14 de julio de 2010 02:41 AM
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Retenciones: la prueba del consenso

Un grupo de trabajo técnico de diputados especialistas en temas de agricultura y economía destinado a acordar una política de retenciones a la soja y otros productos agropecuarios se reunirá a partir de esta semana, con el eje en la necesidad de alcanzar consenso.

La oposición instaló de regreso, en poco tiempo, las retenciones a las exportaciones agropecuarias como protagonistas que desbancaron las discusiones sobre el futuro de la Oncca. Todo ocurre en una controversia que el estudioso francés Alain Rouquié definió como una “cultura política argentina de rechazo al consenso”.
Mientras la mayoría de los legisladores van por la eliminación de las alícuotas que gravan las exportaciones a los commodities maíz, trigo, sorgo, girasol y a las economías regionales, otros propician una reducción gradual del tributo que paga la soja que es del 35 por ciento. El socialismo y los diputados nacionales, ex vicepresidentes de Federación Agraria Argentina (FAA), Ulises Forte y Pablo Orsolini, junto con el socialista Lisandro Viale impulsan la segmentación porque consideran que deben pagar más los pooles de siembra y grandes productores y menos los pequeños.
En medio de este debate subyace la discusión implícita sobre el significado del consenso.
Rouquié en una entrevista que brindó a un matutino mendocino, días atrás fue categórico al afirmar que la “cultura política” de la Argentina “rechaza el consenso”.
Tendrán los diputados que demostrar que pueden trascender esa mirada analítica y “consensuar” un proyecto sobre retenciones que pueda ser tratado en el recinto de la Cámara Baja primero y en la Alta después. El pensador francés reflexionó que “no es una política el consenso, es un instrumento: no es decir que todos estamos de acuerdo, o que todo está bien, eso no es entender lo que significa”, dijo.
Lo contrario es la confrontación que para Rouquié en la Argentina es la necesidad del enfrentamiento.
“En el conflicto del campo se retoman clichés muy anticuados como la oligarquía que ya no existe”, evaluó.
A la mesa de discusión se sentarán seguramente Elisa Carrió, jefa de bloque de la Coalición Cívica que ha hecho una fuerte incursión por la temática agropecuaria durante las últimas semanas. ”Lilita” mostró su influencia legislativa al enviar hacia adelante desde la Comisión de Agricultura y Ganadería de Diputados, a la que no pertenece, la controversia sobre la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, Oncca.
El test del consenso debe finalizar sobre los derechos de exportación en la primera semana de agosto ya que el 24 del mes próximo vencen las facultades delegadas al Poder Ejecutivo, entre ellas las de fijar los gravámenes aduaneros.
En este panorama, con una cosecha de granos de la campaña 2009/10 que supera los 90 millones de toneladas, de las cuales más de 55 millones corresponden a la soja, el Gobierno recaudará en concepto de impuestos a las ventas externas, por lo menos 6.500 millones de dólares. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, de esa campaña que acaba de finalizar, restan ponerle precio a 27 millones de toneladas de la oleaginosa que está a la venta, pero sin fijar valor. Hay morosidad en el mercado argentino, opinó la entidad.
La discusión que encararán legisladores de los bloques Pro, Peronismo Federal, Coalición Cívica, Socialismo, UCR, entre otros debe alcanzar como quien conquista una cumbre cordillerana, el consenso, hoy bastante difícil, pero no imposible.

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