13 de julio de 2010 07:51 AM
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Está en baja el índice de infección de caballos con AVE

El laboratorio Virología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) realizó en dos meses casi 3.500 análisis para detectar la presencia de la Arteritis Viral Equina (AVE). Las pruebas se incrementaron 10 veces a raíz del nuevo foco de la enfermedad que se declaró este año en el país. El laboratorio de Virología es uno de los únicos tres institutos que tienen equipamiento, capacidad y habilitación para realizar estas pruebas. En la últimas semanas el índice de AVE positivo se redujo al 20% de las muestras cuando en el pico de la enfermedad se detectaron focos con hasta un 90% de casos positivos.

Ocurre que la Facultad de Veterinaria platense es pionera en investigaciones sobre Arteritis Viral Equina, una enfermedad que afecta a los caballos y que en los últimos meses puso en alerta a los principales organismos de control sanitario del país. En 1985, en los laboratorios de la Facultad, se hicieron los primeros ensayos de Argentina sobre el virus que afecta a la familia de los equinos y que hoy amenaza con generar grandes pérdidas económicas en torno a la actividad hípica.
En rigor, el laboratorio de Virología realiza investigaciones en enfermedades de ovinos, bovinos, equinos, porcinos, aves, felinos y caninos.  Cuando en la década del ´80 el doctor Edgardo Nosetto comenzó a trabajar sobre AVE, la cantidad de ejemplares enfermos en el país era mínima. A 25 años de aquellas primeras investigaciones, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) mantiene el alerta sanitario en todo el país por Arteritis Viral Equina tras haber detectado 12 focos en territorio bonaerense y Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La Arteritis Viral Equina (AVE) -descubierta a mediados de los ’50 en Estados Unidos- es una enfermedad viral y contagiosa de los equinos que afecta primariamente su sistema respiratorio y puede causar una variedad de signos clínicos, variables en extensión y gravedad.  El nombre de la enfermedad se relaciona con las lesiones inflamatorias características producidas por el virus en los vasos sanguíneos más pequeños que deriva en edemas en los miembros de los animales efectados. Los animales que pueden adquirirla son los de la familia Equidae (caballos, burros, zebras). Los principales afectados son los caballos y no es transmisible al ser humano.
Los síntomas son muy diversos y varían desde la ausencia total hasta signos asociados con enfermedad severa. El cuadro clínico, cuando está presente, se caracteriza por fiebre durante 1-5 días, inflamación del tracto respiratorio superior y secreciones, debilidad, depresión, anorexia y edema en los miembros (en escroto y prepucio en padrillos) y abortos en yeguas gestantes.
Según explicó la doctora Gabriela Echeverría, investigadora del laboratorio de Virología de Ciencias Veterinarias, “recién a fines de la década del ’90 comenzaron a registrarse los primeros casos de animales enfermos con sintomatología severa, ya que hasta el momento se detectaban casos de ejemplares portadores del virus pero que no presentaban síntomas de la enfermedad”. Este fenómeno, se estima, tuvo su origen en el ingreso al país de un termo para inseminación proveniente de un caballo portador de una cepa diferente del virus.
Echeverría indicó que “uno de los grandes problemas es que esta enfermedad se transmite no sólo a través del semen, sino que también se contagia por aire; por eso, cuando se detecta un foco, lo ideal es proceder inmediatamente al aislamiento de los caballos”.Además se transmite por orina, heces u otras excreciones y el virus puede infectar al feto a través de la placenta.
A partir del reciente brote de la enfermedad, los organismos de control sanitario llegaron a determinar la paralización durante un mes de la actividad en hipódromos y clubes hípicos; la medida incluyó hasta la suspensión de los tradicionales desfiles del 25 de mayo. De esta manera, la Arteritis Viral terminó afectando de manera directa el circuito económico  que se mueve en torno a las actividades hípicas.
La AVE puede generar pérdidas millonarias a los criadores y dueños de caballos. Es que un animal que presenta síntomas de la enfermedad no está en condiciones físicas de participar en  carreras o competencias de salto o de polo. Además, a los casos de aborto se suma el hecho de que el virus permanece activo de por vida en el semen de los padrillos, con lo cual la única solución para evitar el contagio es la castración.
El valor de mercado de un pura sangre de carrera puede llegar hasta los 5 millones de pesos; mientras que un servicio de inseminación alcanza los 5 mil dólares.
Actualmente, el laboratorio de Virología recibe muestras de sangre de todo el país a través del SENASA, y en forma directa de productores, de clubes hípicos y haras. El análisis tiene un costo de cien pesos y los resultados demoran apenas tres días. Este tipo de pruebas se realizan sólo en tres laboratorios del país: el de la UNLP, el del INTA y el del Centro de Virología Animal (CEVAN).
La enfermedad se encuentra mundialmente distribuida. Estudios serológicos han demostrado la presencia de la infección en equinos de los EEUU, Europa, Australia, África, Centroamérica, Sudamérica y Asia. Actualmente existen dos vacunas, una producida con virus vivo modificado y otra con virus inactivado con adyuvantes. Estas vacunas han sido usadas en diferentes países y recién este año se aprobó su uso en Argentina.SENASA: Se mantiene el alerta sanitarioSi bien el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) finalizó la prohibición del movimiento de equinos en el territorio de la Provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma, el organismo nacional mantiene el alerta sanitario en todo el país por Arteritis Viral Equina (AVE).
El Senasa había detectado 12 focos -todos ubicados en territorio bonaerense y Ciudad Autónoma de Buenos Aires- pero a mediados de junio ya habían concluido 5 de ellos, mientras que los 7 restantes se encontraban en su fase final con restricción de movimientos. Además continúa realizando las actividades de vigilancia epidemiológica necesarias para el control de la enfermedad.
El organismo recomendó a los propietarios y responsables de hipódromos, clubes hípicos, centros de entrenamiento, haras y otros establecimientos con equinos, que los ingresos que se realicen sean provenientes de poblaciones serológicamente negativas respecto a la AVE

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