14 de julio de 2010 07:39 AM
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La CE no presionará en favor de los OGM pero quiere acabar con los "miedos"

John Dalli, ha negado que sus propuestas sobre transgénicos sean una forma de "presión" a los países para aceptarlos, pero ha pedido que las opiniones sobre estos productos no estén basadas en el miedo.

El comisario europeo de Sanidad, John Dalli, ha negado hoy que sus propuestas sobre transgénicos sean una forma de "presión" a los países para aceptarlos, pero ha pedido que las opiniones sobre estos productos no estén basadas en el "miedo sobre lo que puede pasar dentro de un millón de años".

 Dalli ha presentado, en rueda de prensa, el proyecto de la Comisión Europea (CE) para modificar las políticas sobre organismos genéticamente modificados (OGM), con el fin de que los países puedan decidir si permiten o prohíben su cultivo en su territorio, en el caso de aquellos transgénicos que cuentan con autorización de la UE.
 Según esta propuesta, un Gobierno podría alegar razones "socio-económicas, éticas o morales" para impedir la siembra de un OGM, como por ejemplo su interés en la agricultura ecológica ó la "aversión" de esos productos por parte de la población, según ha explicado Dalli.
 El comisario ha insistido en que el sistema de autorización de OGM no va a cambiar en la UE, si bien una vez obtenido el permiso dejará "flexibilidad" al país en lo que se refiere al cultivo.
 Dalli ha rechazado que vaya a utilizar esta propuesta como "medida de presión" para que los países acepten los transgénicos, pese a que hasta ahora no hay consenso suficiente acerca de estos organismos: "No creo que los países vayan a cambiar su voto sólo por estas consideraciones".
 Sin embargo, ha pedido "racionalidad" en las discusiones y en las decisiones sobre OGM, para que "estén basadas en hechos, en la realidad, en lo que pasa ahora y no en suposiciones, ni en lo que pase realmente dentro de un millón de años".
 También ha negado, como argumenta España, que la CE esté nacionalizando las regulaciones sobre transgénicos.
 Asimismo, Dalli considera que los cambios propuestos aportarán "certidumbre" a los mercados y a los países sobre la situación futura de los transgénicos.
 Si un OGM es legal a escala comunitaria, un Gobierno comunitario no podrá impedir su importación ni su comercialización, según el proyecto de la CE, que deben consensuar el Parlamento Europeo y el Consejo de ministros de la UE
 Bruselas admite, en el texto de la propuesta, que el motivo de este cambio es la lentitud que hay en la actualidad a la hora de autorizar OGM en la Unión.
 Asimismo, recalca que aunque este cambio no va a acelerar los permisos, la CE desearía que se acabaran los vetos nacionales y que los países reconsideraran sus "salvaguardas", porque podrían recurrir con más facilidad a restricciones a escala regional.
 En la actualidad, la UE sólo permite la siembra de dos tipos de OGM: el maíz MON810 y la patata Amflora para usos industriales no alimentarios; por otro lado, autoriza la venta de 17 transgénicos para alimentos ó piensos, tales como variedades de remolacha, soja, algodón y maíz.
 España es el país de la UE con más superficie de OGM, con un 80% de las plantaciones de maíz transgénico y una extensión nacional que ronda las 76.000 hectáreas.
 Por el contrario, aplican salvaguardas contra el cultivo de transgénicos: Francia, Grecia, Alemania, Luxemburgo, Austria y Hungría

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