29 de agosto de 2018 02:55 AM
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La Argentina vuelve a vender limones a Japón luego de una década

La empresa tucumana FGF Trapani envió dos contenedores en frío y colocó su producción en ese mercado. Ahora el sector quiere también seducir a los compradores chinos

Después de la vuelta de los limones argentinos a los Estados Unidos, un hecho que demoró 17 años y se confirmó a principios de 2018 con los primeros envíos, ahora los productores recibieron otra buena posibilidad de ampliar sus horizontes.

Tal como informó Cancillería, se logró durante agosto reanudar las exportaciones de limones hacia Japón, un mercado que si bien tenía formalmente la puerta abierta desde 2003, los protocolos autorizados dificultaban la operación.

Según comunicó el Senasa, esos protocolos sobre tratamiento de frío “resultaban inconvenientes para los productores nacionales, obstaculizando las ventas argentinas”.

Ahora se reabre una posibilidad después de casi 10 años en que no se realizaban envíos a ese país, dice José Carbonell, Presidente de la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus). “Se trata de una prueba muy pequeña con dos contenedores que fue exitosa, y se logró colocar la mercadería. Ya habíamos tenido muchos inconvenientes por el flete y la exigencia japonesa de ir con frío”, afirmó a El Cronista.

La exigencia japonesa contrasta con los envíos que habitualmente realizan las compañías argentinas a otros países que no requieren que lleguen en frío.

“Por eso es un mercado que tiene un costo de flete importante.

Hay que ser prudentes e ir abriendo posibilidades de a poco, tal como pasó con el de Estados Unidos”, comentó.

El Senasa fue el encargado de llevar adelante las negociaciones sobre la actualización de los protocolos, en base a un trabajo que inició en marzo pasado, junto a la Embajada argentina en el país asiático. En el mes de julio, una misión técnica enviada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Forestación japonés (MAFF) recorrió la provincia de Tucumán, con el propósito de verificar las diferentes etapas de producción de la fruta, y “específicamente, lo que hace al tratamiento de frío en tránsito para ese producto”, se detalló en un comunicado.

Eso derivó en que unas semanas atrás, a mitad de agosto, arribó al puerto de Yokohama un contenedor de limones provenientes del noroeste argentino (NOA), de la compañía tucumana FGF Trapani, lo que se constituyó en el primer envío aprobado en las diferentes etapas de control para acceder al mercado japonés.

“Seguimos trabajando junto con el Ministerio de Agroindustria a fin de abrir mercados para los productos argentinos”, señaló Horacio Reyser, Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, quien además remarcó la importancia de que “estos mercados representan más exportaciones y más trabajo para las economías regionales”.

En abril, el propio presidente Mauricio Macri supervisó la primera exportación de limones tucumanos a los Estados Unidos.

Se trataba de un contenedor de 20 toneladas de fruta fresca. Según las estimaciones, ese mercado le representaría este año entre 12.000 y 14.000 toneladas, por un valor de aproximadamente de u$s 30 millones.

La Argentina es uno de los más importantes productores y exportadores de limón a nivel global.
En 2017, exportó limones a 52 países por un monto de u$s 249 millones, y en lo que va de 2018, las exportaciones de ese cítrico ya superan ventas por u$s 211 millones, destacándose España, Rusia, Italia y Países Bajos como los principales destinos.

Para Carbonell, la reapertura del mercado japonés será importante en la medida que más compañías se sumen y logren llegar con los productos en las condiciones que exige dicho mercado, así como que genere las condiciones para negociar la reapertura del mercado chino, que se presenta con mayor potencial.

“En el mercado chino tenemos la mayor expectativa por el volumen, aunque también tienen exigencias de ir con frío, así como Japón o Corea. Estamos con tratativas desde hace un tiempo, asi que tenemos confianza”, afirmó.

Igualmente estimó que lo principal en la industria pasa por cumplir los contratos con el mercado interno, para luego enfocar en la exportación. “Este año no llegamos con toda la demanda externa por cuestiones climáticas que afectaron la calidad de la fruta”, sostuvo.

Por Manuel Parera

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