17 de julio de 2018 22:34 PM
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Paralización comercial de la miel uruguaya

Se reunieron en la capital sanducera más de 200 apicultores nacionales para analizar la situación que está viviendo el sector, causado por la competencia de la miel china, mezclada con jarabe de arroz; las trazas de glifosato que provocan el rechazo de los compradores alemanes y la gran cantidad de miel orgánica brasileña que copa los mercados.

Al encuentro asistieron Grupo Apícola Paysandú, Calapis, cooperativa Calagui de Guichón, grupo Los Rumbos de Paysandú, cooperativa Calay de Young, grupo Apicultores de Algorta, Mesa Apícola de Salto, grupo Apicultores de Tacuarembó, Coapicol de Florida y el grupo Sierras de Olimar de Treinta y Tres. En él se trataron puntos como microfinanzas, warrants, fondo de resiliencia y se discutió sobre la problemática comercial del sector.

El apicultor sanducero Santiago Schneider dijo a El Telégrafo que están trancados y “con precios absolutamente ridículos”. Afirmó asimismo que la apicultura uruguaya está pasando por una crisis no vista en 15 a 20 años.

Schneider sostuvo que el mercado mundial “aparece totalmente deprimido y desinteresado de comprar nuestros tambores”. China volcó al mercado internacional “más de 100.000 toneladas de un producto que no es inocuo y sabemos que tiene un componente de jarabe de arroz, con lo que hacen una mezcla que no es fácil de detectar. Por ende, toda esa miel, que corresponde a toda la producción de Argentina y quizás la de Brasil, ocupa un espacio en el mercado mundial, en detrimento de nuestras posibilidades”.

La aparición de trazas de glifosato impide que la miel uruguaya ingrese al mercado europeo. “Alemania, que es un comprador histórico de nuestros productos, puso muy bajo los parámetros e imposibles de cumplir para la producción actual”, dijo el productor.

La miel orgánica, que “en un principio apareció como una tabla de salvación ya tampoco existe, porque el mercado aparentemente se saturó. Brasil, que es el principal productor del mundo, abarcó ese mercado y tuvo que bajar los precios. Por ende, ahora no se puede hablar de una diferenciación de precios, sino que no existe en este momento una oferta interesada en comprar esta producción, que hasta el momento se lograba a través de mieles de forestación, que no tienen el problema del glifosato”.

“Sabemos que no podemos cambiar el espectro de la agricultura actual de un pantallazo, por la utilización de los productos que se utilizan normalmente en laboreo de suelos y preparación de siembras, pero creemos que hay que poner foco en acotar al máximo el vertido de esos productos. Debe haber más controles, ya no se puede aplicar en forma indiscriminada, como se hacía, en alambrados y caminos”, dijo Schneider.

Afirmó al medio sanducero que “esto debe cambiar, porque es demasiado lo que está apareciendo en las muestras de agua y en algunas de nuestras mieles”. Aunque dijo que por consumir miel “nadie se va a enfermar, ya que son trazas mínimas, pero lamentablemente están dentro de los parámetros no permitidos por quienes nos compran la miel”.

“Todos los productores estamos embanderados en informar a la población y que la gente se entere de lo que pasa”, explicó el apicultor.

“Las autoridades tienen en sus manos la posibilidad de cambiar las cosas. Necesitamos ayuda en lo que refiere a microfinanzas o algún otro sistema de auxilio”.

“Habíamos propuesto, en su momento, que como se cobra gran cantidad en impuestos de ingresos de los productos de herbicidas, que nos dieran un apoyo a partir de un precio inferior que tiene la miel”, dijo.

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