4 de julio de 2018 11:14 AM
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¿El futuro está en la crianza de avestruces?

CompartiremailFacebookTwitterPara Alfonso Montenegro, empresario boliviano, el futuro está en las granjas de avestruces. Este empresario posee dos empresas y veintiuna instalaciones – totalizando 7000 avestruces – distribuidas en diversas localidades de Bolivia. Literalmente, el empresario boliviano afirmó que “La granja del futuro no son vacas, sino avestruces”. Todas las granjas, según sostuvo el empresario en […]

Para Alfonso Montenegro, empresario boliviano, el futuro está en las granjas de avestruces. Este empresario posee dos empresas y veintiuna instalaciones – totalizando 7000 avestruces – distribuidas en diversas localidades de Bolivia.

Literalmente, el empresario boliviano afirmó que “La granja del futuro no son vacas, sino avestruces”.

Todas las granjas, según sostuvo el empresario en el medio La Prensa, producen una buena rentabilidad obtenida de la exportación de carne, aceite, cuero, plumas, e inclusive de las cáscaras de huevos que se utilizan en forma ornamental.

Conforme a Alfonso Montenegro, todo se inició aproximadamente 15 años atrás, cuando realizó una expedición a África, donde un amigo francés le regaló 10 polluelos de avestruz, sin embargo, fueron decomisados en el aeropuerto por asuntos de trámites de legalización. Más adelante, solicitó al mismo amigo que enviara avestruces adultos, pero, esta vez, todos los trámites fueron legalizados previamente. De esta manera, ingresaron a Bolivia los primeros tres tríos -tres machos y seis hembras, considerando las conductas sexuales de estas aves por cada macho se debe disponer de dos hembras. – Medio – La Prensa.

En un principio, los avestruces eran considerados como mascotas al criarse en el patio de su casa. Sin embargo, estas aves se reprodujeron a gran velocidad y el espacio fue insuficiente, por lo cual, poco a poco, las ubicó en diversas localidades bolivianas.

Es así como, Alfonso Montenegro abandonó el ejercicio de su profesión de médico y comienza su carrera de empresario. Para luego fundar dos empresasAgromontruz y African Black Ostrioch-, realizó inversiones importantes como la compra de más de 20 incubadoras especiales para estos huevos (marca brasileña Avicomave) y realizó los contactos para iniciar la exportación de carne, aceite y cuero en Estados Unidos, Perú y Chile. Conforme a los anterior, con tanta producción y proyección, concluyó que ésta es la granja del futuro.

Además, Alfonso Montenegro explica “Una vaca pone una cría al año; un avestruz, 100 huevos. Una vaca necesita una hectárea de terreno promedio; un avestruz vive con otros 500 en ese mismo espacio. Una vaca está lista para el matadero a los cuatro años; el avestruz, a los 11 meses. Y aunque la carne de avestruz es también roja, se diferencia de la bovina en que no tiene grasa ni ácido úrico, por lo que es altamente saludable. No hay dónde perderse”.

También, agregó que el mantenimiento es sencillo: “Una vaca necesita entre 35 kilos y 45 kilos de pasto para reconvertirlo en un kilo de carne. El avestruz sólo necesita cuatro kilos del mismo pasto”. Adicionalmente, expone que el severo clima africano ha obligado a que estas aves desarrollen exponencialmente sus sistemas digestivo e inmunológico, debido a que se pueden adaptar a cualquier tipo de clima y topografía y no necesitan ni vacunas. – Medio – La Prensa.

En la publicación del medio comunicacional boliviano antes citado, el empresario se refiere a que en Bolivia no hay mercado para la carne de avestruz, lo que atribuye a un desconocimiento. Lo cual, lo llevó a buscar mercados en el exterior.

El empresario Montenegro manifiesto que en otros mercados fuera de Bolivia hay mayor conocimiento y demanda tanto por la carne como por el aceite de avestruz. Además, añadió “Me solicitan tanto aceite que nunca he podido atender todo y tengo comprometidas las plumas hasta 2020”.

No obstante, enfatiza en medio La Prensa que, en el mercado externo, las normas sanitarias son exigentes. Por esto, en ambas empresas – Agromontruz y African Black Ostrioch – los avestruces poseen un chip de control bajo sus alas de manera de garantizar su cuidado y procedencia

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