19 de julio de 2010 02:01 AM
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A dos años del "no positivo", el campo rearma su agenda

El presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, rescató ayer la "sensatez" del vicepresidente Julio Cobos, al cumplirse el sábado pasado el segundo aniversario del rechazo en el Congreso de la resolución 125, que fijaba las retenciones móviles a los granos.

El histórico u titubeante desempate del vicepresidente significó su ruptura definitiva con el espacio político que lo llevó a ese lugar, acabó con la etapa aguda del conflicto entre el gobierno y el campo y lo engendró a sí mismo como una figura política que, al menos por un tiempo, ilusionó a la oposicón. Para muchos, fue un traidor. Para Buzzi, en cambio, “la historia lo juzgó como una persona sensata”.
Lo cierto es que, dos años después, se refuerza la evidencia de la funcionalidad que el voto no positivo de Cobos terminó teniendo para el oficialismo. Desde el punto de vista que pinchó un conflicto artificialmente potenciado, cuya continuidad sólo perjudicaba al gobierno.
La temprana prueba de esta afirmación fue que, pasado el golpe inicial, el kirchnerismo tuvo la oportunidad de retomar una agenda legislativa más progresista y eficaz, que lo devolvió a la ofensiva. Su rival, la mesa de enlace agropecuaria, fue en cambio perdiendo centralidad y cohesión política.

Ofensiva. Por estos días, las entidades agropecuarias y sus aliados políticos intentan recuperar iniciativa, avanzando con dos proyectos de importancia: la baja de retenciones agropecuarias, en el marco del fin de la prórroga de las facultades delegadas, y las modificaciones a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca).
Pero a diferencia de 2008 y 2009, cuando los referentes opositores se referenciaban en la mesa de enlace, hoy los gremios patronales del sector buscan insertar su agenda en el programa opositor, aprovechando los contactos de la bancada ruralista que dejó el efecto 125.

Reuniones. Esta semana, además de una reunión que se realizará en Rosario, en la que convergerán líderes opositores y referentes sectoriales; el campo tendrá su test de popularidad con el inicio de la exposición rural de Palermo. Dentro de pocas semanas, este consenso se pondrá a prueba en el congreso de Aapresid.
En el medio, en el seno de la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, los distintos sectores políticos y gremiales vinculados al campo intentarán consensuar un proyecto para avanzar en la ofensiva para bajar los derechos de exportación. En un contexto de mercado, con la soja caminando hacia los mil pesos, que limita los reclamos de máxima.
Buzzi insistió ayer con la necesidad de que el Parlamento sancione “un instrumento donde las retenciones sean distintas en funciones de cada actor”.
“Las retenciones ya no se soportan, la ganadería terminó en una crisis feroz que hoy explica que el asado valga 25 pesos el kilo, las consecuencias de las políticas equivocadas no sólo las pagamos los productores, sino los consumidores pagando más caro la carne y los lácteos”, planteó.
En este sentido, sostuvo que “recién este año empieza a haber una cosecha importante” pero afirmó que “pasa desapercibida” porque el tipo de cambio “está anclado a 3,90” en un contexto de “40 ó 50% de inflación en los dos últimos años, y con 35% de retenciones”.

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