19 de julio de 2010 09:43 AM
Imprimir

La buena semilla de caña asegura calidad

A raíz de las buenas perspectivas que se vienen dando en la actividad azucarera mundial, acompañada siempre con la producción de alcohol etílico como una diversificación azucarera para la obtención de energías alternativas, los productores tucumanos de caña de azúcar visualizaron ese panorama y se dedicaron a recuperar plantaciones viejas de caña y también a desplazar otras actividades por las nuevas plantaciones de caña de azúcar.

Al recorrer la provincia se pueden ver nuevos lotes en las que antes había otras producciones, al ser reemplazadas por nuevos proyectos cañeros.

Estamos hablando siempre en las zonas de la provincia que son aptas para el cultivo de esta gramínea azucarera y que, en general, se dan en toda la zona de la llanura tucumana cercana al pedemonte y libre de heladas extremas que puedan complicar al cañaveral.

Según algunas informaciones, se estima que el crecimiento en superficie puede superar el 15% de lo que la provincia tenía plantado en la campaña anterior que superaba las 225.000 hectáreas de caña de azúcar. Es por ello que los productores que se encuentran actualmente plantando y los que decidieron renovar o ampliar sus superficies de caña tomaron recaudos en lo que respeta a lograr la mejor plantación posible.

En un informe realizado por los técnicos de la sección Agronomía de la Caña de Azúcar de la Eeaoc, afirman que la plantación es una de las etapas más costosas de la producción de caña de azúcar, por lo que los errores cometidos en la misma se reflejarán durante toda la vida del cañaveral. Por lo tanto, optimizar la plantación es de fundamental significación para asegurar cañaverales de alta productividad.

Al momento de realizar la plantación deben considerarse diferentes aspectos, tales como: la elección de las variedades conforme a las características agroecológicas y las posibilidades de manejo, el diseño de plantación (el de surcos anchos es el que mejor resultado ha mostrado en Tucumán), la adecuada preparación del suelo, la correcta realización de las operaciones de la plantación (surcado, semillado, troceado y tapado) y, por último, el uso de ‘caña semilla’ de alta calidad, insumo de vital importancia para el establecimiento de cañaverales comerciales más productivos y longevos.

Desde el período 2000-2001 la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) produce, a través del Proyecto Vitroplantas, caña semilla de alta calidad caracterizada por su identidad genética (responde exactamente a las características de la variedad que se está multiplicando), su sanidad (libre o con mínima incidencia de patógenos y plagas) y su vigor (elevada capacidad de brotación y crecimiento). A través de este proyecto se multiplican las variedades difundidas en la provincia (LCP 85-384, TUCCP 77-42, RA 87-3, etc.) y las recientemente liberadas (TUC 95-37 y TUC 97-8).

Esta semilla producida en los laboratorios de la Eeaoc, mediante las técnicas de cultivo de meristemas y micropropagación, es multiplicada en campo utilizando un esquema de semilleros.

Los productores cañeros pueden acceder a este material de calidad a través de los ingenios y algunas cooperativas que funcionan como núcleos de distribución. Así, el productor tiene la posibilidad de establecer en su campo un semillero certificado que produzca semilla de alta calidad, para satisfacer sus necesidades de plantación y/o renovación comercial.

Para hacer un uso correcto de la semilla de calidad, los productores deben planificar con anticipación su esquema de plantación, de manera de establecer un lote semillero con el tamaño y la distribución de variedades que les permita cumplir con las plantaciones previstas (con 1 ha de semillero certificado se pueden plantar aproximadamente 9-10 ha comerciales).

Para mantener la calidad sanitaria de la simiente se deben desinfectar, con amonio cuaternario al 3‰ o lavandina al 30%, todas las herramientas de corte y los equipos utilizados durante la plantación y cosecha de los semilleros y también de los lotes comerciales. Para la plantación de los semilleros es indispensable disponer de un lote que por lo menos durante 6 meses no haya tenido caña (rotación, barbecho, etc.). Si esta práctica puede implementarse a nivel de las plantaciones comerciales, se obtendrán ventajas significativas en relación a mantener el estado sanitario del cañaveral.

Es siempre fundamental monitorear la sanidad del material que se emplea como semilla (determinar la incidencia de enfermedades como RSD y "escaldadura de la hoja"), ya que siempre existe el peligro de reinfección de la semilla con los agentes causales de las enfermedades.

Una plantación bien efectuada y con el empleo de simiente de alta calidad, acompañada por buenas prácticas de manejo, garantizará un excelente punto de partida para el establecimiento de cañaverales productivos y longevos, por lo que los productores deben estar correctamente asesorados.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *