18 de julio de 2010 09:16 AM
Imprimir

Granos, vacunos y economias regionales  : Todavía no es positivo el balance del sector

Las diferentes actividades que componen el agro están afectadas por las políticas intervencionistas del Gobierno, según afirman los especialistas del sector. A continuación se brinda un resumen de los principales rubros.

Soja "La soja dejó de ser un cultivo barato de producir", resumó el presidente del Movimiento CREA, Rafel Llorente. Y eso se presentó en un marco de precios internacionales que registraron una tendencia decreciente en los últimos dos años. Luego del quebranto generalizado del ciclo 2008/09 -producto de una sequía histórica- los márgenes del cultivo de soja son muy ajustados y muchos productores podrían desaparecer si llegase a haber algún inconveniente climático durante esta campaña. Por su parte, el presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), Miguel Calvo, al evaluar si este momento es mejor o peor que hace dos años, dijo que surgía una reflexión obligada: "El techo de rindes ha sido más alto el último año (en general) por el acompañamiento de un clima benigno, pero también son mucho más altos los costos por lo que el riesgo asumido por la producción es mucho mayor". Agregó Calvo que el sistema agroindustrial se ha adaptado a diferentes escenarios institucionales: "Retenciones crecientes, indispensables trámites de solicitud de permisos para exportación, retrasos en los sistemas de devolución de impuestos, etcétera. Todo ello generando mayores costos argentinos que secuestran competitividad, restan eficiencia y sustentabilidad y aumentan la imprevisibilidad. Por último, el presidente de Acsoja dijo que para que la agroindustria siga creciendo será preciso revisar las políticas vigentes. "El resultado podría ser una producción sojera más equilibrada, más rotada, con mayor uso de tecnología y reposición de nutrientes, con mayor inversión en insumos y maquinarias, una distribución más equitativa del esfuerzo tributario y una mayor previsiblidad", concluyó Calvo. Trigo El área sembrada con trigo en la campaña pasada fue la menor en más de 100 años. El impacto fue negativo para la producción y para toda la cadena de valor asociada. Luego de los precios récords de la campaña 2007/08, la oferta mundial de granos respondió a las señales del mercado mundial de manera esperada, aumentando los volúmenes de producción. Esta respuesta favorable permitió que en las campañas siguientes aumenten los stocks, aún a pesar de que el consumo mundial siguió creciendo hasta alcanzar niveles récords. El trigo no fue la excepción a esta dinámica mundial salvo para el caso de la Argentina. "Las distintas medidas de política implementadas en nuestro país no permitieron que los mecanismos de mercado generen las señales correspondientes para incentivar un aumento de la oferta, desconectando los precios locales de los internacionales al tiempo que, paralelamente, ocurría una importante sequía en buena parte de la región productiva", dijo David Hughes, presidente de la Asociaciación Argentina de Trigo (ArgenTrigo). Según Hughes, "la cadena necesita de mercados que funcionen correctamente". Para Rafael Llorente, presidente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) en la campaña pasada hubo una reacción de los productores a las intervenciones oficiales sobre el mercado del cereal lo percibieron los productores y respondieron con esa disminución de la producción, con la consecuente reducción de ingresos para ellos y para el Fisco, y menor ingreso de divisas desde Brasil, nuestro cliente ideal, que nos brinda un arancel diferencial y que nos compraría todo el saldo exportable si se negociara adecuadamente", agregó Llorente. Y según el directivo, con este ánimo en la próxima campaña, difícilmente se superen las 4 millones de hectáreas cultivadas. Maíz Para el presidente de la Asociación Maíz y Sorgo Argentinos (Maizar), Santiago del Solar, bajo condiciones previsibles y moderadamente favorables, el productor argentino siempre reacciona aumentando el área sembrada y aplicando más tecnología. "Sin embargo, la resolución 125 que hace más de dos años había instaurado el sistema de derechos de exportación móviles para la soja, el maíz, el trigo y el girasol generaba un claro desincentivo a la producción de maíz, a pesar del histórico escenario que ofrecían los mercados internacionales para el cereal y para todos los productos derivados de su cadena de valor", dijo Del Solar. Desde el 11 de marzo, fecha en que se hizo pública la norma, y como resultado del esquema de retenciones móviles, el aumento del precio internacional del maíz había disparado el gravamen que, hasta el voto no positivo del vicepresidente Julio Cobos en el Senado, pasó del 25 al 34,1 por ciento. Es decir que la resolución 125 provocaba una caída del 12 por ciento en el precio del maíz percibido por el productor desalentando su intención de siembra de cara a la campaña que estaba por comenzar. Desde la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) se explicó que además de la limitante de las retenciones, el hecho de que en los últimos dos años se hayan instrumentado una serie de metodologías para restringir la exportación generó recortes desproporcionados en los precios internos que terminaron generando desincentivos para promover un crecimiento del área del cereal. Un trabajo realizado por el Instituto de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires a pedido de Maizar estimó que si en el ciclo 2009/10 se hubiesen eliminado las retenciones la cosecha hubiese alcanzado los 30 millones de toneladas, en lugar de las 22,5 toneladas. Girasol Con una cosecha estimada en 2,15 millones de toneladas, la peor de los últimos 22 años (cifra que está muy lejos de las 4,6 millones de toneladas producidas en el ciclo 2007/08) el productor de girasol está peor que hace dos años. "La escasa rentabilidad de los productores desalienta la siembra", sostienen en la Asociación Argentina del Girasol (Asagir). Según la entidad, se requiere una disminución sustantiva de las retenciones para poner al cultivo en posición competitiva. Otros números que sostienen estas aseveraciones son las siguientes: La siembra de 2008 fue de 2,23 millones de hectáreas. La combinación de desaliento económico y cuestiones climáticas redujo la intención de siembra en 2009 a 1,75 millones de hectáreas y la efectivamente concretada a 1,2 millón. En cuanto a las exportaciones de aciete, estas pasaron de 1,48 a 0,81 millón de toneladas de 2008 a 2010 (45% menos). En 2008 éramos el primer exportador mundial de este producto y este año será el segundo. "El cultivo se produce en zonas extra-pampeanas a grandes distancias de los principales puertos. Presenta muchas más complicaciones agronómicas y comerciales que su competidor más inmediato (la soja). A pesar de eso, el girasol sigue teniendo un derecho de exportación del 32 por ciento", informaron en la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea). Para la entidad este aspecto convierte al girasol en un cultivo seriamente "discriminado", ya que las retenciones significan un impuesto especial a las zonas marginales, ya que en muchos casos se siembra en zonas donde no se haría otro cultivo por su adaptabilidad a condiciones más exigentes de suelos y clima. Todo este círculo vicioso hace que además las mejoras, la inversión, investigación en genética y en el cultivo no sean lo suficientes para mejorar los rindes. Ganadería Luego de dos años de hacer un seguimiento del sistema de licencias de exportación de carne vacuna (ROE rojo) se observa que las consecuencias han sido totalmente perjudiciales para los criadores, consumidores, trabajadores y por consiguiente para todos los argentinos. Según un informe técnico de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), hubo nuna caída del stock en 8 millones de cabezas; cuatro millones de terneros as menos; liquidación de hembras por tres años consecutivos; descapitalización de los criadores por 20 mil millones de dólares (2006/09), entre otros aspectos. Luego de transitar un breve período en los últimos meses de aparente recuperación en algunas variables del negocio ganadero, el sistema de licencias ?ROE Rojo- "vuelve a ser la herramienta que le permite al Gobierno, a través de la Secretaría de Comercio Interior, cerrar las exportaciones de carne, generar incertidumbre y pérdidas de riqueza para los actores intervinientes, en especial los ganaderos y consumidores" agrega el informe de CRA. Para la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), ante una falta total de estímulos para producir -fenómeno provocado por la política oficial-, "los productores ganaderos liquidaron toda o parte de sus rodeos para pasarse a la actividad agrícola en algunos casos y en otros simplemente para sobrevivir. Este fenómeno se profundizó con la sequía registrada en el ciclo 2008/09. Para Aacrea en los últimos dos años desaparecieron 7,70 millones de cabezas en la región pampeana, una cifra que representa una disminución del 14 por ciento, según datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Buena parte de esa liquidación correspondió a vacas y vaquillonas (la fábrica de la ganadería). Lechería En la actualidad, los tambos evolucionan con los mejores márgenes en una década. Hace dos años, la sequía, la escasez de gasoil, las dificultades para entregar la leche y conseguir alimento por los cortes de ruta, insumos cada vez más caros, la poca respuesta de verdeos y pasturas, se conjuraban junto a un precio de la leche que apenas se movía y que rondaba los 0,80-0,85 pesos/litro. "Para colmo a diario se recibían noticias sobre la bonanza láctea que estaban viviendo nuestros vecinos con precios arriba de los 0,40 dólar", comentó Alejandro Sammartino, director de Infortambo. Además el conflicto iniciado el 11 de marzo había inmovilizado la cadena láctea que procuraba un nuevo acuerdo oficial en precios, compensaciones y retenciones. Se pedía entonces un incremento a salida de fábrica y subir el precio de corte de los 2770 a por lo menos US$ 3200 para llegar por lo menos a 0,95 peso. Pero hoy los tambos evolucionan. Ningún tambero a comienzo del año podía entrever que la suba del precio de la leche tendría en junio un promedio de $1,4 el litro y de hasta 1,5 para la comercializada por los pooles de venta. El debacle productivo del verano y la sostenida demanda interna convergieron para que el precio tuviera una sostenida escalada que arrancó en un piso de 0,85 pesos -sin considerar el subsidio- como estaba a fines de 2009. Es cierto que en las últimas semanas, la debilidad del dólar impactó en la baja el valor de la leche en polvo. Se llegó a un techo en el precio al productor y seguro habrá una baja estacional. En 2010 la producción estará muy estacionada en primavera por lo que se deberá procurar mantener fluida las exportaciones a la salida del invierno para evitar los conocidos cuellos de botella sufridos en el pasado. Sin retenciones ni restricciones a las exportaciones es posible culminar el año con un crecimiento histórico en la producción sin perjudicar la rentabilidad de la cadena láctea. Economías regionales En los últimos dos años, las medidas políticas instrumentadas de controles de precios afectaron la certidumbre de los negocios y frenaron la inversión en las economías regionales , salvo en casos puntuales como el etanol y el tabaco que dependen de regulaciones particulares. "A pesar de la gran diferencia entre las distintas economías regionales, es posible generalizar que en la última década trascurrieron por dos etapas: Hasta 2007 predominó un marcado proceso de inversiones en la mayor parte de las actividades mientras que desde 2008 se vio un deterioro de la inversión como respuesta a las políticas distorsivas hacia el sector", dijo Ezequiel de Freijo, analista económico de la Sociedad Rural Argentina Hasta 2007, la inversión mejoró la productividad tanto de las actividades económicas intensivas como la caña de azúcar, el tabaco, las producción de peras y manzanas, la forestación, la vitivinicultura, el algodón, la producción olivícola, entre otras, y de las actividades extensivas entre las que se encuentran el poroto, el maní y el arroz en el Centro y Norte del país y la ganadería ovina en la Patagonia. "Las actividades cuyas producciones se destinan en gran proporción al mercado interno, como el caso de las frutas de pepita, la yerba mate o el azúcar, no han escapado de los controles de precios por parte de la Secretaría de Comercio Interior, que alteraron los precios relativos de los productos, distorsionando las fuerzas dentro de la cadena y afectando los incentivos a la inversión" agregó De Freijo. En tanto Alfredo Narduzzi, vicepresidente 2° de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) sostiene que "aquellos que pertenecemos a una economía regional, nos vemos como una parte de un todo más complejo aun, o sea como integrantes, en un plano de igualdad de una economía nacional. Lamentablemente, el Poder Ejecutivo Nacional no comparte estos criterios de integración e igualdad." Esto se refleja en los programas y trabajos de sus ministerios".

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *