19 de julio de 2010 00:10 AM
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Ganaderías rentables en plena crisis

La Comunitat Valenciana cuenta con 142 explotaciones ganaderas de reses bravas cuyo censo total es de 11.371 animales, lo que la sitúa entre los primeros puestos de España

VALENCIA a celebración de unos 6.000 festejos populares taurinos cada año a lo largo y ancho de la geografía de la Comunitat Valenciana da cuenta del arraigo de un sector -el de reses bravas- que con el paso de los años consolida su rentabilidad económica en términos de ingresos si se compara con la pérdida de resultados en el conjunto del negocio ganadero. Un informe realizado por la Asociación de Ganaderos de Bous al Carrer y la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) atribuye parte del éxito de estas explotaciones, en su mayoría pymes familiares, a la gestión en manos de jóvenes titulares que en los últimos años está alcanzando un gran nivel de profesionalización, y que se ha materializado sobre todo en el cuidado de los aspectos relacionados con la sanidad animal, la mejora de la genética, así c omo en la promoción de las reses bravas en ferias, festejos y otros actos al aire libre. La Comunitat Valenciana es la autonomía que más eventos con toros organiza en el conjunto de España. En el siglo XIV, según la Conselleria de Gobernación, ya existe constancia de corridas de toros en Valencia. Actualmente, el municipio de Vall d´Uixó es líder en «bous al carrer», ya que suma un total de 69 jornadas cada año.
La Comunitat Valenciana no alberga grandes ganaderías de toros que participen en las principales plazas de España, donde son lidiados por las grandes figuras de la capa y espada. Sin embargo, y a diferencia de otras zonas geográficas donde las explotaciones de reses bravas se concentran en manos de unos pocos terratenientes y empresarios del negocio taurino, la autonomía cuenta ya con 142 explotaciones de ganado bovino bravo con un censo total de 11.371 animales. Estas microempresas, en su mayoría de propiedad familiar, tiene una media de empleados de tres personas, aunque en temporada alta la contratación aumenta. «El sector de los bous al carrer -indica el citado estudio- es importante en la producción agraria final, ya que obtiene sus ingresos tanto por el sacrificio de sus reses para destino matadero y consumo humano, por su venta de animales vivos, como por el arrendamiento de animales para la participación en los festejos taurinos. Todas las ganaderías inscriben sus animales, al menos en una de las Asociaciones Nacionales de Gestoras de los Libros Genealógicos de Ganado Bovino de Lidia.

Castelló domina el mercado. La provincia de Castelló aglutina el mayor número de explotaciones de ganado vacuno bravo y por censo de animales, una circunstancia que tiene que ver con la superficie forestal de sus comarcas. En líneas generales, los animales destinados a matadero son reses de avanzada edad, a diferencia de las granjas de engorde o lechera, en las que por regla general los animales con destino al consumo de carne no suelen ser mayores de dos años. Castelló cuenta con 84 explotaciones, frente a las 36 de Valencia y las 22, de Alicante. La C. Valenciana suma así las citadas 142 empresas.
Además, el sector del ganado vacuno bravo es el que cuenta con mayor relevo generacional entre los titulares de granjas ganaderas valencianas, puesto que la práctica totalidad de los titulares tienen una edad comprendida entre los 18 y los 60 años. «Este factor es el que hace que sea una de las actividades ganaderas con mayor grado de profesionalización y formación. Sin duda, se asegura la viabilidad de las explotaciones y se demuestra con datos las crecientes inversiones para la modernización de sus instalaciones», puntualiza el estudio de la organización profesional de Bous al carrer de Valencia. También destacan sus empresarios que «más del 97% de las explotaciones se hallan calificadas frente a las enfermedades de control obligatorio en bovino, lo que indica el excelente estado sanitario de nuestras reses, así como la implicación de las firmas en obtener unos excelentes resultados sanitarios». En la mayor parte de las granjas los animales se mantienen en régimen semiextensivo a lo largo del año, principalmente en otoño, invierno y primavera. Los animales pastan en superficies forrajeras, aunque su alimentación es reforzada diariamente con piensos.
Cuentan los ganaderos valencianos que el «bienestar animal» es una de las mayores preocupaciones de los empresarios en los últimos años. Y destacan la necesidad de contar con técnicos cualificados que puedan inspeccionar, interrumpir, suspender, así como sancionar en caso de observar deficiencias durante los festejos taurinos. Con todo, esta observación se queda en un mero propósito.

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