3 de julio de 2018 17:58 PM
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Dos empresas hacen su apuesta por la “granja del futuro”

CompartiremailFacebookTwitterBolivia :   “La granja del futuro no son vacas, sino avestruces”, sentencia Alfonso Montenegro, propietario de dos empresas y de 21 granjas (en todo el país) con un total de 7 mil ejemplares. Cuatro de estas granjas están en Cochabamba. Todas, según afirma, le reportan buenos dividendos para exportar carne, aceite, plumas, cuero y hasta […]

Bolivia :   “La granja del futuro no son vacas, sino avestruces”, sentencia Alfonso Montenegro, propietario de dos empresas y de 21 granjas (en todo el país) con un total de 7 mil ejemplares. Cuatro de estas granjas están en Cochabamba. Todas, según afirma, le reportan buenos dividendos para exportar carne, aceite, plumas, cuero y hasta las cáscaras de los huevos para hacer adornos.

Según el empresario, todo comenzó hace unos 15 años, cuando, tras una expedición al África, un amigo francés le regaló 10 pollos de avestruz, pero se los decomisaron en el aeropuerto por tema de trámites. Más tarde, pidió al mismo amigo que le envíe avestruces adultos, pero ya con todos los trámites legales. Así llegaron los primeros tres tríos (tres machos y seis hembras, atendiendo los hábitos sexuales de estas aves de que cada macho disponga de dos hembras).

Al inicio, eran poco menos que mascotas que se criaban en el patio de su casa, pero esta camada se reprodujo a tanta velocidad, que pronto no hubo espacio y tuvo que llevarlos a una propiedad de La Angostura; más tarde, llevó otros a Mendezmamata (valle alto), Sacaba, Capinota y finalmente al resto del país.

Alfonso Montenegro tuvo que ceder su tiempo de médico para iniciar su carrera de empresario. Fundó dos empresas (Agromontruz y African Black Ostrioch), compró más de una veintena de incubadoras especiales para estos huevos (marca brasileña Avicomave) y logró contactos para la exportación de la carne, cuero y aceite en Estados Unidos, Chile y Perú. Fue así como de tanta producción llegó a la conclusión de que es la granja del futuro.

“Una vaca pone una cría al año; un avestruz, 100 huevos. Una vaca necesita una hectárea de terreno promedio; un avestruz vive con otros 500 en ese mismo espacio. Una vaca está lista para el matadero a los cuatro años; el avestruz, a los 11 meses. Y aunque la carne de avestruz es también roja, se diferencia de la de res en que no tiene grasa ni ácido úrico, por lo que es altamente saludable. No hay dónde perderse”, explica.

El mantenimiento también es sencillo: “Una vaca necesita entre 35 y 45 kilos de pasto para convertirlo en un kilo de carne. El avestruz sólo necesita cuatro kilos del mismo pasto”, añade explicando que el duro clima africano ha obligado a estas aves a desarrollar exponencialmente sus sistemas digestivo e inmunológico, pues se adaptan a cualquier clima y topografía y no necesitan ni vacunas.

Hasta el proceso de incubación es veloz. Con las máquinas adquiridas, los huevos pasan 40 días en la incubadora y dos en la eclosionadora.

¿Por qué aún la gente no consume carne de avestruz en nuestro medio? “Creo que es por falta de conocimiento”, dice el propietario, quien reconoce que este detalle lo obligó a buscar su mercado en el exterior.

MUCHA DEMANDA EN EL EXTERIOR

Alfonso Montenegro explica que es en el exterior donde tienen más conocimiento y demanda de la carne y el saludable aceite de avestruz. “Me piden tanto aceite que nunca he podido atender todo y tengo comprometidas las plumas hasta 2020”, dice.

Pero el mercado exterior también es exigente en cuanto a normas de sanidad. Por ello, los ejemplares de las dos empresas cuentan con su chip de control bajo las alas como forma de garantizar la procedencia y el cuidado.

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