6 de julio de 2018 11:32 AM
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Los dueños de la marca Paty piden u$s500 millones para vender la empresa pero el mercado la ve sobrevaluada

El grupo brasileño BRF busca vender Quickfood -también fabricante de Goodmark y Vienissima- antes de fin de año en el marco de un plan global de desinversión para reducir sus deudas. En el mercado ven exagerada la tasación y advierten que la recesión podría ahuyentar a los potenciales interesados.

Tras haber anunciado un plan para reducir su presencia en el exterior y reducir su endeudamiento global, el grupo brasileño BRF pretende obtener u$s500 millones con la venta de sus activos en Argentina, concentrados bajo la empresa Quickfood. El monto representa un tercio de los u$s1.500 millones que los dueños de la marca de hamburguesas Paty buscara recaudar desprendiéndose también de negocios en Europa y Tailandia.

La decisión fue tomada por Pedro Parente, el CEO del gigante alimenticio brasileño y quien tomó las riendas de este grupo a fines de abril pasado.

Proveniente de Petrobras, el ejecutivo reemplazó en el puesto más alto de BRF a Abilio Diniz y puso en marcha un plan de reestructuración para hacer frente a la severa crisis económica que atraviesa BRF y que la llevó a tener que enfrentar pérdidas por casi u$s350 millones el año pasado, agravadas por los múltiples escándalos de corrupción en los que se vio envuelto el grupo brasileño. Un caso fue el llamado “carne fraca” mediante el cual la justifica del país vecino detectó una red que falsificaba los resultados de exámenes de calidad que se hacían a las muestras de productos de la compañía que debían ser exportados a Europa.

En Argentina, la situación de BRF es similar. Su empresa, Quickfood, redujo las operaciones y despidió personal tras presentar ante el Ministerio de Trabajo una solicitud para la apertura de su procedimiento preventivo de crisis.

A pesar de controlar dos tercios del mercado de hamburguesas en el país, a través de Paty y de GoodMark y de alrededor de un tercio del de salchichas con las marcas Vieníssima y Hamond, viene sufriendo fuertes pérdidas y en la actualidad opera con patrimonio neto negativo.

De hecho, su último balance presentado a la Bolsa de Comercio local atribuible al primer trimestre de este año arrojó pérdidas por $72 millones y un patrimonio neto negativo de $510 millones.

En tanto, su balance anual correspondiente al 2017 mostró un rojo de $742 millones y patrimonio neto negativo de $619 millones. BRF le viene girando fondos para sostener sus actividades y evitar su quiebra. El último giro fue en noviembre del año pasado, por u$s49,7 millones mediante una oferta de aporte de capital en forma irrevocable y a cuenta de futuras suscripciones de acciones.

Según consta en un acta de directorio de Quickfood, los fondos fueron destinados a cancelar pasivos, integrar capital de trabajo y recomponer su patrimonio. En este contexto, fuentes del mercado cárnico local consultadas por iProfesional explican que la complicada situación que atraviesa Quickfood se enmarca en un contexto de negocios que se observa complicado para casi toda la industria local.

De hecho, estiman que este contexto y la necesidad del grupo brasileño de vender de manera urgente le dará poder de negociación a los potenciales interesados en sus activos locales. Más allá de que el propio Parente ya aclaró que BRF no tiene intenciones de rebajar sus pretensiones ni de realizar descuentos a las valuaciones que ya llevó a cabo para ofrecer Quickfood en el mercado local.

“Nuestra caja es lo suficientemente grande como para no tomar ninguna decisión apresurada“, le anticipó el ejecutivo a medios brasileños. De todos modos, su objetivo es que Quickfood tenga nuevo dueño antes de fin de año.

Dudas en el mercado
Sin embargo, en el mercado dudan de que el CEO de BRF pueda cumplir con ese plan. Advierten que la crisis económica, la caída del consumo, la devaluación y la recesión en la que está entrando el país podrían desalentar y ahuyentar a los potenciales inversores.

De hecho, critican y consideran exagerada la valuación hecha por el conglomerado brasileño que llega a los u$s500 millones por sus marcas y plantas de elaboración y comercialización de alimentos procesados, refrigerados y congelados, como hamburguesas, fiambres, vegetales y salchichas, además de ser dueña de un establecimiento frigorífico.

Estos negocios se encuentran divididos en tres plantas industriales ubicadas en las localidades de San Jorge, Arroyo Seco (Santa Fe) y Baradero (Buenos Aires), y se especializa en la faena de bovinos, exportación de cortes frescos y elaboración de hamburguesas, salchichas, fiambres y alimentos congelados.

Mas allá de esta fuerte presencia en este negocio, hace ya cuatro años que sus balances arrojan resultados negativos significativos que hasta la enmarcaron en el supuesto de disolución establecido por el artículo 206 de la Ley General de Sociedades Nº 19.550.

Sus ejecutivos vienen advirtiendo desde el 2016 que las condiciones de sus negocios locales son negativas y están condicionadas por “fuertes incrementos” en el precio de los principales insumos (entre ellos la hacienda y recortes) que han sido causados por un doble efecto.

Por un lado, la devaluación del tipo de cambio que en lo que va de este año ya supera el 53%. Y por otro, la quita y reducción de las retenciones y cupos a la exportación de commodities agrícolas, como las del maíz y la soja.

Según consta en informes enviados por el directorio de Quickfood a la Comisión Nacional de Valores (CNV), “la compañía se vio limitada en sus posibilidades de trasladar en lo inmediato a los precios domésticos esta importante suba de costos, dado el contexto de una demanda contraída en el mercado interno, el cual representa el 80% de las ventas aproximadamente”.

Por ese motivo se le generó una erosión de los márgenes del negocio. Entonces, y para mitigar la pérdida de márgenes, la compañía destaca haber seguido “trabajando en mejorar su eficiencia operativa y costos, de modo de absorber internamente parte de la suba de los precios de los principales insumos”.

Al mismo tiempo, afirma que la quita de retenciones a la carne mejoró los márgenes del negocio de exportación, el cual representa el 20% de su actividad en el país.

Para este año, las perspectivas de la empresa pasan por la recuperación de la rentabilidad y de los márgenes del negocio, de la mano de una mayor estabilidad en el precio de los insumos y de una “recuperación prevista en el consumo interno”.

Además, se explica que “el incremento de los reintegros a la exportación de carne vacuna y su ampliación a los procesados cárnicos a principios de 2017 hacen vislumbrar una mejora en los márgenes de la exportación”.

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