8 de julio de 2010 07:43 AM
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Colombia  –   Propuestas Agropecuarias

El Presidente electo, doctor Juan Manuel Santos, debe ser consciente que el agro es el sector de nuestra economía más sensible y golpeado por las críticas de malos manejos en los últimos años, de donde se deriva parte de la problemática social, que actualmente estamos padeciendo con mayor impacto en las áreas urbanas.

Mientras el Estado no lo rescate de las garras de la corrupción, ejercida desde el mismo Ministerio de Agricultura, en complicidad con varias de sus instituciones adscritas, y de carácter privado: federaciones, fundaciones, cooperativas, asociaciones, entre otras,  que dicen representar al campesino ante los poderes centrales, pero que vergonzosamente se han convertido en  lucrativo negocio particular; no lograremos tener un desarrollo rural agropecuario eficiente y confiable, única manera de frenar  el ingreso del campesino a la guerrilla, paramilitarismo y delincuencia común organizada.    Quienes, participamos en foros y seminarios sobre el tema, podemos sacar varias conclusiones de la realidad agropecuaria, y decir al señor Presidente Santos, que las propuestas sobre repartición de tierras con justicia social y reparación; y el programa de aguas, sugeridas por el doctor Petro, ex – candidato del Polo Democrático -, son altruistas, e indispensables para buscar la armonía y el equilibrio social, entre la Colombia Urbana y Rural. Como también son muy aplaudibles  los deseos del nuevo Presidente, de encausarlas dentro de su programa de gobierno. Sin embargo, es indispensable examinar las entidades del Estado, y las privadas, que regulan el sector agropecuario. Con fundamento en un diagnóstico crítico pasamos a hacer algunas sugerencias producto de intensas investigaciones:1º- Constitucionalizar el Sector Agropecuario: es claro que ninguna de nuestras Constituciones, que nos rigen a través de los doscientos años de vida Republicana, han fijado parámetros, sobre lo que debe ser su desarrollo, y el Estatus Jurídico de quienes trabajan la tierra. Por esta razón, sus recursos son presa fácil de funcionarios corruptos y delincuentes de cuello blanco.  2º- Reestructurar sus Instituciones: empezando por el Ministerio de Agricultura, donde la mayor parte de su burocracia es inoperante, cuando no es que se dedican a otros menesteres diferentes a sus cargos, con grave deterioro para la función pública. Estoy absolutamente seguro, que, funcionarían con el 50% menos de la burocracia actual. 3º- Investigar muy severamente los actos de corrupción denunciados por los medios de comunicación. Hasta la fecha, no obstante la magnitud de los escándalos, no se ha proferido un solo llamamiento a juicio. Considero que a mas de: Agro, Ingreso, Seguro, “AIS,”, existen otros rubros e instituciones, que es indispensable investigar, como es el caso del: Ica, Incoder, Corpocia, Vivienda Rural, Cadenas productivas, entre otras, que para no cumplir con su deber, se escudan en que: “son órdenes del Señor Ministro”, para negarse a expedir el Acto Administrativo, solicitado y previamente cancelado, sin que les importe violar la Ley, con el fin de favorecer intereses particulares, como las importaciones de arroz, procedente de los Países Andinos, no obstante un reciente fallo de la Can, en contra de Colombia. Para vergüenza de nuestro País, sus funcionarios se niegan a acatarlo.4º- Eliminar los intermediarios: esto se logra acercando más el Estado con sus Instituciones Agropecuarias al campesino. Que sea el productor primario, a través de una cuenta regulada desde los mismos centros de producción, el que reciba directamente los beneficios que otorga el Gobierno, sin necesidad de la intermediación a que son sometidos por las ONG, que por lo regular les entregan solo una parte, cuando no es que se los roban en su totalidad.5º- El Estado debe responder por lo que el campesino produce: esta debe ser la mayor garantía. Causa verdadera angustia ver productores encartados con sus cosechas, porque no existen canales de comercialización o centro de agro – industrialización; finalmente caen en manos de los voraces intermediarios, muchas veces en complicidad con los presidentes de las agremiaciones correspondientes. 6º- El campesino debe gozar de todas las prerrogativas de un seguro social, de salud, de vejez, e invalidez y muerte, aspirar a una pensión de jubilación, para que al final de su jornada laboral en el agro, pueda disfrutar de sus últimos años de vida, en forma  tranquila en compañía de su esposa o compañera. Los anteriores propósitos se lograrían si se le hace una cirugía integral del Sector Agropecuario, aplicando lo que hemos llamado la Ley Marco Agroindustrial, tantas veces expuesta en el Centro de Estudios Colombianos, en foros, seminarios, y por diferentes medios de comunicación. Todo se puede, dependiendo de quién sea el nuevo Ministro de Agricultura, de la Administración Santos. Esperamos que se nombre a un profesional conocedor del sector, de aquilatadas virtudes, con sensibilidad social, lo más importante, que tenga visión para ejecutar planes y programas de desarrollo rural campesino, sin demagogias y sin mentiras. Que sea dueño de una gran solvencia moral, para que el campesino vuelva a creer en las políticas agropecuarias del Estado; y el extraviado en los laberintos de las ciudades, por causa del abandono y la violencia guerrillera y paramilitar, regrese a sus labores cotidianas.

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