12 de julio de 2010 10:00 AM
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La Facultad de Veterinaria investiga un peligroso virus que afecta a los caballos

Se trata de la AVE, una enfermedad que amenaza con generar grandes p?rdidas econ?micas en torno a la actividad h?pica. El Senasa mantiene el alerta sanitario en todo el pa?s tras haber detectado doce focos en territorio bonaerense

El laboratorio de Virología de la Facultad de Veterinaria de la UNLP realizó en dos meses casi 3.500 análisis para detectar la presencia de la arteritis viral equina (AVE). Las pruebas se incrementaron diez veces a raíz del nuevo foco de la enfermedad que se declaró este año en el país. El laboratorio es uno de los únicos tres institutos que tienen equipamiento, capacidad y habilitación para realizar estas pruebas. En la últimas semanas, el índice de AVE positivo se redujo al 20% de las muestras cuando en el pico de la enfermedad se detectaron focos con hasta un 90% de casos positivos.
La facultad es pionera en investigaciones sobre AVE, una enfermedad que afecta a los caballos y que en los últimos meses puso en alerta a los principales organismos de control sanitario del país. En 1985, en la facultad se hicieron los primeros ensayos de Argentina sobre el virus que hoy amenaza con generar grandes pérdidas económicas en torno a la actividad hípica.
El laboratorio de Virología realiza investigaciones en enfermedades de ovinos, bovinos, equinos, porcinos, aves, felinos y caninos. Cuando en la década del ’80, el doctor Edgardo Nosetto comenzó a trabajar sobre AVE, la cantidad de ejemplares enfermos en el país era mínima. A 25 años de aquellas investigaciones, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) mantiene el alerta sanitario en todo el país por arteritis viral equina tras haber detectado doce focos en territorio bonaerense y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La AVE es contagiosa entre los equinos. Afecta primariamente su sistema respiratorio y puede causar una variedad de signos clínicos, variables en extensión y gravedad.
Los síntomas son muy diversos y varían desde la ausencia total hasta signos asociados con enfermedad severa. El cuadro clínico, cuando está presente, se caracteriza por fiebre durante 1-5 días, inflamación del tracto respiratorio superior y secreciones, debilidad, depresión, anorexia y edema en los miembros (en escroto y prepucio en padrillos) y abortos en yeguas gestantes.
Según explicó la doctora Gabriela Echeverría, investigadora del laboratorio, “recién a fines de la década del ’90 comenzaron a registrarse los primeros casos de animales enfermos con sintomatología severa, ya que hasta el momento se detectaban casos de ejemplares portadores del virus pero que no presentaban síntomas de la enfermedad”. Este fenómeno, se estima, tuvo su origen en el ingreso al país de un termo para inseminación proveniente de un caballo portador de una cepa diferente del virus.
Echeverría indicó que “también se contagia por aire; por eso, cuando se detecta un foco, lo ideal es proceder al aislamiento de los caballos”. Además se transmite por orina, heces u otras excreciones y el virus puede infectar al feto a través de la placenta.

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