el sistema de producción. Si hay un sobre stock podría caer el valor de las papas, las sandías, los zapallos, los melones, entonces se produce un desequilibrio que al final lleva a un escenario más complejo", sostiene Paredes.Regular sobre transgénicos y establecer aranceles proteccionistas son parte de las medidas que urgen al sector. Pero, además, hay soluciones innovadoras."Hay mercados como la Unión Europea que les dan un valor agregado a productos no transgénicos y eso está vinculado con el tema de la inocuidad de los alimentos, con la información de los consumidores y con ciertas investigaciones asociadas. Quizás Chile podría tomar ese tipo de posibilidades como oportunidades", explica Maldonado.Hay mucho que hacer en la materia. Más allá de suspender o no la entrega del bono, el conflicto materializa la dificultad de los pequeños maiceros para subsistir en las condiciones actuales, y ante esa realidad es clave buscar prontas soluciones. Cuánto cuesta Según Cotrisa, la comercialización interna del maíz opera fluidamente, aunque en forma un poco más lenta que en los meses anteriores, por la menor oferta. Los precios informados por diversos poderes compradores fluctúan entre $10.000 y $10.500 por quintal. Según datos de Aduanas, las importaciones de maíz durante enero-mayo de 2010 alcanzaron las 257.742 ton, lo que equivale a un aumento de 1.9% respecto del mismo período de 2009.Propuestas para los maiceros Indap Aunque en un principio el planteamiento fue suspender el bono, han mantenido conversaciones para buscar soluciones.
Algunas de las alternativas de Indap son:Asistencia técnica.Recursos para apoyar la incorporación de rastrojos.Entregar $362 millones para ser redistribuidos entre maiceros con menores superficies.
Por su parte, la Comisión de Agricultura también tiene su propia batería de propósitos, orientados a mejorar la compleja situación de los maiceros:Lograr la reposición del bono.Reparar los canales de regadío posterremoto.Incrementar los recursos de digitalización.

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