19 de julio de 2010 08:02 AM
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López Murphy: "La Argentina cierra las exportaciones"

"Los países de ingresos medios que hoy hacen el rol de motores del crecimiento mundial alientan el dinamismo exportador"

Los países de ingresos medios que están en este momento cumpliendo el rol de ser motor del crecimiento a escala mundial tienen como atributos centrales de su desempeño económico un dinamismo en sus exportaciones, que crecen dos o tres veces más rápido que su producto bruto interno.

Esa creciente integración mundial es un rasgo de los últimos cuarenta años que se acentúa en estos países que lideran y son el factor dinámico del crecimiento de la economía mundial.

Otra característica que tienen estos Estados es una notoria diversificación de su base exportable, tanto en los mercados en los que participan como en los bienes que ofrecen. Esa ampliación viene acompañada de una creciente gama de valor agregado. Ya no son productos primarios o recursos naturales, como los porotos de soja sino que, en general, avanzan hacia una mayor elaboración de los bienes derivados.

Otra característica de estos países es su creciente respeto por el Estado de derecho y el entorno jurídico que lo sustenta. Insertarse en el mundo requiere adaptarse a las normas del comercio multilateral, e implica aceptar ciertas reglas de juego preestablecidas en el concierto internacional.

La otra cara de la moneda es el camino elegido por el gobierno argentino. Nuestro país decidió seguir una estrategia de castigo a este perfil de crecimiento. El Gobierno aplica un fuertísimo impuesto a las exportaciones; más aún, en algunos casos, hubo directamente prohibición de vender al exterior.

Por la explicación anterior, este no es el rumbo transformador que están utilizando nuestros pares.

Para agravar la cuestión, en los últimos dos años se inició un agudo proceso de revaluación cambiaria, que produjo una creciente pérdida de competitividad, sobre todo en los sectores que emplean más mano de obra y están más orientados hacia bienes sofisticados.

Dentro de este contexto, tal vez el caso más emblemático sea la discriminación a la exportación de carne y, en particular, la Cuota Hilton, concesión europea que representa un mercado privilegiado.

El caso Hilton

Esta cuota de 28.000 toneladas, libre de altísimos impuestos de acceso al Viejo Continente, permite lograr un precio promedio de la carne Hilton cuatro veces y media mayor que el precio de exportación de carnes vacunas de cualquier otro tipo.

Y aunque parezca increíble, este año sólo se exportaron 18.000 de las 28.000 toneladas autorizadas, perdiéndose de esta manera una enorme ventaja. No es sólo el menor tonelaje; peor aún, el monto exportado fue alcanzado agregando cortes de menor valor y, en consecuencia, bajando el precio promedio total. Además, una parte del volumen se tuvo que transportar, a último momento, por vía aérea, mucho más caro que el transporte habitual por barco, siendo ambos errores producto de las equivocadas políticas gubernamentales.

¿Cuál puede ser la explicación para semejante incompetencia e irresponsabilidad? ¿Cómo podemos explicarnos que esto haya sucedido? ¿Por qué perdimos alrededor de 150 millones de dólares de exportaciones a precios excepcionales? ¿Qué es lo que hay detrás de ello y cómo afecta a nuestra sociedad? Básicamente, representa menos recaudación de impuestos internos y externos, un menor nivel de empleo, más conflictividad en los frigoríficos, menores salarios y mayores subsidios estatales para compensar la actividad que no se llevó a cabo.

Socialmente, además, el núcleo del daño que se hace tiene dos grandes focos de impacto. El primero es que esto contribuye y agudiza el despoblamiento del interior.

La ganadería es más intensiva en mano de obra que la agricultura, y el castigo que se le está generando a la producción simultáneamente daña el entramado social.

El segundo efecto es sobre la oferta de los cortes populares. Para poder "fabricar" una tonelada de Hilton, se necesitan 70/80 novillos de los cuáles se usa "sólo" el 6% para obtener los tres cortes que se asignan a la Cuota. Del resto, buena parte va al mercado interno. En este caso, incumplir con 10.000 toneladas de Hilton implicó privar al marcado local de 170-200.000 tn. de cortes populares.

Pero además, estos incumplimientos son reiterativos. Sucedieron en el 2007, en el 2008 y en el 2009, con la diferencia que este año se llegó a una dimensión que nunca había ocurrido: ¡10.000 toneladas! Es evidente, entonces, la animosidad existente hacia el campo y el sector agroindustrial. No hay una explicación alternativa razonable para entender este ensañamiento escandaloso, que golpea nuestra racionalidad, y jaquea el desarrollo del país.

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