13 de julio de 2010 07:26 AM
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Hay que desojizar la relación con China

Cristina Kirchner le bajó las expectativas a un posible acuerdo con Pekín que destrabe la exportación de aceite de soja a ese país.

PEKIN.- Apenas unas horas antes del encuentro clave con el presidente chino, Hu Jintao, Cristina Kirchner reconoció que puede irse de esta ciudad sin una solución al conflicto comercial que generó fuertes tensiones entre ambos países y que obligó a reacomodar agendas con urgencia en esta visita para intentar un acuerdo que devuelva la confianza en la relación bilateral con el segundo socio comercial del país. En un intento de extirpar el tema, la Presidenta pidió "desojizar la relación" comercial con China, ante la escasez de avances en las negociaciones por el cierre por parte del gobierno comunista de las compras de aceite de soja de la Argentina, que representan una pérdida de US$ 2000 millones anuales. ¿Se puede llegar a una solución? La Presidenta dudó y contestó. "Siempre hay una solución cuando hay dos personas interesados en llegar a un acuerdo. Demorará más o menos, pero en definitiva siempre la hay porque los intereses son convergentes", planteó la jefa del Estado en un encuentro con los periodistas en el primer día de su actividad oficial en esta ciudad. Fue después de haber recibido el título honoris causa en la Universidad de Economía y Comercio Internacional de China. Ayer, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, mantuvo encuentros con su par chino para avanzar en las negociaciones, y esta mañana, antes de la reunión de la Presidenta con Hu Jintao, el canciller Héctor Timerman y la ministra de Producción, Débora Giorgi, junto al secretario de Comercio Internacional de la Cancillería, Alfredo Chiaradia, se verán con sus contrapartes orientales para encauzar el diálogo que continuarán al más alto nivel ambos presidentes.  Algo tensa y esquiva, sentada en la cabecera de una gran mesa de trabajo en el piso 18 del hotel St. Regis, donde se hospeda la comitiva argentina, Cristina Kirchner hizo un intento de minimizar el conflicto comercial con el gigante asiático. La obsesión es evitar que la visita quede opacada por la falta de un acuerdo. "Hay que desdramatizar. No es una cuestión de vida o muerte ni que se debe solucionar en 24 horas", se atajó la Presidenta. Y aprovechó para adelantar lo que será su postura en la negociación, en la que por ahora ambos gobiernos no muestran predisposición a ceder. "Necesariamente China va a seguir demandando aceite de soja y más porotos. La producción propia no les alcanza para cubrir sus necesidades", abundó la Presidenta. Sobre ese dato se aferra la diplomacia nacional. Sin posibilidad de competir con la Argentina, en el Gobierno creen que China finalmente no tendrá salida y volverá a sus habituales compras a pesar de haber comenzado a fabricar aquí. De ahí la intransigencia en los planteos. Según fuentes oficiales, en las reuniones que ya mantuvieron funcionarios nacionales con el gobierno de Hu Jintao cuando estalló el conflicto, en abril pasado, la administración comunista dejó trascender que el cierre de las importaciones de aceite de soja, para lo que adujeron que contenía solventes no permitidos, era en represalia a las medidas proteccionistas que aplicó la Casa Rosada a los productos chinos como juguetes, textiles y calzado. "Necesitamos hacer una relación comercial diferente", propuso Cristina Kirchner, mientras tomaba un té y contaba que no había podido casi dormir desde que llegó por la diferencia horaria (11 horas más que en Buenos Aires). Aprovechó entonces para caminar en la cinta mientras miraba, en la madrugada de esta ciudad, la final del Mundial de fútbol con insomnio en su habitación. La Presidenta defendió la aplicación de las barreras comerciales de las que se queja el gobierno de Hu Jintao y las justificó comparándolas con la cantidad que había tomado Barack Obama. "No son más de las que ha aplicado Estados Unidos. En realidad, hay toda una gran novela en torno de esto", se quejó, y dijo que EE.UU. es el país que más medidas antidumping había tomado contra China. "Nosotros estamos en medidas que tienen que ver, más que con la protección, con el cumplimiento de reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en igual número que Brasil. No se trata de la Argentina contra el resto del mundo", reprochó. El Gran Palacio del Pueblo, en el centro de esta ciudad, será testigo de la reunión que se hará a las 17 de aquí, cuando en la Argentina esté amaneciendo. El encuentro entre ambos presidentes comenzará con una bienvenida de honor, seguirá con la reunión a solas en el Hall Este del inmenso palacio y la firma posterior de acuerdos en el salón Hebei. La gran apuesta son las inversiones por más de US$ 7500 millones que hará la Argentina para mejorar el sistema de ferrocarriles y subtes. Temprano, como lo indica la tradición oriental, se hará la cena oficial de ambas comitivas. Sobrará tiempo para tratar los temas conflictivos

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