19 de julio de 2010 12:27 PM
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El riesgo país por país en Europa

La crisis griega empaña las perspectivas de crecimiento en Europa. Louis des Cars, CEO de Coface Chile analiza la situación y advierte sobre ésta a los exportadores nacionales.

Cuando ya se empiezan a negociar los contratos de la próxima temporada, los chilenos deben poner atención a cómo se están moviendo las economías locales y considerar la evaluación financiera de los mercados -y clientes- actuales y potenciales, antes de tomar decisiones. Tras la crisis de Grecia, la recuperación de la actividad en Europa se ve más complicada de lo previsto, lo que lleva a que los especialistas llamen la atención en que las perspectivas para la zona euro se orientarían a la baja en alrededor de uno por ciento. "Tal panorama pone dificultades a los exportadores chilenos, dado que se incrementa el riesgo de no pago en esta plaza", concluye Louis des Cars, CEO de Coface Chile, experto que analiza el Viejo Continente mirando las perspectivas económicas de los países y sectores en relación con la evolución de los riesgos macroeconómicos e impagos de las empresas."La crisis de la deuda pública es cuantiosa y se refleja en la aprobación del plan de austeridad que va a impactar el poder de compra y, con ello, afectar el crecimiento de la economía europea, que ya es débil. Sin embargo, la devaluación del euro tendría como ventaja reactivar la economía, por el aumento de las exportaciones europeas", explica.La lenta  recuperación de la zona, con una tasa de crecimiento de alrededor de 1% , mientras que se proyecta que el crecimiento mundial será del orden de 3% y el de Chile rondaría el 4%, lleva a mantener las perspectivas de un consumo deprimido, por el menor poder adquisitivo de los europeos.
De acuerdo con el análisis de Coface, los resultados del 4º trimestre de 2009 demostrarían que el ciclo de recuperación de la demanda interna presenta un retraso considerable comparado con Estados Unidos. Y la crisis griega empañaría las perspectivas de crecimiento de Europa, lo que, según Des Cars, limitaría también la demanda pública."La lentitud de la resolución de la crisis a nivel institucional fomenta la desconfianza de los operadores económicos", explica.
Esto lleva a que sean a la baja las proyecciones de crecimiento para Alemania (1,3%), Italia (0,7%), España (-0,7%) y Grecia (-1,7%)."La situación de estos cuatro países es particularmente delicada. Estas economías, especialmente debilitadas, hacen esperar un crecimiento negativo o prácticamente nulo. Las previsiones de dichos países se han fijado con déficit públicos siempre elevados durante 2010, representando entre el 8% y el 11% del PIB. Las fragilidades se concentran en cuatro economías que representan el 18% del PIB de la zona euro, como Gran Bretaña -cuya divisa ha experimentado una clara depreciación durante los primeros meses de 2010- o Italia. En este caso, también un estancamiento considerable de las políticas expansionistas podría modificar las previsiones de crecimiento de estos dos países en 2010", explica Des Cars.Lo positivo es que la crisis tiene un alcance más general en el resto de Europa, lo que significa que la mira debe ponerse en otros países, especialmente de la Europa emergente, donde, según el CEO de Coface, se registrará una recuperación más moderada, que alcanzará a 2%. "A fines de 2009, Turquía y Polonia obtuvieron buenos resultados, con una fuerte recuperación en el primer caso y la confirmación de la resistencia en el segundo", explica.
La tabla de riesgo de Coface pone a Luxenburgo, Suecia y Suiza en A1, porque tienen una situación política y económica muy estable que influye favorablemente en el comportamiento de pago de las empresas, que por lo general es bueno. La probabilidad de no pago es muy baja.En A2 -Austria, Bélgica, República Checa, Finlandia, Francia, Alemania, Holanda, Noruega y Eslovenia- la probabilidad de no pago es escasa, aunque el entorno económico y político del país o el comportamiento de pago de las empresas del sector sean algo peor que en sectores A1.
Están calificados A3  Irlanda, Italia, Polonia, Portugal Eslovaquia, España y Reino Unido. En estos países el comportamiento de pago -en general no tan bueno como en las anteriores categorías- podría verse afectado por una modificación del entorno económico y político del país, incluso la probabilidad de que esto llevara a un impago es poco elevada.En A4 quedaron Grecia, Croacia, Estonia, Hungría, Islandia y Lituania, pues tienen comportamiento de pago a menudo bastante medio, podría además quedar afectado por un entorno económico y político que podría deteriorarse; la probabilidad de que esto lleve a un impago es aceptable.Los países B -Turquía, Bulgaria, Kazagistán, Latvia y Rumania- tienen un entorno económico y político inseguro, susceptible de afectar los comportamientos de pago, con frecuencia mediocres.
En situación C están Albania, Armenia, Aserbaiyán, Georgia, Macedonia, Montenegro, Rusia y Serbia. El entorno económico y político, muy inseguro, podría deteriorar el comportamiento de pago, ya bastante malo.Poco recomendables, en D, son Belarus, Bosnia, Kyrgyzstán, Moldovia, Tajikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán, pues el entorno económico y político es de riesgo muy elevado. Consejo Ante la situación actual, el CEO de la empresa de seguros de créditos, Coface, Louis des Cars, señala qué tareas se pueden hacer en las empresas para minimizar el riesgo."Profesionalizar el área de análisis de crédito es fundamental para asegurar la perennidad de una empresa. Hoy, en un mundo globalizado, donde podemos acceder a vender en cualquier parte del mundo, las empresas no pueden olvidar lo importante que es saber con quién se está negociando y el contexto en que se da el intercambio. Hay que ser rigurosos en la evaluación de un potencial comprador, si se quiere finalmente recibir el pago de la factura", explica Des Cars.

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