28 de noviembre de 2009 06:53 AM
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Junto al monte de los olivos

José Chediak, en San Juan, transformó el desierto en un oasis. Infraestructura, olivos y aceite agregan valor.

Phronesis significa, en griego, llevar el conocimiento a la acción. Nunca mejor puesto el nombre a la compañía que armó José Chediak hace veinte años, cuando se independizó de la empresa constructora homónima quedándose, en la permuta de acciones, "con todas las cosas nuevas". Entre ellas, alimentos, la base de Phronesis. La empresa específica se llama Solfrut y tiene dos derivaciones: la producción de aceite de oliva y vinos, y la elaboración de alimentos especiales destinados a la población infantil y juvenil (Ver Uvas…).

A pesar del desprendimiento, a José le quedó impregnada la esencia de la compañía madre: no se convirtió simplemente en un productor de alimentos. Es, por sobre todas las cosas, un constructor de suelos. Su base operativa está en San Juan, donde hay que empezar por construir suelo agrícola a fuerza de topadoras, palas cargadoras, excavaciones para buscar agua y, finalmente, regar y plantar.

¿Finalmente dije? Fue un grueso error. Más bien, ahí empieza la verdadera historia. José Chediak, el fabricante de suelos, construyó una marca de aceite de oliva (Oliovita) que subió al podio. Lo elabora en la fábrica instalada en una de las fincas sanjuaninas, una joya de la agroindustria local. Oliovita ostenta hoy el tercer lugar en el share de aceite de oliva, con el 9% del mercado, detrás de Lira y Cocinero.

Y ya exporta la mitad de la producción de aceite de oliva extra virgen. Desarrolla, además, marcas blancas para las grandes superficies: Carrefour, Great Value-Wal Mart, Jumbo, Bell´s (Disco), Leader Price, La Anónima y Libertad. El año pasado facturó 4,6 millones de dólares.

Clarín Rural visitó las dos fincas, JJ y El Principio. En JJ hay 900 hectáreas de olivos y 300 de vid en plena producción. En El Principio hay ya 250 hectáreas, pero tiene una superficie total de 1.400, y es donde se están poniendo ahora las fichas grandes: hasta ahora se invirtieron 4 millones de dólares, pero para poner todo el campo en producción habrá que poner 20 millones.

Cientos de kilómetros de tuberías para riego por goteo, instalaciones de bombeo para elevar el agua que abunda, pero a más de 200 metros de profundidad. Represas que actúan como pulmones. Vivero propio con variedades de todo el mundo, seleccionando las mejores agronómicamente, pero también desde el punto de vista de lo que piden los mercados. Arbequina, Arauco, Frantoio, que dan lugar a nueve blends, algunos diseñados especialmente para el mercado norteamericano.

Solfrut es ya una fuente de trabajo para cien olivicultores en forma directa y 350 estacionales. La fábrica, cuya obra civil se hizo con bloques de hormigón elaborado de otra empresa de José Chediak (otro remezón de su origen ingenieril y su pasión innovadora: con los mismos bloques se hicieron las casas del personal y también el complejo habitacional -de primera- para los huéspedes), cuenta con equipamiento Alfa Laval para elaborar 240.000 kilos diarios de aceituna en tiempo de cosecha.

El aceite se almacena en tanques de acero inoxidable, sin presencia de oxígeno, con una capacidad de 2.500 toneladas. Desde allí, va a la línea de envasado. El 55% de la producción se vende envasado, y el 45% a granel. Un panel de catadores garantiza la calidad de cada una de las partidas y junto con el laboratorio deciden los blends. Oliovita se vende en EE. UU., Brasil, Chile, Uruguay, Venezuela y Singapur. El negocio marcha bien: las ventas aumentaron un 33% el último año.

"Es fundamental que la planta elaboradora y la finca estén en el mismo lugar, ya que una vez que se cosecha el fruto, se debe iniciar inmediatamente el proceso de extracción y molienda", explica José Chediak. "Pero también hace falta programar la cosecha al ritmo de la capacidad de elaboración para que el aceite conserve el sabor del fruto natural". El aceite se extrae procesándose a baja temperatura, por prensado continuo. Y se envasa en tres variantes: vidrio, PET y hojalata. "Oliovita es la marca que tiene más referencias, es el primer varietal, el primero de baja acidez", se entusiasma. Reconoce que cuesta meter la idea del "varietal", que caló en el vino. "El consumidor argentino no tiene todavía desarrollado el paladar, y por eso fue un éxito el clásico: ‘no me juego’, y subieron las ventas…".

Phronesis es la idea madre. Llevar el pensamiento a la acción. En la sociedad del conocimiento, José Chediak pudo concretar su sueño de constructor. De suelos en el desierto, que luego se convierten en marcas en las góndolas. Valor, que le dicen…Contra el empaste

El meteorismo ruminal es un problema que ocurre especialmente en alfalfas puras o con alta presencia en la consociación, en momentos en que el crecimiento de nuevos brotes en la planta es máximo, antes de que el cultivo haya llegado a un 10 por ciento de floración.

Para combatir ese problema, la empresa Produsem destacó las ventajas de la asfalta ProInta Carmina, una variedad del Grupo VIII, sin latencia invernal, desarrollada en convenio con Inta.

Sostuvo que es la única en el mercado con menor velocidad inicial de degradación ruminal.

Esta característica provoca una importante disminución de los casos de empaste y también su gravedad, aumentando la eficiencia de uso de los recursos forrajeros, indicó la compañía.

Y los vinos

En la finca JJ hay también, además de las 900 de oliva, 350 de viña. Aquí también prima el espíritu constructor de José Chediak. En este caso, construye nuevos paradigmas tecnológicos. Es pionero en la técnica de la conducción del viñedo, y también en el macerado en frío. Es lo que le permite iniciar la vendimia, moler los racimos, y enviarlos enseguida, después de enfriarlos, a elaborar en una bodega en el Valle de Uco, en Mendoza. Vende luego el vino a granel a las grandes bodegas. Pero ya tiene lista una marca para salir al mercado: "Tracia", en referencia a la región de Persia donde se creó el vino hace 2.500 años.

Pero la joya de José es Solfrut Alimentos, donde el objetivo es preparar comidas para niños, que ya se distribuyen en programas institucionales públicos y privados. Una historia que merece ser contada. Lo haremos pronto.

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