6 de julio de 2010 07:59 AM
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Soja: baja ganancia en tierras alquiladas

Según un informe, a quien arrienda para producir le quedó un margen de US$ 37,91 por hectárea, contra US$ 193,02 del locador

Finalizada la última campaña de soja, que tuvo un récord de producción de 55,03 millones de toneladas, un informe de la consultora Openagro, especializada en temas agropecuarios, pone en escena un par de datos centrales de lo que dejó el ciclo pasado en cuanto a resultados económicos. Por un lado, pese a los altos rindes, que en el caso de la oleaginosa se ubicaron en un promedio de 29,5 quintales por hectárea, en el segundo nivel histórico, alquilar un campo para producir dejó números "finitos". Hoy más del 60% de la agricultura se hace sobre tierras de terceros. Por otra parte, el estudio destaca que el rentista, que es quien ofrece su campo para que otros lo produzcan a cambio de una renta, por el contrario obtuvo una ganancia mucho más alta, sólo superada en un año de buenos rindes generales por el productor dueño que trabaja su propia tierra. El estudio toma en cuenta un valor promedio de alquileres (13 quintales por hectárea), un rinde promedio de soja (30 quintales) y el costo directo de producir una hectárea de la oleaginosa. En el rubro gastos contempla gastos de cosecha y comercialización y el pago del impuesto a las ganancias. No considera otros tributos como bienes personales y el impuesto inmobiliario, que paga el propietario de un establecimiento, y que si bien son rubros que no están ligados directamente a la producción, influyen en la rentabilidad final. En este contexto, según Openagro, en la última campaña, a quien alquiló tierra de terceros le quedó una ganancia de US$ 37,91 dólares por hectárea, teniendo en cuenta un rinde de 30 quintales. Esa cuenta es el promedio de las distintas zonas productivas. En el país, quienes arriendan tierras son contratistas de servicios de siembra y cosecha, pools y hasta dueños de campos que le alquilan a un vecino, por ejemplo. Números estrechos Jorge Scoppa, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma), entidad que agrupa a prestadores de servicios que también alquilan la tierra para producir, destacó que producir en campo de otros dejó números estrechos. Quien opta por esta alternativa, además de pagar un alquiler y los costos de producción, tiene que esperar seis meses para cosechar y que el clima no le juegue en contra. "Producir en campo alquilado sigue siendo complicado. En este momento el mayor beneficiario es el rentista", dijo Scoppa. Luis González Victoria, de Cazenave & Asociados, una de las firmas de siembra más importantes del país sobre tierras de terceros, coincidió en que los números son "muy finos". Agregó que a ello se suma una suba de costos que influye directamente sobre quienes tienen que pagar un arrendamiento. "La rentabilidad del arrendatario es muy baja sobre el capital invertido, más aún si consideramos el alto riesgo de la actividad agropecuaria", subrayó Guillermo Aiello, de 3-El Semillas. El resultado promedio de 37,91 dólares por hectárea que surge de ponderar las distintas zonas varía según se considere una u otra región específicamente. Por ejemplo, en la zona núcleo, con un rinde más alto, esto es, 38 quintales de soja, el margen para el arrendatario se ubicó en 51,80 dólares por hectárea. Mientras tanto, según el informe, el rentista en la última campaña se llevó mucho más que el arrendatario. Concretamente, se quedó con 193,02 dólares por hectárea. Esta cuenta surge de descontarle al ingreso bruto de 296,95 dólares por hectárea un 35% de Ganancias. En términos promedio, es cinco veces más lo que ganó el rentista versus el arrendatario. Si al margen de ese número promedio para las distintas zonas se considera una sola, como la región núcleo del norte bonaerense, allí se observa que incluso el rentista ganó más. En rigor, según el estudio, ahí embolsó 252,41 dólares por hectárea, con un ingreso bruto de 388,32 dólares por hectárea. Por último, el informe de Openagro destaca que cuando se presenta un año con la posibilidad de obtener altos rindes, como ocurrió esta cosecha por el acompañamiento del clima, el productor que trabaja su propio campo le saca incluso una renta mayor que si lo diera en alquiler. Aunque esto a costa de enfrentar los riesgos de la actividad. Así, según el estudio, con un rinde de 38 quintales de soja en la zona núcleo le quedó esta campaña 453,71 dólares por hectárea, considerando Ganancias, pero sin descontar otros impuestos y tasas

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