15 de julio de 2010 10:51 AM
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España y la crisis del sector ganadero

La crisis económica en la que la sociedad española, en general, se ve inmersa, afecta de una manera muy particular a la ganadería, sector que atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia.

Según se ha podido detectar entre las distintas Asociaciones que forman parte de FEAGAS (Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto). Los propietarios de las explotaciones llevan años soportando pérdidas millonarias y para muchos de ellos abrir cada mañana las puertas de sus instalaciones supone perder dinero. Otros se han quedado en el camino y han optado por cerrarlas definitivamente en este tiempo. El principal problema al que se enfrenta es el de la financiación y ésta, y más en esta época de crisis, no está asegurada.

Ovino

“Las Asociaciones de Criadores de Ganado de Raza Pura en España se crearon como un instrumento de gestión de la selección y de la mejora de una serie de razas para que, bajo la tutela de la Administración, realizasen su labor por la que recibirían una remuneración económica. Es decir, los ganaderos ponen sus conocimientos, sus rebaños, su personal y su patrimonio, siguiendo las directrices de la Administración, y ésta aportaba una serie de ayudas a las Asociaciones y ganaderos criadores para poder paliar su coste y continuar con la selección y mejora. Llegados a este punto no conviene olvidar que en este campo los resultados no son a corto plazo y la recuperación de la inversión no se consigue inmediatamente”, se asegura como un apunte inicial al problema general desde la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino.

“La normativa actual –añaden- exige a las Asociaciones aportar el capital suficiente para financiar los gastos derivados de la explotación, incluidos los del personal, y al fin de año, o al año siguiente, tener la oportunidad, que no la seguridad, de recibir la ayuda correspondiente. Para que se entienda mejor, la normativa nos dice: ‘Realice el trabajo, pague y después le abonaremos lo que estimemos’. Así, nunca se sabe con antelación lo que realmente se va a percibir, y así no se puede planificar el trabajo a medio y largo plazo. En las Asociaciones, sí sabemos que debemos presentar presupuestos, sí sabemos que actividades tenemos que realizar, pero no sabemos de qué dinero disponemos”.

Apuntados los problemas generales, desde cada uno de los sectores se incide en los particulares.

Desde la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino Selecto de Raza Churra (ANCHE) afirman que “la ganadería de rumiantes en España es, de todos las que configuran el sector primario, la más compleja. Aunque en principio la alimentación está basada en la propia producción agrícola, la intensificación que ha sufrido esta ganadería hace que se dependa no sólo de la producción propia sino del mercado exterior, especialmente en lo referente a las materias primas proteicas, de forma que los costes de alimentación dependen del mercado internacional”.

“Por otro lado, los precios de los alimentos más prestigiosos para el hombre –cárnicos de rumiante- han sufrido un estancamiento en las últimas décadas y, además, como consecuencia de la crisis actual, una disminución de consumo, desviado a alimentos más baratos. Y si al final nos centramos en los productos de más calidad de nuestras ovejas autóctonas, el sector del mercado se concentra y la demanda se hace mucho más elitista. Realmente, tenemos un acceso muy pequeño y poco influyente desde el sector productor”.

Añaden desde ANCHE que “estas reflexiones nos indican la dificultad de producir de forma rentable y eficaz, especialmente en los productos más selectos, que son caros de producir, y en lo que el valor añadido se lo lleva otro sector distinto al ganadero”.

Y citan dos ejemplos. El primero hace referencia a la leche de oveja para fabricar queso: “El setenta por ciento del queso lo fabrican empresas externas al sector, por lo que los ganaderos no influyen en sus decisiones. Y menos del diez por ciento de la leche se usa para la fabricación de queso puro de oveja. La mayoría se mezcla con otras leches”.

El segundo se refiere a la carne: “En Castilla y León se comercializa en un ochenta por ciento en forma de lechazo, y los ganaderos controlan menos del quince por ciento de las canales”.

Finalmente, concluyen que “respecto a las marcas amparadas (D.O.P., I.G.P., etc.) se certifica el producto, no el proceso; es decir, en el momento que se etiqueta la canal se pierde todo el control del producto. La marca de calidad no puede intervenir ni en la conservación ni en la distribución. Habría que vehicular una herramienta que garantizara el producto en destino”.

Equino caballar

Antonio Rodríguez de la Borbolla, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Criadores de Caballos (CECCA), y presidente de la Unión Española de Ganaderos de Raza Hispanoárabe, apunta que “la cría caballar tiene connotaciones y manifestaciones diferentes a otro tipo de ganado, por lo que no nos pueden meter a todos en el mismo saco ganadero. No es lo mismo, por ejemplo, que nos sobren diez potros a que nos sobren diez becerros”.

“Por otra parte –continúa- el mercado se ha venido a menos de manera estrepitosa. Es difícil recordar otra época con tan escasa demanda, lo que nos ha llevado a un incremento de ganado en nuestras explotaciones que, independientemente de la necesidad de espacios físicos, nos conduce a niveles de coste difícilmente soportables”.

Luego están los temas de la fiscalidad y ayudas económicas. “El Ministerio de Economía y Hacienda ha decidido incrementarnos el IVA en el sector equino. Es decir, no solo no atienden nuestras reivindicaciones de disminución del mismo, sino que nos sitúan en peores condiciones relativas. ¿Alguien comprende por qué nuestro IVA es del dieciséis por ciento y el de las especies a las que la propia Administración nos equipara oscile entre el cuatro y el siete por ciento?”.

Para lo último quedan las cifras económicas. “En Francia, el sector equino ha recibido algún año ayudas por valor de 318 millones de euros. En España, y le estamos muy agradecidos al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, en el año 2009 recibimos 2,5 millones de euros”.

En la Asociación de Criadores y Propietarios de Caballos de Pura Raza Mallorquina ratifican la idea general de que “el panorama actual de la ganadería española es poco alentador” y, ya más particular, que “desde el punto de vista de los criadores, atravesamos un mal momento, sin apenas mercado y sin movimientos significativos de compra y venta de caballos, lo que produce una bajada de precios importante y el desánimo entre los ganaderos”.

“Poder conseguir los fines trazados –continúa- pasa por cambiar los medios, y que las subvenciones a los criadores sean reales y efectivas, aportándose significativas cantidades de dinero y no las que actualmente se abonan como mero testimonio de un relativo interés de las administraciones públicas hacia el mundo del caballo. El recorte de presupuestos de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos afecta al mundo del caballo en cuanto a ferias, concursos morfológicos, exhibiciones y distintas pruebas hípicas”.

Por ello, el caballo de pura raza mallorquín tiene más difícil hacerse un hueco en el marco nacional y europeo para salir de la amenaza de extinción que sufre (unos 350 animales registrados en 2010).

Porcino

Desde la Asociación Española de Criadores de Ganado Porcino Selecto Ibérico Puro y Trono Ibérico (AECERIBER) el panorama que presentan no es mejor. Para ellos, 2009 ha sido uno de los peores años conocidos en este sector. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, el total de cabezas del sector porcino en España se ha reducido en 2009 sobre el 2008 en un 2,8 por ciento, los lechones en un 6,3 por ciento, y las cerdas en un 4,8 por ciento. La variación entre abril de 2007 y marzo de 2010 para el número de explotaciones porcinas presenta un incremento de 2,3 por ciento en la categoría de extensivo, y un descenso del siete por ciento en la categoría de intensivo. El resultado global de las explotaciones muestra una reducción del 4,9 por ciento (de 99.561 a 94.726).

“Estamos inmersos en una recesión censal y de mercado. Incluso, el producto elaborado se está viendo seriamente afectado por la recensión económica de nuestro país, de Europa y del mundo. La reducción del consumo, junto con la gran cantidad de ‘producto mediocre’ almacenado -ese que se elabora en cantidades ingentes de cerdos de pienso de calidad cuestionable- está generando una tensión de difícil solución que, poniendo en riesgo el futuro de la industria transformadora, ya ha ocasionado el cierre de multitud de explotaciones ganaderas. Falta por ver si arrastrará el consumo de productos del ibérico afectando, incluso, al de más alta categoría, el ibérico puro de bellota”, nos dicen.

Añaden que las diferentes tendencias mercantiles le han hecho degenerar hasta permitirse la utilización de denominaciones fraudulentas. “Así, se ha permitido que el nombre de una raza autóctona excepcional, la Raza Porcina Ibérica, se haya cedido gratuitamente a la designación racial de cerdos cruzados, hasta en un 50 por ciento, con la raza precoz Duroc. Es decir, el consumidor jamás sabrá que el producto llamado Ibérico no es Ibérico realmente, sino cruzado”.

Cunicultura

En el sector cunicultor no parecen ir mejor las cosas. “Según INTERCUN (Organización Interprofesional Cunícola), el costo de un kilo de conejo vivo en granja está en torno a los 2,05 euros por kilo, y en lonja que no supera de media los 1,80 euros/kilo. Ante estas cifras cualquiera puede deducir que producir conejos para carne no es un negocio. Y si esta situación se arrastra desde el año 2007 y estamos a mediados de 2010, lo raro es que todavía existan granjas de conejos en nuestro país”, nos dicen desde la Asociación de Seleccionadores y Multiplicadores Cunícolas de España (ASEMUCE).

“Hay tres factores claros –añaden- que facilitan esta situación de precariedad. El primero es el de la disminución de carne de conejo; el segundo, el coste del alimento y de los piensos en general; y el tercero, y quizás el más importante, es que quien compra la mayor cantidad de carne de conejo a los mataderos son los mayoristas, y éstos son lo que determinan el precio”.

A la hora de encontrar soluciones, desde ASEMUCE se hace una comparación con lo que ha sucedido en el sector avícola. “El pollo se presenta al mercado como producto entero, troceado, deshuesado y transformado. Podemos comer salchichas y hamburguesas de carne de pollo. El sector del pollo aunó, en su momento, esfuerzos por conseguir deshuesar la canal mediante procesos mecánicos. Ya va siendo hora de poder ofertar carne deshuesada de conejo. Pero para ello se necesitan recursos que deberían primar el deshuesado frente a la promoción. Ésta también se debería tener en cuenta, pero ofertando productos a base de carne de conejo, con todas sus conocidas características, pero no ofertando sólo conejo, presentado como siempre, entero o troceado”.

Situación poco alentadora la mostrada, y más si consideramos que en todos estos casos estamos hablando de alimentos imprescindibles para la alimentación humana, lo que lleva a una dualidad de difícil encuentro: por un lado, el consumidor exige unas condiciones higiénicas máximas, pero, por otro, no quiere que ello influya en el precio final del mercado. Todo ello, deja al ganadero en una situación muy difícil, y más teniendo en cuenta la crisis económica mundial que impide a las Administraciones pública y autonómicas subvencionar el sector como debiera

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