27 de julio de 2018 14:28 PM
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Canadá: nuevas herramientas científicas para la postcosecha de cerezas

El envío de cerezas por vía marítima implica importantes desafíos en la postcosecha de este fruto. Los consumidores a nivel global están demandando productos de alta calidad, por lo que productores y empacadores están dando máxima prioridad para garantizar que las cerezas hagan el viaje en óptimas condiciones.

Un equipo de investigadores de Agriculture and Agri-Food Canada (AAFC) de Summerland está trabajando con espectrómetros de mano móviles para desarrollar modelos que permitan evaluar con precisión la calidad de las cerezas y predecir su firmeza y su sabor después del almacenamiento o el envío.

El equipo de investigación está constituido por el doctor Peter Toivonen que dirige el Programa de Fisiología Postcosecha en el Centro de Investigación y Desarrollo de Summerland de AAFC, en el que trabajan la técnica de investigación, Brenda Lannard y el biólogo Changwen Lu. Juntos están ajustando modelos mediante espectrómetros comerciales concretos con el fin de que esta tecnología resulte útil para los productores canadienses de cerezas.

El equipo está determinando cuáles son los mejores valores para la calidad de la fruta y la capacidad de almacenamiento de las variedades de cerezas, como Lapins, Staccato, Sweetheart y muchas otras que se cultivan comercialmente. El trabajo incluye el ajuste y el desarrollo del uso de la tecnología desarrollando protocolos concretos para trabajar bajo diferentes condiciones y, a la vez, garantizar lecturas coherentes y significativas. El equipo trabaja también para identificar cualquier limitación a la tecnología antes de transferirla a los usuarios finales. Al igual que con otras tecnologías, los usuarios necesitarán un periodo de formación antes de poner estos dispositivos en funcionamiento en los campos. Trabajar con el sector para una puesta en marcha adecuada de la tecnología será la clave del éxito.

El uso de espectrómetros de mano en combinación con los conocimientos desprendidos de la investigación de Toivonen brindará a los productores datos precisos sobre “la fecha de caducidad” de sus cerezas. “Poder medir de manera fiable la madurez y la calidad de las cerezas sin sacrificar ningún fruto para tomar la muestra, le ahorrará al sector cientos de miles de dólares al año en reclamaciones por envío de contenedores”, estima Toivonen.

Este mismo trabajo se está haciendo en otros países para que el sector se mantenga a la vanguardia y los consumidores estén satisfechos.

Comentario

Un grupo de investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) lleva más de media década desarrollando huertos pedestres mecanizables que facilitan las condiciones de trabajo. En 2017 obtuvieron su primera cosecha comercial de importancia en la región de O’Higgins, de acuerdo con lo publicado por Diario VI Región.

Marlene Ayala, especialista en fisiología y producción de cerezos de la PUC y quien lidera el proyecto, señaló que: “El objetivo principal es automatizar las labores de cosecha y cualquier otra labor que implique manejo y uso de mano de obra, tanto para hacer más precisas y eficientes las labores, como para aumentar el bienestar del cosechador”, enfatiza.

El árbol del cerezo mide entre 3,5 a 4,0 metros de altura, lo cual obliga a los recolectores a usar escaleras, gozar de un envidiable estado físico y exponerse a altas temperaturas, ya que la cosecha se realiza en los meses de primavera-verano.

El proyecto cuenta con el financiamiento del Gobierno Regional de O´Higgins a través del Fondo de Innovación para la competitividad (FIC).

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