16 de julio de 2010 13:55 PM
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La agricultura busca el mínimo error

Crecen las fábricas locales de máquinas precisas para producir granos. El Inta colabora con una red nacional

Una pantalla led es la encargada de mostrar en tiempo real el mapa de trabajo que realiza una pulverizadora autopropulsada, equipada con banderillero satelital y sistema de cortes por secciones automático, sobre un lote ubicado a cientos de metros de distancia. Esta tecnología -toda de fabricación nacional- es parte de lo que los fabricantes de equipos de agricultura de precisión trajeron al Inta Manfredi, lugar donde se desarrolla hasta hoy el Noveno Curso de Agricultura de Precisión y la Cuarta Expo de Máquinas Precisas.El lugar de la cita no es una casualidad; la experimental comenzó hace 12 años a liderar la decisión estratégica del Inta de hacer un proyecto nacional de agricultura de precisión.Hasta Manfredi se llegaron 83 empresas y más de mil personas interesadas en conocer hacia dónde va la innovación tecnológica para hacer la agricultura cada vez más eficiente.Desarrollo local. A pesar de la competitividad alcanzada por la producción de granos, la agricultura de precisión es aún un insumo que requiere difusión entre los productores. Si bien son cada vez más los que utilizan esta tecnología, sólo alrededor del 20 por ciento lo hace de manera eficiente. Pero lo importante es que esta cifra crece, de la mano de la adquisición de conocimiento. El productor preciso es aquel que abandonó el manejo con datos promedio y se especializó en el manejo por ambientes. Es el que utiliza la tecnología del geoposicionamiento y la aplicación variable de los insumos en el lugar exacto.Es parte integrante de una nueva forma de hacer agricultura, en tiempos en los que el encarecimiento de los costos y la escasez de los recursos obligan a trabajar con la mayor eficiencia y perfección.Al ritmo de esta inserción, la industria nacional se ha preparado de manera adecuada. De la misma forma que Argentina es el país de mayor adopción de agricultura de precisión de América latina, también lo es en desarrollo y fabricación de agropartes y agrocomponentes de precisión."En el futuro, entre un 15 y 25 por ciento del costo de la maquinaria agrícola estará representado por la electrónica, software y comunicación, por lo cual resulta estratégico para la competitividad del sector desarrollar en el país la industria de alta complejidad", manifestó Mario Bragachini, coordinador del proyecto de la red nacional de agricultura de precisión y máquinas precisas, durante su exposición inaugural en el curso.Protagonismo. El desarrollo de la industria nacional ha llegado a tal punto que hoy el ciento por ciento de los monitores de siembra que equipan las sembradoras son made in Argentina, con una grilla de 10 proveedores nacionales; en equipamiento para dosificación de siembra y fertilización, la industria argentina tiene el 90 por ciento del mercado con seis fábricas oferentes. En monitores de rendimiento, el diseño y comercialización es reciente, por lo que la penetración en el mercado llega al 20 por ciento. Una cifra que coincide con la venta de cosechadoras nacionales. En banderilleros satelitales y autoguía, la oferta nacional es muy reciente y ronda entre el 10 y cinco por ciento, respectivamente.Según comentó Bragachini, hoy no sale a la venta ninguna pulverizadora de fabricación nacional sin banderillero satelital y muchas ya tienen autoguía. El equipamiento de sembradoras con dosificadores variables es aún incipiente y llega al cinco por ciento. Sin embargo, el técnico es contundente con su proyección. "Quienes no tengan una maquina sembradora equipada para hacer aplicaciones variables de semilla y fertilizante estarán dejando el mercado", advirtió.Resultados a campo. Más allá de lo que marcan las estadísticas, los equipos de agricultura de precisión han comprobado a campo su eficiencia.Ensayos del Inta realizados a partir de la oferta de monitores de rendimiento de placas o volumétricos nacionales (de las empresas IGB, Plantium, Sensor) y extranjeros disponibles en el país han mostrado que todos están en el mismo nivel: dentro de un rango promedio del tres por ciento de error, en la medida de que estén bien calibrados. "Es un dato bueno; quiere decir que son confiables. Es fundamental que el operario esté capacitado para que los monitores funcionen en forma adecuada", explicó Andrés Méndez, coordinador del proyecto de desarrollo y aplicación de maquinaria y agrocomponentes precisos del Inta.En dosis variable, las experiencias a campo buscaron comprobar las respuestas a las modificaciones de la cantidad de semillas y fertilizantes (líquido o sólido).”Esto nos permite saber qué posibilidades hay de predecir el rendimiento de un cultivo a la siembra, o si conviene fertilizar por ejemplo el maíz en V8, o V12″, graficó Méndez.Hace más de 12 años que el Inta viene realizando ensayos en lotes de producción. La secuencia permite disponer de información a partir de mapas de rendimientos de maíz, soja y trigo, muestreo de suelo y caracterización de los ambientes. Una de las conclusiones arribadas a partir de las experiencias asegura que predecir rendimientos a la siembra resulta complicado. “En los tres años que tenemos mapeo de rendimiento en maíz vimos rendimientos promedios diferentes: siete mil, nueve mil y 11 mil kilos por hectárea”, admitió Méndez.A partir de esta dispersión, cabe la pregunta: cuál año se puede tomar como referencia al momento de la siembra. Por lo general, la práctica concluye que una forma de predecirlo es a medida de que se avanza hacia etapas más tardías del cultivo. Si se conoce bien el uso de los sensores remotos se puede llegar, en el caso de un maíz, hasta V12 con la aplicación de los fertilizantes. La estrategia permite suministros más certeros con la misma respuesta. En 2008, por ejemplo, un maíz bajo riego que, para emplear los sensores remotos, recibió 200 kilos de nitrógeno a la siembra rindió nueve mil kilos por hectárea, mientras que otro al que se le aplicó 80 kilos con la planta en V12 tuvo una productividad de 12 mil kilos. “El maíz de 200 kilos desarrolló una planta muy grande, pero se quedó sin rinde por falta de agua suficiente. El otro, que floreció 15 días después, logró acumular por el retraso más días de agua de riego y la planta aprovechó el rendimiento”, comparó Méndez. Últimas tendencias. El uso del piloto automático también está probado. Inclusive cómo se puede pagar en menos tiempo. Según Méndez, a medida de que el cultivo es más caro y exista la necesidad de trabajar con mayor precisión, para reducir costos, la amortización es más rápida. El maní es un buen ejemplo. “Es un cultivo que necesita de mucha precisión y las aplicaciones son varias a lo largo de su desarrollo. En cada una de esas aplicaciones, conviene con el piloto automático dejar las coordenadas en el mismo lugar para volver a ese punto de partida”, sostuvo Méndez.También se está usando en cosechadoras para soja y trigo. A partir de estudios realizados, muchos operarios aseguran que el uso del piloto automático a partir de plataformas de 30 pies se pagarían más rápido.El corte por secciones en pulverizadoras y sembradoras es una tecnología que no estaba disponible en el país y que comenzó a tomar impulso en los últimos dos años. “Evita aplicar el doble de semilla o de fertilizantes, porque a través de un programa interno y un actuador permite controlar que por donde ya pasó la sembradora o aplicó la pulverizadora no se vuelve a aplicar el insumo”, precisó Méndez. En el último año y medio, su adopción ha sido fuerte. Ya se han vendido más de 300 máquinas con este sistema de control. Sus principales compradores fueron los contratistas. La mayor cantidad de hectáreas que trabajan y en muchos casos las irregularidades de los lotes, acrecientan la capacidad de pago de esta tecnología

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