28 de noviembre de 2009 06:50 AM
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Qué tener en cuenta en soja, maíz y sorgo en distintas regiones

Se vienen con todo las siembras de segunda

Los cultivos de granos finos comienzan a transitar sus últimos días en el grueso del área cultivada en la Argentina. Y detrás de ellos, casi empujando a la cosechadora, viene la siembra de segunda, con la soja como abanderada. Clarín Rural dialogó con referentes tecnológicos de diferentes regiones para conocer sus estrategias productivas en esta cuestión fundamental, para la sustentabilidad y para los ingresos de las empresas agropecuarias. En este recorrida, se analizarán no sólo las claves de la soja sobre diferentes antecesores, sino también opciones de gramíneas como cultivos de segunda.

El sur de Buenos Aires es la región que más opciones de cultivos invernales presenta en la última campaña, yendo desde el tradicional trigo hasta la cebada y la colza, pasando por la avena en planteos mixtos. "Si bien el grueso de la fina lo ocupa el trigo, en la última campaña se sembró bastante cebada, principalmente para no repetir trigo sobre trigo", relató Gustavo Almassio, referente de Aapresid en el Sudeste.

Al repetir trigo en un mismo lote, se aumenta el riesgo sanitario del cultivo, por lo cual la cebada y la colza son opciones para cortar la dependencia zonal del trigo.

"Este año los trigos presentan importantes niveles de virosis, incluso con daños fuertes que impactarán en el rendimiento", describió Almassio. Como consecuencia de las enfermedades, pero principalmente por la variabilidad de las precipitaciones, "los rindes de los trigos irán de los 1.500 a los 4.500 kg/ha en esta zona", remarcó. Pero aclaró que más cerca del mar los potenciales puedan estar por encima de los 5.000 kg/ha.

Por su parte, la cebada mostró su rusticidad "y su mejor comportamiento frente a las virosis", consideró. Almassio también se anima a la colza como opción invernal, lo cual le permite diversificar riesgos y escalonar la fechas de siembra de la soja de segunda. Como la cebada y la colza se cosechan a fin de noviembre, permiten siembras tempranas de soja. "En estas siembras tempranas prefiero materiales de grupo cuatro largo, en tanto que en fechas más tardías -generalmente sobre trigo- paso a grupos tres y dos", detalló Gustavo.

Como complemento a la estrategia genética, ajusta el arreglo espacial, optando por "densidades de 500 semillas/m2 en siembras tempranas, hasta 800 en las más tardías". En todos los casos, siembra con máquinas a chorrillo con distancia entre hileras de 19 a 21 centímetros.

Como factor a tener en cuenta en la implantación, Almassio recomienda "no descuidarse del ataque de las tucuras, ya que pueden diezmar el stand esperado". Como secuencia poco común, y alejándose de la soja de segunda, Almassio realiza una alternativa interesante: el doble cultivo avena/sorgo de segunda, con destino -en ambos casos- a la producción de forraje.

En pleno corazón agrícola cordobés, José Luis Zorzín también recuerda la escasa siembra de cultivos invernales, lo cual implica que la mayor parte de los cultivos de verano sean de primera.

Respecto al trigo, cuya cosecha estaba programada iniciarse en estos días -pero la lluvia lo impidió- prevé rendimientos muy variables, "aún en un mismo lote". El punto clave es el diferente comportamiento varietal frente a las crudas heladas. "Los mejores ambientes productivos se encontraban sobre rastrojos de maíz, ya que eran los únicos que tenían aceptable humedad almacenada a la siembra del trigo", afirmó Zorzín.

Sin embargo, esa mayor cantidad de rastrojos también fue responsable de un "mayor efecto negativo de las heladas sobre las variedades más susceptibles, lo que provocó severos daños", indicó.

La consecuencia es que "tanto los mejores como los peores trigos estarán sobre maíz y su resultado dependerá de la susceptibilidad o tolerancia que cada material haya tenido al frío y de la calidad de implantación", aclaró. Incluso dentro de un mismo lote, puede haber variedades que apenas superen los 1.000 kg/ha y otras que fácilmente tripliquen su producción.

"En cambio, los trigos sobre soja se muestran más estables; sin picos tan altos, pero con pisos de rinde aceptables", precisó. La diferencia radicó en que la menor cobertura ofrecida por el rastrojo de soja hizo que "la helada se sienta mucho menos en los trigos, ya que deja salir calor del suelo y ello atempera el efecto del frío", precisó.

Para las siembras de segunda, "todo irá a soja y sólo habrá alguna excepción en casos muy puntuales", reconoció.

Una de esas excepciones consiste en sembrar sorgo detrás de trigo. Esta alternativa la utilizan "quienes buscan recuperar cobertura y en simultáneo mejorar la estructura física del suelo", aclaró Zorzín.

Tanto trigo como sorgo aportan un volumen interesante de rastrojos, con una distribución pareja, "más aún si el sorgo se siembra a corta distancia entre hileras", especificó. Además, las raíces de ambos cultivos exploran diferentes volúmenes del suelo, "lo que permite recuperar la porosidad, principalmente en lotes con historia de mala rotación", afirmó.

Sin embargo, "la amplia mayoría del cultivo de segunda será soja", reconoció. Para diversificar, se utilizarán grupos de madurez cuatro largos, en siembras tempranas a 52,5 centímetros entre hileras; para luego achicar a 42 cm o incluso a 26 cm en siembras más metidas en diciembre.

La estrategia se complementa con la elección de materiales de grupo tres en los mejores ambientes "e incluso grupos cinco corto en los peores o siembras más tardías", aclaró Zorzín.

Casi como una rareza, "un productor de nuestra regional de Aapresid sembrará un lote de 50 hectáreas con soja no RR; apuntando a un negocio de nicho que promete una interesante recompensa adicional cercana a los 40 dólares por tonelada", comentó.

En el sur santafesino, los trigos también mostrarán rendimientos muy variables.

"Habrá para todos los gustos", disparó Jorge "Cachi" del Barro. "Mis trigos rondarán los 1.500 kg/ha, producto de prácticamente no recibir lluvias durante sus ciclo, y encima luego de partir con escasa reserva", aclaró. Pero hay casos, a escasos kilómetros de su campo, que "ligaron dos lluvias oportunas adicionales y hoy tienen trigos por encima de los 3.000 kg/ha", precisó.

En las cercanías de Rosario, es común encontrar cultivos invernales de arveja. "Quienes optaron por esta opción ya han cosechado lotes con rindes de entre 1.800 y 2.000 kg/ha; aunque también algunos se perdieron por exceso de lluvias al final del ciclo", detalló.

Para complicar el panorama, "quienes cosecharon tienen la arveja guardada, ya que no hay buenas condiciones comerciales", agregó.

Para segunda, Del Barro irá un 100% a soja, optando por un material cuatro largo a 38 y 42 cm entre hileras. "La densidad la he subido a más de 90 kg/ha de semilla, para cubrirme de la mala calidad por bajo poder germinativo y vigor", aclaró.

Fertiliza toda la soja con 80 a 100 kg/ha de superfosfato simple, "ya que veo respuesta al azufre", precisó. Como cuidado especial, le apuntó a la isoca bolillera, "que amenaza ser un problema, igual que el año pasado", advirtió.

En definitiva, productores y técnicos se preparan para recolectar una cosecha fina muy variable, y le ponen todas la fichas a la gruesa. Si el tiempo acompaña, con soja, sorgo o maíz, quizás ingresen los kilos que hacen falta para volver a ganar.

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