22 de julio de 2010 08:17 AM
Imprimir

Peligroso uso de plaguicidas en el agro

La utilización de plaguicidas en la actividad agrícola y el estudio que indica que Guaymallén y Maipú lideran los índices de contaminación en ese plano, obliga a que las autoridades tomen cartas en el asunto. Así como también en la contaminación respecto de la actividad minera.

La investigación realizada en forma conjunta por la Defensoría del Pueblo de la Nación y distintas organizaciones de las Naciones Unidas, que determinaron que los departamentos de Guaymallén y de Maipú tienen un alto riesgo de contaminación por plaguicidas, a punto tal que ocupan el primero y segundo lugar, respectivamente, en una lista que incluye a 470 departamentos del país, es un llamado de alerta para las autoridades provinciales, que deberían impulsar acciones tendientes a modificar esa preocupante situación.

Tal como lo señala el propio estudio, no se trata de un mapa de zonas ya contaminadas, sino de una herramienta de planificación de políticas públicas, que deben apuntar al control y a la prevención.

De acuerdo con la información, para la determinación de los índices de degradación de cada departamento se consideraron diferentes factores.

En el caso de la industria, el número de establecimientos, su rubro y tamaño; en los plaguicidas, a partir de la superficie sembrada para cada cultivo, los productos empleados en cada uno de ellos, su dosis de aplicación y toxicidad; se estableció un saneamiento básico insuficiente, elaborado en función del número de niños con provisión y procedencia de agua no segura y falta de servicio cloacal, mientras paralelamente se midió la actividad petrolera en su faz de extracción, el número de pozos y producción y la distancia de los asentamientos urbanos.

El estudio resulta interesante en razón de que Guaymallén y Maipú son los departamentos con mayor proporción de superficie sembrada con hortalizas (13 y 11 por ciento, respectivamente) y donde los productores, para combatir las plagas, suelen utilizar plaguicidas con mayor toxicidad.

Sin embargo, generan preocupación las opiniones de técnicos en la materia, cuando indicaron que en la Argentina se siguen utilizando productos que han sido prohibidos en otras partes del mundo y que existe una “cultura” sobre la utilización de agroquímicos. Y es aquí cuando cabe preguntarse que, si los funcionarios nacionales conocen la situación, por qué motivos no proceden a prohibir el ingreso o la fabricación de ese tipo de productos en el país.

También inquieta la afirmación que hace alusión al mal uso de ese tipo de productos, al destacar un profesional que el estudio se centró en la posibilidad de utilización de pesticidas diferentes al que corresponde para cada cultivo, si se utilizó una mayor cantidad a la recomendada o si se respetaron los tiempos que debe transcurrir desde la última exposición hasta la cosecha. Lo que permite advertir que suelen ser prácticas comunes entre algunos productores y que exigen que se profundicen los controles, tanto en fincas como en los puestos de venta.

Paralelamente se conoce, por boca de los profesionales, que los productores utilizan plaguicidas más contaminantes en razón de que son los más baratos.

Se trata de un tema inquietante y en el que deben tomar cartas las autoridades correspondientes, porque está en juego la salud de la población. Esencialmente en la implementación de una campaña de concientización para morigerar esa “cultura” instalada en los productores.

El tema de la contaminación debe y necesita un debate serio, responsable y alejado de posicionamientos políticos, no sólo en el plano del agro, sino también en el de la explotación minera, plano en el que deben participar los profesionales que conozcan de la materia.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *