13 de julio de 2010 07:35 AM
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El país asiático ya no es el principal cliente del aceite

En abril y mayo, las ventas del producto cayeron el 96% respecto de 2009; la India, el nuevo socio

En abril-mayo de 2009, China compró aceite de soja argentino por US$ 321,1 millones, lo que representó casi la mitad de la facturación por la exportación de ese producto. En los mismos meses de este año, el gigante asiático adquirió aceite de soja por sólo US$ 11,8 millones, lo que representó sólo el 1% del total exportado al mundo, una caída del 96 por ciento. La decisión china es una represalia por las barreras comerciales formales (con respaldo en la normativa de la Organización Mundial del Comercio) e informales (órdenes verbales del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, o restricciones aduaneras) que impone la Argentina a cientos de productos asiáticos. China, que ya no es el principal importador de aceite de soja de la Argentina, había avisado varias veces desde fines del año pasado que esas barreras no serían gratuitas. En enero, la presidenta Cristina Kirchner suspendió un viaje a Pekín porque no quiso dejar el Poder Ejecutivo en manos de su vicepresidente, Julio Cobos, en medio de la crisis política por el uso de las reservas del Banco Central. Fue un primer mensaje negativo, más aun teniendo en cuenta el valor de lo simbólico en la cultura china. En marzo, comenzó a circular la información extraoficial de que el gigante asiático pegaría donde más le duele a la Argentina: el aceite de soja. En abril, China anunció la aplicación de una medida sanitaria -un límite a la cantidad de solvente que puede contener el aceite de soja industrial- que bloquea el ingreso del producto argentino en ese mercado. Ese mismo mes, viajaron funcionarios del Senasa para resolver la cuestión, que -se confirmó- no era sanitaria sino estrictamente comercial. En mayo, el entonces canciller Jorge Taiana le transmitió la "queja" formal del gobierno argentino al embajador chino en Buenos Aires, Gang Zeng. Ese mes viajaron a Pekín los secretarios de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradia, y de Industria, Eduardo Bianchi, pero las gestiones fueron infructuosas. El mes pasado, el propio Taiana no logró avances cuando visitó Shanghai y dialogó con Wu Hailong, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de China. Por entonces, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, dijo erróneamente que se había destrabado el conflicto y se habían reactivado los envíos, cosa que aún hoy no sucedió. Lo que ya no compra en la Argentina China lo adquiere en los otros dos grandes productores mundiales de soja, Brasil y Estados Unidos, que volcaron casi todas sus ventas externas hacia aquel mercado. A su vez, la Argentina comenzó a abastecer los mercados que otros productores debieron abandonar. Como se ve, la decisión del gobierno comunista reacomodó drásticamente los flujos del comercio mundial de aceite de soja. Ahora, la India Según la consultora abeceb.com, en abril y mayo, la India se transformó en el principal importador de aceite de soja argentino al concentrar el 44% de todo lo exportado, por un valor de US$ 600 millones. Otros países como Bangladesh, Irán, Perú y Corea del Sur también ayudaron a mantener e incluso aumentar las ventas, que en el consolidado prácticamente se duplicaron, al llegar a US$ 1380 millones. Pero para la consultora, "en el largo plazo la Argentina no podría suplir todo lo que deja de exportarle a China con ventas a otros mercados. Además, ese país aumentó considerablemente la importación de poroto de soja para producir el aceite por su cuenta y autoabastecerse". La Argentina no es ni remotamente el principal socio comercial de China, pero para ese país es un caso que ejemplifica lo que su poder de compra puede hacer

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