26 de julio de 2018 01:29 AM
Imprimir

¿Conviene o no comprar carne?: el debate que afecta nuestro consumo

La carne vacuna se pone a debate por el precio. ¿Seguimos eligiendo los cortes vacunos a la hora de planificar un almuerzo o una cena o buscamos sustitutos más económicos? Responden especialistas y consumidores en El Ventilador.

En el mundo, los argentinos somos conocidos, entre otras cosas, por nuestra carne. El asado, el bife de chorizo, la pulpa o las costeletas, son referencias ineludibles de nuestra gastronomía. También la exportación de carne roja ha ocupado históricamente un lugar central en la economía global.

¿Pero qué pasa en nuestra mesa todos los días? ¿El gusto y el placer por un buen bife le ganaron a los aumentos?

Los análisis de expertos muestran que durante el 2017 se consumieron en promedio 118 kilos de carne por persona.

Por otro lado, haciendo una lectura desde el 2009 al 2017, se observa que en la mesa de los argentinos aparece, cada vez con mayor frecuencia, el pollo, el cerdo y el pescado, lo que nos lleva a pensar que la variación en los precios impactó en la conducta de los consumidores que migraron de una a otra carne, pero sin dejar de comprar.

¿Por qué aumenta la carne? ¿Depende del mercado exportador? Que influencia tienen estos incrementos en nuestra alimentación?
Se trata de una cadena en la que intervienen los productores, los sindicatos, las industrias frigoríficas, la exportación, los hábitos de consumo, la comercialización y hasta la publicidad… para concluir en un producto que es emblema del país y que como todo lo que producimos en estas pampas, no está libre de la especulación.

Dietas sin carne: ¿Tendencia, moda o necesidad?

Los cuestionamientos en torno al consumo de carne vienen tomando fuerza en los últimos años.

Por un lado, están quienes a fuerza del prepotente aumento de precios, decidieron cambiar de hábito y volcarse a otros productos para reemplazar la carne.

Pero también hay quienes sostienen que no consumirla implica un beneficio para la salud, para el medio ambiente e incluso para los propios animales, y por tanto esgrimen razones éticas y ecológicas para sostener su convencimiento pro vegetariano y abandonar el consumo de estos alimentos y sus derivados.

También, lo que podríamos pensar como “la mala fama” que desde algunos sectores le hicieron a la carne principalmente vacuna vinculándola a determinadas enfermedades, provocó que la idea de apartarla de la dieta ganara entidad a niveles gubernamentales.

Algo así ocurrió en Chile, donde el Ministerio de Medio Ambiente se convirtió en la primera institución en sumarse a la campaña #LunesSinCarne.
De esta manera, por tendencia, moda o convicción de creer en una forma de alimentación más saludable, los productos vegetarianos y veganos van ganando adeptos y hoy se han convertido en un nicho que al parecer no para de crecer.

En efecto, las opciones vegetarianas y veganas, en los menúes de bares y restaurantes de nuestra ciudad, ya son algo común entre nosotros, y las ferias o espacios de venta de alimentos orgánicos se posicionan en el circuito comercial.

El conductor del programa, Lalo Foncea, planteó: ¿Existen sustitutos que estén a la altura del contenido proteico de una porción de carne vacuna? Conocemos los beneficios ¿pero puede generar perjuicios dejar de ingerirla? ¿Se puede vivir sin comer carne? Con estos interrogantes se abrió el programa de este martes, de El Ventilador.

Hay una tendencia a pensar que siempre está caro

La periodista Claudia Yauck, opinó que “es un tema que tiene que ver con un hábito, con un lugar de encuentro de todos los argentinos, con el típico asado. Creo que hay una tendencia a pensar que siempre está caro. Si se compara cuánto sale el kilo de pulpa y el kilo de helado, el precio no es tanto”.

Hay sectores de la población que depende el momento económico pueden o no comer carne

El panelista Mariano Kohan, dijo que “hay sectores de la población que depende el momento económico pueden o no comer carne. Es un sector que viene siendo castigado también por una cuestión de salud, porque lo desaconsejan los médicos; pero también por ideología”.

La carne de vaca fue reemplazada por otros tipos de carne

El periodista Sebastián Martínez, consideró que “la carne de cerdo tuvo un crecimiento importante en los últimos 10 años. Cambió la producción, genéticamente mejoró, tiene mejor calidad en proteínas. Eso hizo que sea masivo el consumo y a veces hasta reemplace a la carne vacuna, por ser más económico”.

¿Cómo se da el consumo interno, qué podemos consumir y qué no?

Luz Alcain se refirió al tema diciendo que es sumamente importante medir qué pasa en la economía de Entre Ríos, en lo relacionado a las carnes, cómo se da el consumo interno, qué podemos consumir y qué no, porque la exportación que se realiza a nivel nacional es una solución, pero es necesario ver quién exporta, qué se exporta, y qué pasa con el empleo“.

Alcain, en otro tramo del debate, respecto del pescado, mencionó: “Se nos hace difícil acceder al pescado. No sabemos cocinarlo, ¿dónde lo compramos? Tenemos que tener mucho cuidado con la conservación. No es que uno pasa por la carnicería y compra pescado”.

Es muy fácil cocinar el pescado

Ana Tepsich le contestó a Alcain: “Es muy fácil hacer pescado, se lo mete al horno, con morrón, cebolla….. Lo compro en la feria. No como, pero lo cocino para mi familia”.

“La carne no aumenta permanentemente”

Juan Echeverría, representante de la Federación Agraria Entre Ríos, explicó que “la carne no aumenta permanentemente. Tuvo un aumento importante con la devaluación de los primeros días del gobierno de Macri, por la quita de retenciones y demás, pero luego se mantuvo hasta principios de este año, porque después hubo un incremento abrupto. Una media res que se compraba a 73 pesos el kilo hoy vale 90 pesos“.

Consideró que las causas del aumento de precios son múltiples: “en 2006 hubo un cierre de exportaciones y vendíamos nuestros productos a precios ridículos. En el sector ganadero, de tener 55 millones de cabezas pasamos a casi 10 millones de cabezas. Esto se dio entre esa época y los últimos años del gobierno kirchnerista. Hoy hemos repuesto el 25% de ese stock ganadero que se había perdido“.

Hay un problema social de fondo, una crisis muy profunda, falta de empleo y caída del poder adquisitivo. Argentina necesita dólares, necesita exportar, necesita balances comerciales que realmente existan. Por otra parte, ahora la gente compra mucha milanesa, bife, cosas para hacer comidas rápidas. También se consume mucho pollo y cerdo porque son pecios más baratos“, dijo.

Remarcó que “no hubo un acuerdo para que no suba el precio. Se dio una reunión de la Mesa Nacional de Carnes en donde se habló de que había un stock suficiente en Argentina y que en función de ello y el consumo, no se creía que iba a haber variaciones en el precio de la carne. Solo fue un anuncio, no hubo acuerdo firmado”.

Señaló que “tenemos un problema grande y es que pagábamos 6 mil pesos de luz y ahora pagamos 46 mil. Ese insumo influye y hay un gran ajuste que nos está perjudicando a todos. Si decimos exportaciones no y cerramos exportaciones generamos un desastre. Si decimos exportaciones libres sin problemas, estamos al horno. Tenemos que tener un estado que sea inteligente“.

Por otra parte, dijo que “la carne que menos dura es la de supermercado, hay que comprar en carnicería. La gente está reemplazando todo lo que sea desperdicio, como son los cortes con hueso, por cortes que van a rendir un poco más. Habrá un cambio de hábitos, nos guste o no. Si hoy no se usara tecnología glifosato-dependiente, el mundo no comería porque no alcanza, está mal distribuida“.

“Nuestra situación es crítica. Comenzó a principios de este año con la devaluación”

Juan Pablo Cerini, Presidente de la Cámara de productores porcinos de Entre Ríos, dijo que la situación es “crítica para los productores y las granjas. Estamos atravesando una situación muy compleja, que comienza a principios de este año, y se ha visto agravada por el impacto y la brusquedad de la devaluación. El 70 % del costo de una granja es el alimento, es decir el maíz y la soja, productos que están muy ligados al precio del dólar. Desde abril a esta parte, los precios se dispararon, sumado también a situaciones como reformas tributarias que se produjeron el año pasado, tanto en provincia como en Nación, que incrementó el quebranto de las granjas”.

Asimismo dijo que el consumo se mide a través de estadísticas a nivel nacional: “Medir el consumo a nivel local es bastante complejo”. A lo que agregó que a nivel nacional se sostiene que se consume “17 kilos de cerdo, por habitante, por año, incluido los fiambres”.

“El discurso del gobierno nacional es que si queremos salir a vender, tenemos que salir a comprar, que hay que negociar. La realidad es que se importa carne de Brasil desde el primer día de este gobierno. Las importaciones distorsionan el mercado interno en algunos casos: el ejemplo clásico es la bondiola, que tiene un precio internacional muy bajo, comparado con el valor que le da el mercado local a ese corte. En muchísimos mercados del mundo se le da muchísimo valor a los cortes de pulpa, a los cortes magros; la bondiola tiene grasa. Cuando ingresa bondiola a precios bajos, porque el mercado brasilero no lo paga, como sí lo paga el mercado argentino, genera distorsión, al punto tal que casi el 50 % de la bondiola que se comió el año pasado en Argentina, era importada, era brasilera. Si uno compara en volúmenes totales de importación no parece mucho, pero si se analiza corte por corte, hace la diferencia”, aseveró Cerini.

En el caso de los cerdos, de nacimiento a venta, el proceso es de 160 a 170 días, muchos menos que en la vaca, y mayor que en el caso del pollo. La conversión de grano en carne es 3 a 1, es decir que tres kilos de granos se convierten en uno de carne de cerdo. Mientras tanto, en el caso de los vacunos, es siete kilos de granos, para hacer un kilo de carne vacuna”, contó.

Pidió “no olvidarnos” de que “atravesamos la peor sequía de la historia de la provincia. La devaluación tuvo que ver con los precios de los granos, pero también el efecto sequía, en cuanto a la disponibilidad de granos. A fin de año será un gran problema conseguir maíz. Los productores de todas las producciones ya lo están viendo. En el caso de la ganadería vacuna, se da la falta de pasto”.

“Antes la gente compraba un kilo de carne, ahora compran por 30 pesos”

Eduardo Todoro, carnicero, manifestó que “tengo mi carnicería en barrio San Agustín. Ahora la gente va y compra menudeo. Antes iban y compraban un kilo de picada, pero ahora van y compran 30 pesos. Es lo que más buscan. Llevan, por ejemplo, 50 pesos y hacen unas albóndigas, un guiso y con eso una familia de cuatro personas come al mediodía. El que llevaba ocho bifes para dos o tres días ahora lleva la mitad. Esta semana habrá un nuevo aumento y estimamos que se irá a cinco pesos más el kilo de carne. El asado va a costar 175 pesos“.

Comentó que “los dueños de los frigoríficos avisan de los aumentos. A la carne que ya tengo no la subo, pero a la que llega esta semana sí porque tengo que pagar más y ya no da el rendimiento para cubrir todos los costos”.

Se refirió también al pollo y remarcó que “cuando llega congelado no lo recibo. Compro pollo que no tiene agua, entonces cuando uno lo cocina no se achica. La gente lleva ese producto. Muchos se quejan de que se achica y es porque los congelan para darles más peso. Con la carne pasa lo mismo: hay buena y de oferta, que tiene una capa de grasa“.

“La gente no gasta bien, a la hora de comprar no sabe hacerlo”

Brenda Ulman, Licenciada en Nutrición, señaló que “existe la suplementación proteica, que consiste en mezclar cereales con legumbres o frutos secos. Se hace una unión que se asemeja a la proteína animal. Los alimentos de origen animal tienen aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo no puede sintetizar y necesitamos obtener de la dieta. Es una forma de reemplazar la carne“.

Contó que “la cocina de antes era más saludable porque la alimentación no estaba tan industrializada. La industria nos está matando. Igualmente hay que decir que el pescado, el pollo, el cerdo, son las que menos cantidad de grasas tienen. El cerdo no es tan consumido en la región“.

La gente no gasta bien, a la hora de comprar no sabe comprar. En una mesa no deja de faltar un jugo o gaseosa de primera marca que sale 40 pesos. A eso lo podría utilizar para comprar un corte vacuno, verduras o frutas“, relató y explicó que “cada vez tengo más consultas por gente que quiere hacerse vegana o vegetariana. Se necesita de acompañamiento profesional para que sea adecuado y no afecte a la salud”.

“Actualmente estamos vendiendo más carne que otros productos”

Juliana Ríos Moreti, chef ejecutiva del Club Social Paraná, indicó que “el veganismo está como una tendencia de moda. Hay gente que conoce bien del tema y otros que no tienen noción de lo que están diciendo. A cada edad hay que contar con nutrientes necesarios”.

Asimismo, explicó que “nosotros actualmente estamos vendiendo más carne que otros productos. Nosotros estamos rodeados de ríos y la gente de la provincia casi no consume pescado, siendo que es mucho más barato. No es porque no sepan cocinarlo, no hay una cultura”.

“En el Club de Leones hacemos todos los viernes, viandas para 300 personas”

Beatriz Rivas es ama de casa y cocinera voluntaria del Club de Leones Paraná. Los viernes cocinan para más de 300 personas, en ese lugar.

“Empezamos cocinando para 30 personas, hoy son 300. En principio era para personas en situación de calle, hoy va gente que se ha quedado sin trabajo, que no le alcanza para comer, y van a buscar su vianda“, aseveró.

En el mismo sentido, dijo: “Como ama de casa, siempre digo que la carne sigue siendo lo más barato, lo más rápido y práctico de hacer, que llena, sobre todo si hay hombres en la casa. Una milanesa, un bife, con ensalada o puré. Si a eso se lo debe reemplazar por comidas de más elaboración, la gente no lo hace, a veces por falta de tiempo. En tanto, en una situación de comedor, se reemplaza mucho la carne: a las albóndigas o hamburguesas, le ponemos carne, pero además lentejas, arroz, verduras ralladas, lo que hace un valor proteico mayor”.

No se puede comprar carne para 300 personas“, aseveró al ser consultada. Dijo que nunca se ha podido y que se reemplaza también mucho la carne de vaca por la de pollo.

Agregó, respecto del aumento de la carne, que “también se da en todos los alimentos. Se da en las verduras: si es verano, se incrementa el precio porque se quema por el gran sol, en invierno, por las heladas”.

“En comedores escolares, la carne tiene que estar sí o sí”

Adela Cruzado es cocinera en la Escuela Libertad, ubicada en barrio Paraná XX. Prepara los menúes para el almuerzo de 60 chicos, de lunes a viernes. “La carne tiene que estar sí o sí, como mínimo, tres días. Se hacen tartas de verduras, para salir de la carne de vaca o medallones de pollo, o estofados de pollo. Nos regimos por un menú que lo hace un nutricionista, en la Dirección de Comedores Escolares. Vamos variando las comidas“.

De las carnes que se proveen al comedor, “pescado no se utiliza” en esa institución educativa, dijo. “Sabemos de comedores que sí les dan a los alumnos, milanesas de pescado”.

“No tenemos espacio físico para elaborar comidas con pescado. Nuestra cocina es pequeña y la compartimos con los ordenanzas, en este momento”, detalló Cruzado.

Veganos ¿Nueva tendencia?

Eliana Freccero y Romina Caria pertenecen a la Organización “Animal Libre Paraná”.

“Esta organización nació en Chile para promover el respeto por los demás seres sintientes, que es en lo que se basa el veganismo. A Argentina llegó en 2015, y a Paraná, el año pasado” dijo Freccero que añadió que hace dos años que es vegetariano, y hace uno que es vegana.

Apuntó, para clarificar, que el vegetariano “no consumen ningún tipo de carne, pero sí siguen consumiendo huevos, leche y miel”. Y el veganismo es “una filosofía de vida que rechaza todo tipo de explotación animal, ya sea para consumo de carne, derivados de esos animales, la vestimenta, y dejar de asistir a eventos donde los animales son vistos como entretenimiento (jineteadas, zoológicos, acuarios y demás), que hacen que esos animales se vean simplemente como objetos”.

Caria apuntó: “Es una cuestión de conciencia. Fue cuatro años vegetariana, hace poco más de un año soy vegano. Antes de ser vegetariana, nunca me gustó mucho consumir carne. Me empecé a dar cuenta que, como en mi casa tenía gallinas, yo desarrollé un vínculo como el que tenía con mi perro; empecé a darme cuenta que son seres sintientes y que no merecen sufrir por nuestro gusto, por nuestro paladar. Primero pensaba que siendo vegetariana, no los afectaba que yo comiera huevos, pero luego me di cuenta que en la producción industrial, para que esas gallinas tengan huevos, estaban enjauladas“.

Relató que en Paraná “hay muchos nutricionistas que están especializados en el tema del veganismo. Llegué a llevar una dieta vegana porque vi un video de un matadero, creía que todos debíamos saber qué es lo que pasaba en esas cuatro paredes; creo que la gente no sabe lo que pasa y es bueno que se conozca. El grupo nos va ayudando a conocer cómo hacer para ser veganos. Si dejamos de comer carne, tenemos que saber que reemplazarla por muchas otras cosas”.

“Gasto 600 pesos por mes en verduras, y voy a Libertador San Martín, a comprar legumbres. Con 1200 pesos como todo el mes. Consumo verduras, legumbres, arroz, cereales”, mencionó.

Fuente:

Publicidad