15 de julio de 2018 22:34 PM
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Cómo impactó la devaluación y las dudas que generó la economía en las ventas de campos

Un informe de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales señala que en los últimos 45 días hubo complicaciones pero hay buenas expectativas con los arrendamientos agrícolas y el negocio ganadero.

Un trabajo de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (Cair) reconoce que es complejo analizar el primer semestre de 2018, en lo referente a la actividad inmobiliaria rural, por el impacto de “la fuerte crisis económica y política, que afecta la credibilidad y, como consecuencia, hay pérdida de confianza e incertidumbre en casi todas las actividades económicas de la Argentina”.

Durante los primeros meses de 2018, se notó una mayor actividad en el sector. “Se generaron más consultas por parte de clientes y se pudieron organizar visitas a los campos, concretándose algunas operaciones”, destaca la entidad. La mayoría de las transacciones se realizaron hasta un rango de 3 millones de dólares y fueron escasos los negocios que involucraron cifras mayores.

“Los valores de las operaciones se han mantenido con una cierta estabilidad, que podríamos estimar en una baja de entre el 5% y el 10% con respecto a los precios estimados de venta; salvo en campos óptimos de la zona núcleo, donde los precios se siguen manteniendo firmes”, precisaron desde Cair.

A este escenario, según la entidad, hay que sumar algunas variables que siguen afectando este negocio, como las dificultades para atraer inversiones extranjeras (por la vigencia de la ley de Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales), y las problemas que continuaban a la economía: inflación, déficit fiscal, presión impositiva y el endeudamiento externo.

“La actividad agropecuaria que estaba tratando de salir de la severa sequía que afectó a una amplia región productiva, se encontró paulatinamente con escenarios cambiantes que dificultan seriamente la posibilidad de generar presupuestos solventes”, advierte Cair.

La buena noticia, según el informe, es que a pesar de este contexto el sector mira con cierto optimismo la campaña agrícola. “La cosecha fina se desarrolla con una gran área sembrada y con expectativas positivas. En la ganadería, si bien  los valores de la hacienda acusan un retraso importante, no ha decaído el ánimo del productor en cuanto a las perspectivas”, destaca la entidad.

En los procesos de venta de los campos, los plazos se han prolongado, siendo estimativamente de no menos de 6 a 12 meses. La falta de financiación oficial ha devenido en propuestas por parte de eventuales interesados, con solicitudes de financiación por parte de los vendedores con plazos que llegan a los 2 y 3 años en zonas marginales.

“Con respecto a los valores, en general, podemos afirmar que  los mismos en las zonas centrales agrícolas están resguardados por su propia producción cotizada en dólares y buenos rendimientos, pero esa seguridad se va perdiendo a medida que nos corremos de las zonas de certidumbre de producción hacia áreas ganaderas o mixtas extra pampeanas, marginales o semi-marginales,  donde hoy la inversión no existe porque exige infraestructura para el desarrollo y el largo plazo. Allí, los campos no despiertan interés y cuando aparece algún interesado se reciben ofertas muy bajas”, advierte Cair.

A este escenario hay que sumar la incertidumbre que genera la guerra comercial entre Estados Unidos y China. “Lo cual no ha hecho más que agregar incertidumbre fronteras afuera -dice Cair- y un paulatino deterioro del valor de las monedas con respecto al dólar estadounidense”. La suba de las tasas de interés internacionales también debería repercutir en forma negativa sobre los valores de los campos.

“Tal vez, podamos rescatar el fuerte interés en el arrendamiento de campos de aptitud agrícola, como un hecho positivo para la presente campaña, ante una cierta licuación de costos como consecuencia de la persistente devaluación del peso argentino y valores de los granos que permitirían visualizar una campaña más promisoria”, concluye Cair.

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