18 de julio de 2010 10:06 AM
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Cómo viven hoy los productores que hace dos años cortaban rutas

Tienen más participación política que antes, pero la situación económica no mejoró

OLAVARRIA.- El 17 de julio de 2008, el campo logró lo que hoy se considera su victoria más grande: la caída de las retenciones móviles, que dio fin a 130 días de cortes de rutas y protestas. Dos años después, tras una dura sequía, la derrota del kirchnerismo en las elecciones legislativas de 2009, la llegada de los agrodiputados al Congreso y la creación del Ministerio de Agricultura, el campo tiene cuentas pendientes. Pese al triunfo de 2008, aún no se resolvieron la mayoría de los reclamos del sector y la Comisión de Enlace parece diluida por sus diferencias internas. Hace dos años, en plena batalla contra las retenciones móviles, LA NACION recorrió los cortes de rutas de Olavarría, General Lamadrid y Laprida, en el centro de la provincia de Buenos Aires, invadidos por productores que se sentían capaces de derrotar al kirchnerismo. Dos años después, esos productores parecen más cansados, pero son más conscientes de sus propios límites, los de la oposición y los del Gobierno. Las soluciones políticas no llegaron; el clima y la economía no acompañaron y, si bien algunas actividades tuvieron repuntes, muchos quedaron afuera del sistema. Lo recuperado en el ciclo agrícola que termina pagará las deudas que la sequía y la plaga de la tucura dejaron en 2009. "Económicamente estamos peor. En trigo, por ejemplo, cayó la superficie sembrada y hay una intención de siembra baja porque queda cereal sin vender del ciclo pasado", dijo Fernando Luis, un ex autoconvocado que desde marzo de 2010 preside la Sociedad Rural de Olavarría. "La incertidumbre política y la circunstancia de que venimos de dos años malos generan prudencia a la hora de invertir", dijo Norma Urruty, ex presidenta de la entidad. Según los entrevistados, si bien el conflicto no logró un cambio de actitud del Gobierno hacia el agro, gracias a él se ganó un lugar en la opinión pública. "Conseguimos un posicionamiento que nunca tuvimos", dijo Julio Bucciarelli, productor ganadero, habitué del piquete de Olavarría con su hijo Martín, de 15 años. "En 2008, la gente entendió cuánto significa el sector", dijo Carlos Scoltore, productor de Colonia Artalejo. Otro de los puntos que destacan es cómo el conflicto empujó a todos a participar. "Antes éramos muy individualistas", dijo Mario Conlon, productor de Laprida. El derrotero de los entrevistados muestra este cambio. Luis, Scoltore y Aníbal Gasteneguy pasaron de ser autoconvocados a directivos de sus sociedades rurales. Otros que tuvieron alta exposición en el conflicto, como Mario Alberdi, Hernán Saavedra y Guillermo Gómez Alberdi, (directivos de las rurales de Laprida y Lamadrid) y Alejandro Lecointre (ex legislador radical y productor), desgastados por la lucha de 2008, hoy cultivan un perfil bajo, pero mantienen el vínculo con el gremialismo. Y están quienes prefieren la independencia de ser autoconvocados, como Bucciarelli. Todos participan, de alguna manera. "Antes de la 125, íbamos diez personas a la Sociedad Rural. Hoy, la mesa de reuniones no alcanza", dijo Gasteneguy. Los jóvenes no se quedaron fuera del cambio. Durante el conflicto, Martín Bucciarelli tomaba el colectivo a la salida del colegio para ir al piquete con su papá. "Vine por curiosidad y después me enganché", contó. El balance Para los productores, otra de las herencias positivas del paro fue la Comisión de Enlace. "Fue algo que siempre anhelamos", dijo Gómez Alberdi, acompañado por su hijo Bautista, hoy de tres años, que, siendo un bebe de un año, participaba de los cortes de rutas. "A la Comisión de Enlace hay que darle una estructura que garantice su continuidad", dijeron Luis y Gasteneguy. "La Mesa de Enlace necesita ser renovada, como toda institución que después de un tiempo se desgasta", dijo Alberdi, que dejó la dirección de la Rural de Laprida "para dejar lugar a los jóvenes". Hay también hay un reconocimiento de la figura del entrerriano Alfredo De Angeli. "El nos ayudó a quitarnos la imagen de oligarcas con la que veníamos cargando desde hacía tiempo", dijo Saavedra. A la hora de la autocrítica, se advierte que el fervor de 2008 dejó paso a una actitud más reflexiva. "Cuando se tocaron los intereses fuertes, como el de la soja, saltó todo el mundo, pero antes nadie se quejó", admitió Lecointre. "Acá tuvimos una terrible sequía, y el Estado no nos perdona ni un peso. Pero lamentablemente, si nosotros no nos movemos, la Mesa de Enlace no reacciona", dijo José Juarros, presidente de la Rural de Lamadrid. "Tenemos que hacer autocrítica, porque en los lugares adonde se hicieron piquetes, Cristina Kirchner ganó en el 2007", apuntó Alberdi. Respecto de los cortes de rutas, afirman que no lo volverían a hacer. "Se tomaron actitudes críticas para el bien común, pero fue necesario para hacernos oír", coincidieron. Cuando cae la tarde, cada uno vuelve a lo suyo, que no será, como hace dos años, hacer el turno nocturno en la carpa o conseguir un televisor para escuchar el discurso de la Presidenta. Cada uno volverá a esperar que, gracias al Congreso o por insistir, el agro logre alguna de las cosas por las que fue a la ruta en frías tardes de invierno de 2008

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